PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

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¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA CONCIENCIA SOBREVIVE DESPUÉS DE LA MUERTE.

Entrevista a Pim van Lommel, cardiólogo y experto en experiencias después de la muerte

“La medicina oficial considera que la conciencia es un producto del cerebro y por lo tanto desaparece cuando desaparecen las funciones cerebrales. ¡Pero la realidad y mi experiencia lo desmienten! Estos enfermos con sus EDM demuestran que hay conciencia después de la muerte y la tenían cuando ya estaban clínicamente muertos y sus funciones cerebrales eran inexistentes.(…) Y me intriga ver cómo las experiencias después de la muerte cambian la vida de mis pacientes”: PIM VAN LOMMEL

Este artículo no es para teorizar sobre la existencia de vida después de la muerte clínica. Ni es para lanzar una defensa encendida de la evidencia del espíritu más allá de la materia, ni para compartir con vosotros/as mi opinión sobre lo absurdo que llega a ser tener miedo a la muerte cuando conoces que es solamente un paso más de la vida.

No. Este artículo es para celebrar LA EVIDENCIA CIENTÍFICA de que la consciencia continúa después de la muerte clínica…

El doctor Lommel logró publicar un artículo en la prestigiosísima revista The Lancet, portavoz de la ciencia “oficial”, con un estudio cuanto menos revelador. En él, desmontaba las típicas teorías oficiales sobre las experiencias cercanas a la muerte y presentaba con protocolos científicos irreprochables múltiples ejemplos de personas que habían estado muertas… y cuya consciencia había seguido funcionando.
Van Lommel no se conformó con su primer estudio, realizado en 1988: posteriormente puso a prueba sus conclusiones en una segunda oportunidad, con auditores independientes y medidas científicas aún más estrictas. Los resultados fueron exactamente los mismos…

Las conclusiones del doctor Pim van Lommel reflejan que nuestro cuerpo físico no sería más que un receptáculo de la conciencia: procesos como la memoria también residirían “fuera” de la materia, abandonando ésta en el momento del óbito.

Ya no es tiempo de seguir con dudas que corresponden a otra etapa de la humanidad. En el momento evolutivo en que estamos nos corresponde tomar decisiones y actuar de acuerdo a nuevos paradigmas diferentes a los que han existido hasta ahora oficialmente.
Hay que tener valor y seguir avanzando.

Os dejo con las palabras de Van Lommel en esta genial entrevista.

Tenía 42 años y sufrió un infarto en el autobús. Llegó a mi hospital en coma, ya azul, sin pulso ni respiración. Lo intubamos. La enfermera tuvo que quitarle la prótesis dental para conectarle el tubo…

¿Y murió?
Clínicamente estaba muerto. Pero al cabo de hora y media su corazón volvió a latir débilmente. Después de una semana abrió los ojos y la primera persona que vio fue aquella enfermera que le había intubado cuando él estaba en coma…

¿Y…?
Fue la enfermera la que casi sufre un ataque entonces, porque el paciente que ella había visto muerto la saludó y le dio las gracias por haberle intubado con mimo. Y le preguntó dónde había puesto su prótesis dental…

No es la primera vez que se explican estas experiencias: túneles, luces, cosas así… como el mío, que desafía nuestro concepto de conciencia.
Cuénteme.

Es el primer estudio prospectivo, no retrospectivo; es decir, no explicamos experiencias después de la muerte (EDM), ya suficientemente documentadas, sino que apuntamos las causas que las producen.

Pues explique, explique.
Estudiamos 344 casos de pacientes que habían sufrido un ataque cardíaco y estaban clínicamente muertos. Sólo 62 de ellos (el 18 por ciento) había experimentado una EDM.

No son muchos.
Precisamente por eso, no aceptamos la explicación meramente fisiológica de esas EDM. Como sabe, hay tres explicaciones médicas hoy aceptadas para justificar las EDM.

No lo sabía, pero me estoy enterando.
Pues sí. La primera es fisiológica: la anoxia (falta de oxígeno) en el cerebro daría lugar a alucinaciones, luces blancas y demás.
Resplandor blanco al final del túnel…

Sí. Luego hay otra teoría, la psicológica, que sostiene que esas EDM son fruto del miedo a la muerte. Y luego una tercera teoría afirma que las EDM son consecuencia de la mezcla de anoxia y el miedo a la muerte.

¿Y usted qué cree?
Yo he demostrado que no puede ser la anoxia, pues todos los pacientes la padecen y, por tanto, todos tendrían también que experimentar una EDM. En cambio, sólo el 18 por ciento tiene una EDM. Tampoco acepto la teoría psicológica, porque los 344 pacientes que entrevisté no tienen conciencia de haber sufrido ese miedo a la muerte.

¿Y son sinceros siempre?
Sus recuerdos son precisos, claros y muchas veces comprobables, como el de la prótesis que le explicaba antes. Vamos, hombre: no cuestione mi estudio. ¿Por qué no cuestiona conmigo nuestra idea de conciencia?

Estoy dispuesto.
Muchos médicos, cuando oyen estas historias de sus pacientes, prefieren atribuirlas a alucinaciones, al trauma, a lo que sea, porque esas experiencias cuestionan su concepto de conciencia y de muerte.

¿Y usted?
Yo ya no puedo aceptarlo tras mis 31 años de cardiólogo y haber visto morir a cientos de pacientes y “resucitar” a decenas de ellos. La medicina oficial considera que la conciencia es un producto del cerebro y por lo tanto desaparece cuando desaparecen las funciones cerebrales.

Eso tiene su lógica…
¡Pero la realidad y mi experiencia lo desmienten! Estos enfermos con sus EDM demuestran que hay conciencia después de la muerte y la tenían cuando ya estaban clínicamente muertos y sus funciones cerebrales eran inexistentes. Su percepción estaba encima de su cuerpo y fuera de él. ¡Y tuvieron experiencias ultrasensoriales comprobadas!

¿Y usted qué piensa?
Me interesa el concepto de conciencia como retransmisor de ondas, una especie de televisión que repite ondas que llegan de otro sitio. Así que, aunque el cerebro deje de funcionar, la conciencia sigue retransmitiendo.

Interesante.
Y me intriga ver cómo las experiencias después de la muerte cambian la vida de mis pacientes. ¿Sabe que el 70 por ciento de los regresados se divorciaron poco después?

¿Por qué?
Porque eran otras personas y su nueva personalidad no casaba con su antigua pareja. Cuando regresan de la muerte, los pacientes con una EDM ya son otras personas.

¿Por qué?
Han perdido el miedo a la muerte, pues han estado allí y saben que no pasa nada, que de algún modo siguen estando en alguna parte. Y eso les cambia su manera de vivir.
Pero no son ellos ya…

¡Por ahí va usted bien! Ahora siga pensando conmigo…

Lo intentaré.
¿Cómo es posible que cambiemos nuestro cuerpo hasta la última célula unas 50 veces en 80 años -si es que llegamos a vivirlos- y sigamos siendo nosotros?

¿Somos nosotros?
Siga haciéndose preguntas. ¿Está la conciencia ligada a nuestro yo o puede ir más allá? Está claro que puede ir más allá de la muerte. Lo hemos demostrado.

Pero los que vuelven no son ellos…

Siga pensando.
Doctor, no sé si yo quiero ir más allá.
Ese es el problema de muchos humanos y, no crea, también de muchos médicos.

¿Y usted?
A mí, trabajar en este estudio me ha cambiado la vida porque, si no temes la muerte, cambias tu vida

LO CIERTO ES QUE CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD CADA DÍA SE VAN ACERCANDO MÁS, HASTA QUE LLEGUE ESE MOMENTO EN QUE AMBAS IRÁN DE LA MANO.




miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA MUERTE

ESTE ARTICULO QUE VAN A LEER, A CONTINUACIÓN ES EL TRABAJO EN CONJUNTO DE VARIOS EQUIPOS DE JÓVENES EN EL ÚLTIMO CURSO DE INSTITUTO, EVIDENTEMENTE NO CITARE LOS NOMBRES DE LOS INSTITUTOS, A QUE PERTENECE CADA EQUIPO DE ALUMNOS, PERO EL TRABAJO EN SÍ MISMO ES ENORMEMENTE DIDÁCTICO SOBRE LO QUE PIENSAN LOS SERES HUMANOS DE LA MUERTE EN GENERAL Y DE SU PROPIA MUERTE, Y CON EL VALOR AÑADIDO ADEMÁS, DE TENER INCLUIDO EN ÉL, MÁS DE 50 ENCUESTAS CON PREGUNTAS SOBRE LA MUERTE QUE HICIERON A PIE DE CALLE.

Permanecemos indiferentes a ciertas realidades y rehuimos determinadas experiencias, en especial la de la muerte.
Stalin dijo que la muerte de una persona es una tragedia pero que un millón de muertos es sólo una cifra.

Cuando se torna demasiado insoportable la idea del hambre en Bangladesh, en Camboya o en la India, nos apartamos del asunto, contentándonos con enviar algunas prendas de ropa o aumentando nuestra limosna en la colecta del domingo.

En la actualidad, la mayoría de los campesinos envían sus animales al matadero en donde son muertos mediante técnicas modernas, después congelados en el mismo lugar.

En el siglo XIX sólo llegaban a los 15 años menos del 50% de los niños nacidos vivos. Así, las familias se hallaban en contacto frecuente con la muerte. La estructura familiar era también muy diferente entonces. Los miembros de la “gran familia” vivían juntos y, consiguientemente, asistían mucho más a menudo a la muerte de un pariente o de un conocido. Y como la muerte se producía con frecuencia, los contactos con ella eran numerosos.

Cuando alguien moría, eran los mismos miembros de la familia quienes amortajaban el cadáver, fabricaban el ataúd y cavaban la tumba. El cuerpo del difunto quedaba expuesto en el salón familiar. Una vez concluido el velatorio, era natural que los parientes y amigos durmieran en la casa en que reposaba el cadáver de la persona amada.

Como ya no tenemos contactos tan directos con la muerte, nos resultaría difícil comportarnos ante ella con la misma naturalidad. Por el contrario, las generaciones jóvenes, actuales y futuras que no han tenido las mismas experiencias, creen que la muerte se halla reservada a los viejos.

Erikson (1963) afirma (cap. 1) que la integridad del Sí, opuesta a la capacidad o la incapacidad de aceptar la muerte inminente de otro o la propia, constituiría la última fase de la evolución ontogenética. Esta noción se emparenta, en ciertos aspectos, con la del estadio final, que es el de la aceptación de la muerte, descrito por Kubler - Ross (1969).

Por su parte, Dylan Thomas aconseja luchar en vez de aceptar:
“Do not go gentle into that Good Night,
Rage, rage against the dying of the light...”
“No aceptes mansamente la noche,
pelea contra la muerte de la luz...”

LA EVOLUCIÓN DE LAS CAUSAS DE MUERTE DURANTE LA VIDA.

Charcot (1867) señalaba que las personas de edad parecen inmunizadas contra ciertas enfermedades. Al envejecer el organismo se debilita y ya no es capaz de recobrarse de una manera adecuada. Finalmente, ciertas enfermedades parecen afectar en forma específica a las personas de edad y rara vez a los jóvenes. Tal vez la Medicina consiga un día curar las enfermedades crónicas y propias de la vejez, tal como ha logrado combatir las enfermedades infecciosas y de otro género que antes acababan con los jóvenes.

LA MUERTE EN CUANTO CONCEPTO Y ACONTECIMIENTO.

Resulta además muy difícil separar a la muerte de la no-muerte y a la vida de la no-vida. Aunque quepa oponer la ausencia a la presencia, la distinción comporta por añadidura tres dimensiones: psicológica, social y física (Kastelbaum y Aisemberg, 1972).

Tener 70 años es un poco como vivir en un campo de batalla y ver morir a los amigos, sabiendo que muy pronto llegara nuestro turno. El sentimiento de sobrevivir a la muerte de los demás se parece a la trágica experiencia de los sobrevivientes de Hiroshima.

La segunda forma de muerte psicológica es aquélla con la que nos tropezamos en presencia de un ser que se halla psicológicamente ausente. Éste es el caso de los psicóticos y de los dementes que nos parecen extraños y, en cierta manera inhumanos como los “muertos que andan” de las antiguas películas de horror. Su mirada está vacía y resultan difíciles de abordar. La demencia y la psicosis son mucho más frecuentes en las personas de edad que en los jóvenes; {esto equivale a decir que la muerte psicológica se encuentra con harta frecuencia asociada a la vejez.

La tercera forma de muerte psicológica proviene de la alienación completa del Sí, un tanto como si se viviera en un sueño. El hecho de que muchas personas de edad vivan aisladas o internadas en una residencia puede suscitar en ellas una especie de muerte psicológica que sería consecuente con la esterilidad de la soledad.

A la muerte psicológica se añade la muerte social, la forma final de la muerte psicológica. Esta alienación puede sobrevenir en las personas de edad cuando los familiares cambian de domicilio y se alejan, cuando mueren los semejantes o cuando desaparece el entorno familiar a consecuencia de una transformación urbana. Como los ancianos ya no desempeñan papeles activos en la sociedad, se encuentran carentes de estructuras de apoyo y pueden consiguientemente desarrollar sentimientos de “anomia”. Tales sentimientos pueden inducir a la persona en cuestión a sentir que ya no forma parte de su entorno inmediato. Los casos de ostracismo oficial (v.g. excomunión) u oficioso (v.g. internamiento en una residencia) representan, probablemente, las formas más extremas o radicales de muerte social.

Ya no se consideran hoy como índices suficientes de la muerte la interrupción de la respiración, de los latidos del corazón y la del reflejo pupilar. Ante la diversidad de las técnicas empleadas para registrar unas respuestas fisiológicas, se ha vuelto, por el contrario, muy compleja la determinación exacta del momento de la muerte. (EEG; electroencefalograma).

Riley y otros (1968) han demostrado, sin embargo, que existe una relación significativa entre las dos siguientes visiones negativas de la muerte: 1) que la muerte sobreviene siempre demasiado pronto y 2) que morir es sufrir. Han comprobado, no obstante, que estas percepciones negativas disminuían a medida que se elevaba el nivel de educación.
La debilidad de los sujetos próximos a morir parece indicar que la muerte estaría precedida por el agotamiento de una determinada energía vital ligada a la energía del Yo y a su integridad.

El sitio en donde tiene lugar el fallecimiento ya no es el mismo de antes. Hemos relegado la muerte a los hospitales y, en consecuencia, despersonalizado el acontecimiento. Antaño se convocaba a la familia a la cabecera del moribundo mientras que ahora, generalmente, se ruega que abandonen la habitación. El dicho popular afirma que es mejor morir de pie que en el hospital, en donde el ambiente resulta física, espiritual y psicológicamente aséptico.
EL PROCESO MORTAL.

Kubler - Ross(1969) plantean cinco estadios en el proceso de la muerte. El primero se caracteriza por la denegación:” No, yo no, esto no es cierto!”. El segundo estadio se caracteriza por sentimientos mixtos de cólera, envidia y resentimiento: “¿Porqué yo? Es un estadio egoísta. El tercer estadio es el del regateo; el moribundo implora a Dios que prolongue su vida o que disminuya su dolor. El cuarto estadio es de depresión; el moribundo comienza a comprender que es inútil luchar. Se caracteriza por una resignación triste que aún no es aceptación. La aceptación sólo sobreviene en el estadio final cuando la persona acepta por fin su muerte inminente, sin placer, sin resignación, pero con calma.


Cuatro elementos principales determinan las reacciones de cada uno ante la inminencia de su muerte:

1.- La historia y las características personales.
2.- El contexto en el que aparece el enfermo.
3.- El curso de la enfermedad.
4.- La naturaleza de la propia enfermedad.

La mayoría de los moribundos sufren reacciones emotivas como la cólera, la culpabilidad, la vergüenza y el pesar ante su propia muerte. El pesar resulta especialmente intenso porque no se pierde a un solo ser amado sino a todos los seres amados (Kubler - Ross, 1969).

Los miembros de la familia deberían mostrarse particularmente sensibles a las reacciones emotivas del moribundo y comprender que no se hallan dirigidos contra ellos sino más bien contra su estado (es decir, su muerte inminente).

Glaser y Strauss (1967) identifican seis modalidades:
1.- La muerte súbita.
2.- La espera breve.
3.- La espera prolongada.
4.- El plazo cortó.
5.- La sentencia aplazada.
6.- El pronóstico de vaivén.

Cada modalidad suscita diferentes reacciones. La muerte súbita no permite a la víctima ni a la familia prepararse para el acontecimiento y el paciente carece de posibilidad alguna de reaccionar al respecto. La espera prolongada es la que hace posible la elaboración más considerable de las reacciones emotivas.

Como el hospital es, por lo común, el lugar en donde se desarrolla la fase final de la enfermedad, Glaser y Strauss (1965) han identificado cuatro tipos de contextos hospitalarios, según la manera de abordar el tema de la muerte. Son los siguientes:

1.- La ignorancia.
2.- La sospecha.
3.- El silencio cómplice.
4.- La lucidez.

Nos referimos a la ignorancia cuando ni el personal, ni el enfermo, ni su familia, admiten la inminencia de la muerte.
Kubler - Ross (1969), la describen como un estado precario que provoca que la mínima palabra, el menor gesto puedan inducir al paciente a sospechar la gravedad de su estado. A la crueldad y a la injusticia de este comportamiento respecto a los moribundos, se añade la inquietud inútil que puede provocar en los demás enfermos y en sus familias, quienes corren el riesgo de considerar como propios los signos de muerte que aprecian en torno de ellos.

En el silencio cómplice, las dos partes evitan hablar del tema.

La lucidez rechaza todas las evasivas y no evita mirar cara a cara a la muerte.
La ignorancia tiene su origen en la inexperiencia, ya que los enfermos carecen de cualquier experiencia respecto de la muerte. Desde el momento de nuestro nacimiento, caminamos lentamente hacia la muerte y nada hay tan seguro como el hecho de que moriremos.

La muerte puede parecer deseable, sobre todo cuando el sufrimiento es grande, porque pondrá fin a un doloroso capítulo de la vida. Sin embargo, y gracias a los progresos de la tecnología médica, las muertes dolorosas son cada vez más raras y hay muchas razones para creer que la mayoría de nosotros moriremos de una enfermedad crónica, conscientes de la aproximación de la muerte, pero sin experimentar sufrimientos intolerables. Es importante reconocer las reacciones individuales ante la inminencia de la muerte.

EL MIEDO A LA MUERTE Y A LOS MORIBUNDOS.

Los psicólogos establecen una distinción importante entre el miedo y la angustia; el miedo tiene un objeto del que carece la angustia. Como la muerte es un estado que sólo nos imaginamos bastante mal, nuestra reacción ante ésta se aproxima más a la angustia que al miedo. Las diferentes formas que reviste la angustia ante la muerte pueden, sin embargo, parecerse al miedo, cuando se refieren a situaciones o a objetos precisos.

El malestar que experimentamos ante un moribundo o un muerto, al igual que en presencia de objetos fúnebres, proviene del hecho de que nos obligan a tomar conciencia de nuestra propia condición de mortales. Como los ancianos se hallan próximos a la muerte, nos alejamos de ellos. Peor aún, los ancianos se sienten alienados porque creen que ser viejo implica ser un moribundo.

Es triste. Nos impide acercarnos a ellos y atender a los moribundos, tarea que nos haría posible prepararnos para nuestra propia muerte. Descuidamos, pues, nuestras propias necesidades y las de los demás en el mismo momento en que resultan más acuciantes. Si es triste que deben morir los ancianos, aún lo es más que se vean obligados a vivir en el aislamiento, separados de los seres queridos y extraños a sí mismos.

EL MIEDO A NUESTRA PROPIA MUERTE.

Nuestros propios contactos profesionales con las personas de edad suelen indicar que éstas temen menos la muerte que:

1.- Al internamiento en una residencia.
2.- A la enfermedad prolongada.
3.- al dolor y el sufrimiento.
4.- Al crimen.

LOS TEMORES QUE ACOMPAÑAN AL PROCESO MORTAL.

1.- No podré sentir ya nada.
2.- No estoy seguro de lo que me sucederá si hay otra vida después de la .muerte.
3.- Tengo miedo de lo que le pase a mi cuerpo después de la muerte.
4.- Ya no podré cuidar de los míos.
5.- Mi muerte podría causar dolor a mis familiares y amigos.
6.- Es el final de todos mis proyectos.
7.- Mi muerte podría ser dolorosa.

La causa del mayor disgusto es el pensamiento de provocar dolor a los demás.

SEGÚN BRANTNER (1970), EL MIEDO A MORIR SE RESUME EN TRES TEMORES FUNDAMENTALES:

1.- EL MIEDO A MORIR SOLO.
2.- EL MIEDO A MORIR EN LA OSCURIDAD.
3.- EL MIEDO A SUFRIR.

No existe hoy razón alguna para dejar que alguien muera solo, como no sea la indiferencia de los parientes, de los amigos o de las personas en general. Hay servicios de ayuda mutua telefónica, para tranquilizar a las personas de edad que viven solas y que temen caer y no poder levantarse o que tienen miedo de morir aisladas y de que sólo se descubra su cadáver cuando haya comenzado a descomponerse. Gracias a los progresos en neurofisiología y farmacología, en la mayoría de los casos cabe eliminar o aliviar el sufrimiento. El único inconveniente de los analgésicos consiste en que nublan la conciencia cuando son suministrados en dosis fuertes. El riesgo de toxicomanía (apetencia morbosa por las sustancias tóxicas) carece evidentemente de fundamento en la fase terminal de una enfermedad, aunque, por desgracia, preocupe a veces al personal sanitario.

LA INFLUENCIA DE LOS FACTORES CULTURALES EN LA EXPERIENCIA DE LA MUERTE.

Siete factores principales influyen ahora en la experiencia de la muerte:
1.- La urbanización.
2.- El declive de la religión.
3.- La evolución de la tecnología médica.
4.- El paso de la familia numerosa a la familia nuclear.
5.- Las modificaciones epidemiológicas.
6.- El advenimiento de la era atómica.
7.- La evolución de las prácticas y de las costumbres fúnebres.

SI SE PERPETÚA LA NUEVA COSTUMBRE DE LA MUERTE EN EL HOSPITAL EN VEZ DE EN CASA, CONVENDRÁ ADOPTAR ALGUNAS MEDIDAS:

1.- PREVER UNOS HOSPITALES O UNOS SERVICIOS ESPECIALES EN ELLOS QUE ESTÉN EXPRESAMENTE RESERVADOS A LOS MORIBUNDOS.

2.- MODIFICAR LA CONCEPCIÓN ACTUAL DE LOS HOSPITALES A FIN DE QUE SEAN SENSIBLES A LAS NECESIDADES DE LOS MORIBUNDOS, SUPONIENDO, EVIDENTEMENTE, QUE LA MAYOR PARTE DE ESTA CLIENTELA ESTARÁ INTEGRADA POR ANCIANOS.

Instituciones de este tipo en mundo entero tienen como objetivos proporcionar humanidad y estimular la lucidez. La atmósfera que reina es abierta y cordial y el marco material no reviste el lúgubre aspecto propio de las instituciones hospitalarias, sin que se descuide el lado práctico. Por el contrario, el personal de los hospicios no intenta heroicas intervenciones médicas para demorar el momento de la muerte y sólo se aceptan enfermos cuando están en su fase terminal.

Algunos poseen guardería para los hijos del personal y se invita a las familias a que traigan a los hijos y a los nietos. Los horarios de visita son muy flexibles y adaptados a las necesidades de la familia y del enfermo más que a las del personal.

Pueden compartir sus últimos días con sus íntimos comunicándose en forma sincera y decorosa con ellos.
También se ha implementado un vasto programa de cuidados domiciliarios, cuyo objetivo estriba en proporcionar los medios necesarios a las familias que desean mantener en casa a sus parientes moribundos.

Si se pretende mejorar las condiciones de los enfermos en fase terminal cabe prever, además de los hospicios, otros tipos de intervención que se acomoden a las normas de la Medicina tradicional. El primer paso a dar consistiría en mejorar la calidad de la formación y de la experiencia del personal sanitario, sobre todo en cuanto a las necesidades psicológicas de los moribundos.

Convendría, entre otras cosas, asesorar a las familias para que se sientan mejor preparadas y más naturales ante sus parientes moribundos. Sería también preciso que se generalizara un empleo adecuado de los analgésicos, con el fin de lograr un justo equilibrio entre el alivio del dolor y el mantenimiento de la conciencia.
Habría que tomar más en consideración la necesidad de soledad y de intimidad de los moribundos. Todas estas medidas demandan un cambio de actitud.

ALGUNAS CUESTIONES CONTEMPORÁNEAS.

EL SUICIDIO.

TEST DE ROBINS, WEST Y MURPHY SOBRE SUS CAUSAS.

1.- El suicidio se halla ligado a la falta de integración social.

2.- El suicidio se encuentra en una relación inversamente proporcional a la violencia.

3.- La probabilidad de suicidio aumenta entre los que han frecuentado la compañía de personas que han tratado de quitarse la vida.

4.- La frecuencia del suicidio aumenta entre los ancianos que poseen una fuerte ética protestante centrada en la realización individual orientada hacia el futuro.

5.- Se hallan asociadas al suicidio las ideas recibidas según las cuales los ancianos se ven obligados a rechazar los placeres de la vida y a abandonar sus papeles sociales.

6.- La probabilidad de suicidio aumenta con el sentido de la responsabilidad individual que incrementa el sentimiento de culpa y la depresión.

7.- La tasa de suicidio se eleva con la insatisfacción en la vida cotidiana y profesional.

8.- Las tasas elevadas de suicidio se explican por la elección de un sistema de valores laicos en vez de religiosos, ya que en el primero se autoriza el suicidio en ciertas condiciones.

9.- El suicidio es más frecuente entre las personas afectadas por una lesión cerebral, sobre todo en presencia del alcoholismo.

10.- Las tasas elevadas de suicidio se hallan asociadas a la depresión.

LA EUTANASIA.

Si a veces quiere decir procurar una “buena” muerte, designa por lo general el “homicidio por piedad”. En el sentido de “homicidio por piedad”, la eutanasia constituye una cierta forma de ayuda al moribundo. Podemos distinguir:

1.- Eutanasia directa y voluntaria.
2.- Eutanasia indirecta y voluntaria.
3.- Eutanasia directa e involuntaria.
4.- Eutanasia indirecta e involuntaria.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EL DUELO COMPARTIDO CON LOS DESCONOCIDOS

ES FRECUENTE, DESDE HACE SIGLOS, QUE UN ARTISTA CREE UNA OBRA EN LA QUE EVOCA A UN ALLEGADO FALLECIDO. AHÍ ESTÁN LAS COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE, DE JORGE MANRIQUE (ESCRITO EN EL SIGLO XV, HACIA EL 1476), LOS POEMAS EN LOS QUE ROSALÍA DE CASTRO PLASMA EN EL XIX SU DOLOR POR LA PÉRDIDA DE SU MADRE Y LA DE UNO DE SUS HIJOS EN UN ACCIDENTE.

TAMBIÉN EXISTEN DOLIENTES DESCONOCIDOS QUE VUELCAN SU DOLOR EN UN LIBRO O EN UN BLOG A LA VISTA DE DESCONOCIDOS.

¿POR QUÉ LO HACEN? ¿LES ALIVIA? ¿LES CONSUELA? ¿QUÉ OPINAN LOS TERAPEUTAS?

Primero, una aclaración: el duelo no es una enfermedad, es un proceso natural, recalcan los expertos. “El duelo no se cura, hay que vivirlo, atravesarlo. Generalmente implica una serie de sentimientos: tristeza, soledad, rabia, culpa, impotencia, miedo… Sentimientos que no se deben posponer o eliminar, la única manera de solucionarlo es vivirlo, aunque podemos intentar aliviarlo”, explica Saray Rodríguez, psicooncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Madrid.

En este caso tampoco vale aplicarse una receta que a otro le ha funcionado, advierten también los terapeutas. “No existe un duelo igual a otro, por eso no me atrevo a dar consejos así. Tengo pocas certezas sobre el tema. Una es que los duelos duelen. Otra, que el ser humano está fisiológicamente preparado para atravesarlos. El instinto de cada uno dirá si el modo de afrontarlos es escribir un libro o un blog, pintar un cuadro…” o nada de esto, afirma Sara Losantos, responsable del área de psicología del duelo de la Fundación Mario Losantos del Campo. Pilar Pastor, terapeuta de la misma fundación, dice que “hacer duelo es afrontar el dolor, ponerle palabras”.

PEDRO ALCALÁ era paciente de Sara y es el autor de La mujer que me escucha. Testimonio de un padre en duelo (Plataforma Editorial). Ella es la terapeuta que se sentó frente a él una vez por semana durante hora y media en una veintena de sesiones tras la muerte del pequeño de sus dos hijos. Diego Alcalá Rivero tenía 10 años cuando un sábado del invierno de 2009 le cayó encima la cubierta del banquillo en un campo de fútbol.

Su padre pretende que sus vivencias sean un espejo en el que otros dolientes sumidos en ese trance puedan mirarse, que sepan que lo que están viviendo ya lo han vivido otros, que no se sientan extraños, cuenta. Una mañana reciente Pedro relataba que, tras la tragedia, se encontró con muchísimos sentimientos inesperados. “A mí [escribir] el libro me ha servido para poner en orden sentimientos, emociones. No sé definir si sigo de duelo, aún me duele, pero tengo capacidad de ilusionarme, puedo acordarme de Diego con recuerdos positivos”, explica.

Cómo se vive el duelo depende de la persona que lo vive y de muchos otros factores, indica la terapeuta Rodríguez, que enumera varios: “La edad del fallecido, la del doliente, si su relación era buena, si era ambivalente, no es lo mismo que la muerte sea en accidente que tras una enfermedad, lo que a uno le ayuda a otro no le ayuda o incluso le empeora”. O de si uno cree en Dios o no. Esta psicooncóloga sostiene que hacer duelo en condiciones es cada vez más difícil. Rodríguez detalla algunos obstáculos: “La propia configuración de las familias hace que a menudo no haya sitio para el duelo… También las prisas, porque te tienes que incorporar al trabajo [el permiso oficial es de dos días, cuatro si acudir al sepelio requiere viajar], y además en Occidente intentamos sacar el sufrimiento de la vida”.

A su juicio, hacer un libro “es una forma de darle permanencia al ausente, de perpetuar su memoria, de homenajearle”. Por ejemplo, En la mujer… descubrimos que Diego jugaba en los alevines del Atlético de Madrid aunque su corazón estaba con el Barça o que este chaval que de mayor quería ser científico de animales cantaba entusiasmado Gun’s N’Roses, Deep Purple o Led Zeppelin. Rodríguez relata que a los dolientes “les preocupa mucho olvidar, creen que soltar el dolor es olvidarte” del allegado.
“¿Sabrías mi nombre si nos encontráramos en el cielo?”, le canta CLAPTON a su hijo Conor, que murió a los cuatro años al caerse por una ventana de un piso 53º. Otro verso de Tears in heaven dice: “Tengo que ser fuerte y seguir adelante”. Aquel suceso fue “una paradoja cruel, sirvió para que Clapton tuviera el mayor éxito de su carrera”, cuenta el crítico musical Diego A. Manrique. “Esa tragedia hizo que la gente descubriera que Clapton, un hombre seco, tenía capacidad para emocionarse ante las adversidades de la vida”. Manrique recalca que Clapton “es un guitarrista de blues, de pura catarsis, de medicina, de ‘toco aunque duela porque cura”.

La última canción del nuevo disco de DANI MARTÍN, ex de El Canto del Loco, también nació de una tragedia personal. Se titula El cielo de los perros y está dedicada a su hermana mayor, una veterinaria treintañera que murió súbitamente en 2009. El cantante encontró en su interior las herramientas que necesitaba para seguir adelante. “De repente, aparece un personaje que no conocía, dentro de mi persona, que se hace cargo de cosas que ni yo pensaba”, contaba Martín en una entrevista para El País Semanal en octubre. Los terapeutas sostienen que ante el duelo uno pone en marcha recursos que ya usaba antes. Si nunca has escrito una canción no es probable que te dé por componer.

En realidad, el libro de Alcalá no nació con vocación de llegar al estante de una librería. Ese texto era el testimonio que se solicita a los pacientes al acabar la terapia, que es gratuita. Su autor, escritor aficionado desde muy joven, lo escribió “a borbotones” y lo entregó a la Fundación Mario Losantos del Campo (por cierto, el padre de Sara, la psicóloga). Le costó bastante superar el pudor al sopesar si aceptaba la propuesta de publicarlo. “Es muy evidente que [escribir su testimonio] ha sido terapéutico para él”, afirma.

CANDELA MOLINA GUTIÉRREZ, 18 años recién cumplidos, no tuvo dudas sobre cómo llamar a su blog, Una vida perra. Aunque hace años tuvo una bitácora de poesía, esta la abrió después de que un delincuente asesinara a sus padres en abril pasado en Marruecos. Cuenta que, tras el crimen, cada vez que entraba en la red social Tuenti en el recuadrito para describir cómo te sientes escribía “¡Qué vida más perra!”. La bitácora está dedicada a ellos, a Emilio y a Pilar. “Cuando escribo no estoy pensando en quién lo lee. Vomito las letras. Me gusta escribir. Es mi manera de desahogarme”, explicaba recientemente en un café, sentada al lado de su tía paterna, Cecilia, con la que ahora vive.

“Escribir en sí me alivia, me agrada que [otros internautas] me contesten, que me recomienden libros, que me digan cosas bonitas, pero ahí no hay consuelo. El consuelo tiene que ser más personal, de tú a tú, no por Internet”, recalca la joven. Otras cosas que escribe -un diario, reflexiones sobre filosofía y psicología, apuntes sobre su estado anímico, etcétera- no van a Internet, se las queda para sí misma. Candela da la impresión de ser alguien sensible y simultáneamente muy fuerte cuando explica cómo ha cambiado su visión del mundo: “Cuando lo pierdes todo, eres más libre para elegir cómo quieres construir”.

La estudiante, que saca buenas notas, no le contó a su psicóloga que había estrenado blog, sino que se enteró por terceros, por la tía. Dio su visto bueno. “Le pareció bien. Sabía que escribir era lo mío”, dice la joven, que considera la bitácora una terapia para sí misma y para sus lectores, que quizá, leyéndole, pueden poner en perspectiva sus vivencias. Cecilia, inmersa en su propio duelo, subraya: “Lo saludable es ir abriendo válvulas para no explotar, cada uno lo hacemos como podemos”.

FLOR ZAPATA, autora de la bitácora ¡Quiero conducir, quiero vivir!, tenía una única hija, Helena, a la que un conductor bebido mató en 2005. “Escribir para concienciar, prevenir, denunciar, alertar a otros de los peligros de una conducción no responsable era una forma de canalizar mi rabia, de mantenerme viva y sí, de aliviar mi dolor, pensando que podía hacer que no les pasara a otras madres”, explica en un correo electrónico. Así nació el blog: “La directora de una revista de automóviles, a la que amenacé con denunciar si de su chat no eliminaba algunos comentarios de usuarios sobre cómo evitar un control de alcohol, me conoció, eliminó el chat y me sugirió hacer un blog para escribir y seguir con la lucha de la concienciación”. A su psicóloga le pareció bien, a su psiquiatra al principio no.

Todos los afectados consultados coinciden en que se habla poco del duelo. La señora Zapata añade que “ahora, la vida, la sociedad, te exigen estar, a los pocos días, nuevamente en tus actividades, trabajo, amistades, como si no hubiera pasado nada. Casi se oculta, se evita hablar de ello”. La terapeuta de la AECC cree necesario “acompañar al doliente durante más días, es un compromiso pendiente”. Porque, explica, el apoyo se suele concentrar en el día del fallecimiento y los siguientes, cuando uno está conmocionado. “Y el sufrimiento real viene luego, al volver a la vida normal sin el ser querido. Y entonces, el apoyo social ya no está”.

EXISTEN FRASES HECHAS, PRONUNCIADAS SIEMPRE CON AFÁN DE CONSOLAR Y CON LA MEJOR INTENCIÓN, QUE RESULTAN CONTRAPRODUCENTES A LOS DOLIENTES. Alcalá pone un par de ejemplos: “La frase ‘es cuestión de tiempo’ te desata la impaciencia y además solo es cierto si pones de tu parte. Otra frase habitual es ‘¡qué valientes sois! Si me pasa a mí, me muero’, y tú piensas ‘¿por qué no me he muerto?’. Y eso te lleva a la culpa, que está muy presente”.

¿Y qué agradece el doliente? “Lo mejor es prestarle atención y darle cariño”, responde sabedor de que cada uno vive la pérdida de un ser querido a su modo y a su ritmo. Su hogar es un ejemplo. Su esposa, Teresa, es “más emocional, de sacarlo fuera” y su hijo Jorge, de 18 años, “lo ha llevado con mucha normalidad, con menos picos, su canal es la guitarra”.

Para este padre de familia los gestos son importantísimos, esenciales. Los ha habido grandes como aquel minuto de silencio en el Calderón, en el Atlético-Barça, (allí estaban los Alcalá Rivero en un lugar discreto, “es doloroso, pero te llega”). Y muchos pequeñitos, “como aquel roce de complicidad en el codo que me hizo un colega o aquel hombre que no conocíamos que nos agarró la cara y simplemente sonrió sereno”, rememora. Luego supieron que también había perdido a un hijo.

EL DOLOR HECHO LETRA

- TEARS IN HEAVEN. UNO DE LOS GRANDES ÉXITOS DE ERIC CLAPTON ES LA CANCIÓN QUE ESCRIBIÓ TRAS MORIR SU HIJO CONOR AL CAERSE POR LA VENTANA EN UN RASCACIELOS.

- EL CIELO DE LOS PERROS SE TITULA LA CANCIÓN QUE DANI MARTÍN DEDICA A SU HERMANA, FALLECIDA SÚBITAMENTE.

- LA MUJER QUE ME ESCUCHA. ES EL LIBRO TESTIMONIO DE PEDRO ALCALÁ, PADRE DE UN NIÑO DE 10 AÑOS FALLECIDO EN UN ACCIDENTE.

- UNA VIDA PERRA ES EL BLOG ESCRITO POR CANDELA MOLINA GUTIÉRREZ, CUYOS PADRES FUERON ASESINADOS POR UN DELINCUENTE.

- ¡QUIERO CONDUCIR, QUIERO VIVIR! FLOR ZAPATA EMPEZÓ A ESCRIBIR ESTA BITÁCORA DESPUÉS DE QUE UN CONDUCTOR BEBIDO MATARA A SU ÚNICA HIJA.

FUENTE: EL PAÍS

sábado, 3 de diciembre de 2011

LOS TRIUNFADORES (CUENTO PARA REFLEXIONAR EL FIN DE SEMANA)

A VECES LOS TRIUNFADORES NO SON AQUELLOS A LOS QUE TODO EL MUNDO APLAUDE Y RECONOCE. NO SON LOS QUE CONSTRUYERON GRANDES OBRAS, DEJARON CONSTANCIA DE SU LIDERAZGO O VIAJARON, EN PRIMERA CLASE.

A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro, o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre. No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo. Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático. El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder.

Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón.

ES EL QUE QUIZÁS NUNCA ALZÓ SOBERBIO SU MANO EN EL PODIUM DE LOS VENCEDORES, PERO TRIUNFÓ CALLADAMENTE EN SU FAMILIA Y CON SUS AMIGOS Y LOS CERCANOS A SU ALMA. ES, QUIZÁ, EL QUE NUNCA APARECIÓ EN LAS PÁGINAS DE LOS PERIÓDICOS, PERO SÍ EN EL DIARIO DE DIOS.

El que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos. El que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el que pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar. No es el que tiene un celular, pero habla con sus hijos, no tiene correo electrónico, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A VECES EL TRIUNFADOR SUELE SER LA ENFERMERA CALLADA, EL OBRERO SENCILLO Y EL CAMPESINO OLVIDADO, PORQUE COMO PERSONAS TRIUNFARON SOBRE LA APATÍA O EL DESENCANTO Y CON SU ESFUERZO COTIDIANO ESTABLECIERON LA DIFERENCIA.

A VECES EL TRIUNFADOR PUEDE SER EL CARPINTERO POBRE DE UN LUGAR IGNORADO, O UNA MUJER SENCILLA DE PUEBLO O UN NIÑO HUMILDE QUE NACIÓ EN UN PESEBRE, PORQUE NO HABÍA PARA ÉL LUGAR EN LA POSADA.

viernes, 2 de diciembre de 2011

EL MÁS ALLÁ

NO DEBEMOS OLVIDAR QUE "SOMOS SERES ESPIRITUALES CON ESPERIENCIAS HUMANAS, NO SERES HUMANOS CON EXPERIENCIAS ESPIRITUALES"....SILVER BIRCH

UNA DE LAS PREGUNTAS QUE CON MÁS FRECUENCIA ME HACEN ES "¿QUÉ ENSEÑAS, ACERCA DE LOS PROCESOS DE LA MUERTE Y DEL MÁS ALLÁ DE LA MUERTE?"

A PESAR DEL TIEMPO QUE UNO LLEVA DEDICADO A ENSEÑAR EL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL, ME SIGUE PARECIENDO EXTRAÑA ESTA PREGUNTA, ES LO MISMO QUE SI ME PREGUNTARAN : "¿QUÉ ENSEÑAS ACERCA DE LA ACERA DE ENFRENTE DE LA CALLE?"

PUES PARA SABER LO QUE HAY EN LA ACERA DE ENFRENTE DE LA CALLE LE BASTARÁ AL QUE ME PREGUNTA, VERLO CON SUS PROPIOS OJOS.

El matiz esta, que la multitud de pruebas de las meramente teóricas y dogmáticas enseñanzas de la mayoría de educadores y predicadores del mundo occidental, son "como ciego que guía a otro ciego", pues carecen de medios para comprobar sus afirmaciones y se conforman con transmitir lo que ciegamente recibieron de otros, quienes a su vez aprendieron del mismo modo su conocimiento.

Por el contrario, hay muchos seres humanos con facultades psíquicas y espirituales para quienes los fenómenos de la otra vida son tan familiares como los de la terrena, y el mundo de ultratumba es para ellos tan real y efectivo como el ordinario ambiente del mundo físico.

Para los que transitamos por el camino del conocimiento espiritual, no es el más allá un mar inexplorable sino tan perfectamente conocido en sus corrientes, profundidades, islas y generales características como para el experto marino pueda serlo la mar.

ADEMÁS, SOMOS CONSCIENTES QUE LOS FENÓMENOS DEL OTRO MUNDO NO HAN DE SER MATERIA DE CREENCIA POR FE, SINO QUE PUEDEN CONOCERLOS EFECTIVAMENTE CUANTOS SERES HUMANOS, QUIERAN EMPLEAR TIEMPO Y ESTUDIO EN EDUCAR LAS FACULTADES LATENTES QUE TODO SER HUMANO POSEE EN SU INTERIOR.

Por lo cual muchas personas que no han tenido experiencia en ciertos fenómenos psíquicos y espirituales en que se fundan las enseñanzas sobre la vida después de la muerte, exige "pruebas concluyentes" de dichos fenómenos antes de pasar adelante.

Por otra parte, para conocer estos fenómenos es indispensable experimentarlos personalmente, y así no valen argumentos ni razones para convencer de una verdad que ha de servir de fundamento a las enseñanzas.

Al explicar los fenómenos del más allá, debe tener en cuenta quien se acerque a estudiar dichos fenómenos que no se le podrá proporcionar ninguna prueba material si no tiene muy actualizadas sus facultades psíquicas y espirituales, porque sin ellas la prueba demandada sería semejante a la que un ciego exigiera de la existencia de los colores o un sordo de la del sonido.

LA NATURALEZA INMATERIAL DE LAS COSAS IMPIDE DAR PRUEBA MATERIAL EN DICHO CASO.
¿QUÉ MÉTODO CABRÍA EMPLEAR PARA EXPLICAR LA SENSACIÓN GUSTATIVA DEL AZÚCAR A QUIEN JAMÁS HUBIESE PROBADO UN DULCE?

"Los que impartimos las enseñanzas sobre el más allá no exigimos a nadie que acepte ciegamente lo que se le enseña. Por el contrario, se advierte al estudiante que sólo acepte por verdad lo que haya comprobado personalmente, pues ninguna verdad es verdadera hasta que uno la ha corroborado por su propia experiencia.

"Pero también se le advierte que para comprobar una así, verdad ha de educar y vigorizar las facultades indispensables para la comprobación.

"Los que enseñamos el conocimiento espiritual y los procesos de la muerte, antes, durante y después que se produce, sólo queremos que las personas que se acercan a estudiar este conocimiento, confíen en nosotros, como en quien le señala el camino, y le dice: `Éste es el camino. Ve por él y encontrarás lo que te he enseñado. Tómalo, pésalo, mídelo, pruébalo y lo conocerás por ti mismo.

CUANDO LLEGUES A CUALQUIER PUNTO DEL CAMINO SABRÁS TANTO COMO YO Y QUIENQUIERA QUE HAYA PASADO POR AQUEL PUNTO; PERO HASTA QUE ALLÍ LLEGUES NO TENDRÁS MÁS REMEDIO QUE ACEPTAR CUANTO TE DIGAN QUIENES YA LO TRANSITARON O RECHAZAR TODO CUANTO A DICHO PUNTO SE REFIERA.

NO ACEPTES NADA DEFINITIVAMENTE HASTA QUE POR TI MISMO LO HAYAS COMPROBADO; MAS SI ERES PRUDENTE APROVECHARÁS LOS CONSEJOS Y EXPERIENCIAS DE QUIENES EN EL CAMINO TE PRECEDIERON. CADA CUAL HA DE APRENDER POR PROPIA EXPERIENCIA, PERO LOS YA EXPERIMENTADOS PUEDEN SEÑALAR EL CAMINO A LOS INEXPERTOS.

En cada etapa observarás que quienes ya están más adelante dejaron señales, hitos y marcas para la comprensión de los que les seguían.

El ser humano prudente aprovecha estas señales. No te exijo fe ciega sino tan sólo confianza hasta que seas capaz de demostrar por ti mismo las verdades, que te expongo, como a mí me las expusieron los que me enseñaron. “Los escépticos podrán objetar que no damos "pruebas científicas" de nuestras afirmaciones acerca de los fenómenos del más allá.

Si por "pruebas científicas" se entienden las de la ciencia física; estamos de acuerdo en que no las aportamos; mas para los estudiantes avanzados el adjetivo "científico" tiene un significado mucho más amplio.

Quien espere pesar, medir y calcular las cosas espirituales con métrica, Material fracasará sin remedio, pues nunca obtendrá la deseada prueba.

Los aparatos físicos sólo sirven para objetos físicos, y el mundo espiritual tiene peculiares aparatos con que registrar sus fenómenos.

Tampoco argumentare en este blog, porque no hay base de argumentación entre los que ven el más allá y aquellos cuya visión se limita al plano físico.

Sin embargo, esto no significa que vayamos a exponer un cúmulo de absurdas afirmaciones con la pretensión de que el lector las reciba como artículo de fe. Lejos de mi semejante intento.

Porque aunque la razón por sí sola no sea capaz de rasgar el velo que separa la vida de la muerte, puede, no obstante, si está libre de prejuicios dogmáticos, percibir cierta racionalidad en las afirmaciones verídicas de los fenómenos del mundo invisible, que por lo congruentes con otros fenómenos ya aceptados explican racionalmente lo que de otro modo fuera inexplicable.

En resumen, se verá que las enseñanzas que se dan a través del conocimiento de las Leyes Espirituales, concilian hechos en apariencia antitéticos y enlazan muchos puntos obscuros que, si bien aceptados por la razón, no se habían podido estructurar ordenadamente en un concepto mental.

Aun así, convendrá que vuelva a leer y considerar cuanto espongo en el blog en ocasiones sobre el mundo espiritual, o como se le conoce habitualmente….el más allá, y después se pregunte: "¿No parece todo esto lógico y probable?" Si sólo puede aceptarlo como hipótesis, que con ello se de por satisfecho, aunque le animo a que profundice un poco más hasta comprobar por si mismo lo que experimentalmente comprobaron seres humanos de todas las épocas.

Pero si detenidamente se consideran las enseñanzas expuestas en este blog, resultarán cada vez más razonables según transcurran el tiempo, pues todas las experiencias del ser humano se acomodarán al carácter general de las enseñanzas, que irán substituyendo a los viejos conceptos.

No es fácil apartarse o desechar la verdad una vez conocida, porque hurgará con irresistible prurito luego de alojada en el oído mental de quien la escuche, y tras el oído está aquella parte del ser humano que aunque revestida de varias envolturas conoce la verdad.

Por mucho que la niegue el ser humano no podrá substraerse a la verdad una vez que su semilla le haya caído en la conciencia, porque la nutrirá en su subconsciente y en tiempo oportuno brotará y florecerá.

De suerte que no importa si el lector es incapaz de asimilar las enseñanzas desde luego, porque largo es el tiempo y cada cual lo tendrá de sobra para madurar el conocimiento adquirido.

AI fin y al cabo, toda enseñanza no es más que un procedimiento de siembra.

Algunas semillas caerán en pedregales; otras en las márgenes del camino donde las devoren las aves; otras en suelo estéril; pero no dejarán de caer, aunque sean pocas, las que arraiguen en el buen terreno y con el tiempo broten, entallezcan, medren, florezcan y fructifiquen.

LA ILUSIÓN DE LA MUERTE
La humanidad está hipnotizada por la idea de la muerte. En labios de quienes debieran tener mayor conocimiento oímos expresiones como las de "la implacable gua-daña de la muerte", "tronchada en la flor de su edad", "desaparecido para siempre", "todo acabó para él", "pérdida irreparable", etc., al hablar de una persona que acaba de marcharse de este mundo, como si diesen a entender que ha dejado de existir y ya no es nada.

La generalidad de los seres humanos, independientemente de la fe que profesan, temen la muerte, les espanta su imagen y les conturba su recuerdo con invencible terror.
Sin embargo, quienes conocen la ilusión de la muerte no experimentan tan siniestras emociones; y aunque naturalmente sientan la temporánea separación del ser amado, saben que no lo han perdido para siempre, sino que tan sólo pasó a otra fase de vida y que nada de él se ha aniquilado.

RELATA UNA FÁBULA ÍNDICA QUE AL NOTAR UNA ORUGA LA LANGUIDEZ ANUNCIADORA DEL FIN DE SU ESTADO REPTANTE Y EL PRINCIPIO DE SU LARGO SUEÑO DE CRISÁLIDA, REUNIÓ A SUS COMPAÑERAS Y LES DIJO: "TRISTE ES PENSAR EN EL FORZOSO ABANDONO DE ESTA VIDA QUE TAN HALAGÜEÑAS VENTURAS ME PROMETÍA. SEGADA POR LA GUADAÑA DE LA MUERTE EN LA FLOR DE MI EXISTENCIA, SOY UN EJEMPLO DE LA CRUELDAD DE LA NATURALEZA. ¡AGUR! MIS BUENAS AMIGAS, ¡AGUR! PARA SIEMPRE. MAÑANA YA NO EXISTIRÉ." ACOMPAÑADA POR LAS LÁGRIMAS Y LAMENTACIONES DE LAS AMIGAS QUE RODEABAN SU LECHO DE MUERTE, LA ORUGA PASÓ A SU OTRO ESTADO. UNA VIEJA ORUGA EXCLAMÓ TRISTEMENTE: "NUESTRA HERMANA NOS HA DEJADO. SU DESTINO ES TAMBIÉN EL NUESTRO. UNA TRAS OTRA NOS ABATIRÁ LA GUADAÑA DESTRUCTORA COMO A LA HIERBA DE LOS PRADOS. LA FE NOS MUEVE A ESPERAR OTRA-VIDA, PERO ACASO SEA UNA VANA ESPERANZA. NINGUNA DE NOSOTRAS SABE NADA DE CIERTO SOBRE OTRA VIDA. LAMENTAMOS EL COMÚN DESTINO DE NUESTRA RAZA." DESPUÉS SE MARCHARON TODAS TRISTEMENTE.

La oruga ignore la gloriosa vida que le espera cuando despierte del sueño de la muerte y se metamorfosee en policromada mariposa. Pero no hemos de sonreírnos, porque todos tenemos la misma ilusión que la oruga.

Esta fábula simboliza en unas formas inferiores de vida, la ignorancia e ilusión de la humanidad.
Todos los conocedores de las Leyes Espirituales, reconocen en los tres estados de oruga, crisálida y mariposa una imagen de la transformación que aguarda a cada ser humano.

Porque la muerte para el hombre no es más que el estado de crisálida para la oruga.
En ninguno de ambos casos cesa la vida por un solo instante, sino que persiste mientras la Naturaleza efectúa sus transformaciones.
No hay muerte. Sólo hay vida con muchas fases y modalidades, a una de las cuales llaman "muerte" los que desconocen las leyes Espirituales.

Nada muere realmente aunque todo experimenta un cambio de forma y actividad.

ASÍ DICE EL BHAGAVAD GITA:
"NUNCA NACIÓ EL ESPÍRITU NI NUNCA DEJARÁ DE SER. NUNCA HUBO TIEMPO EN QUE NO FUERA, PUES SUEÑOS SON EL PRIN-CIPIO Y EL FIN. SIN NACIMIENTOS NI MUERTES NI MUDANZAS PERMANECE EL ESPÍRITU POR SIEMPRE. LA MUERTE NO LO TOCA, AUNQUE PAREZCA MUERTA LA CASA EN QUE MORA."

Los materialistas arguyen frecuentemente contra la inmortalidad del alma diciendo que todo en la naturaleza se disuelve y destruye.
Si así fuese resultaría lógico inferir de ello la muerte del alma; pero en verdad no hay nada semejante porque nada muere realmente.
Lo que llamamos muerte o destrucción, aun del más insignificante ser inanimado, no sé más que un cambio de forma o condición de su energía y actividades.

Ni siquiera el cuerpo muere en el estricto sentido de la palabra. El cuerpo no es una entidad sino un agregado de células que sirven de vehículo a ciertas modalidades de energía que las vitalizan.
Cuando el alma deja el cuerpo, las células se disgregan en vez de agregarse como antes.

La unificadora fuerza que las mantenía agregadas retiró su poder y se manifiesta la actividad inversa.

HA DICHO ACERTADAMENTE UN AUTOR: "NUNCA ESTÁ EL CUERPO MÁS VIVO QUE CUANDO MUERTO." Y HA DICHO OTRO AUTOR: "LA MUERTE NO ES MÁS QUE UN ASPECTO DE LA VIDA, Y LA DESTRUCCIÓN DE UNA FORMA MATERIAL ES EL PRELUDIO DE LA CONSTRUCCIÓN DE OTRA."

Así vemos que el silogismo de los materialistas carece de premisa mayor y por tanto ha de ser forzosamente falsa la conclusión de todo razonamiento en él fundado.
Nadie que transite el camino de la espiritualidad tomarían en serio el argumento de los materialistas, aunque fuera cien veces más lógico.
Porque han educado y actualizado sus facultades psíquicas y espirituales que les dan a conocer que el alma no perece cuando se disgrega el cuerpo.

Cuando el ser humano es capaz de desprenderse temporáneamente de su cuerpo físico y actuar efectivamente en los planos ultraterrenos, le parece fútil y absurda toda discusión especulativa sobre la vida después de la muerte:

SI UN SER HUMANO QUE NO HA LLEGADO TODAVÍA A LA ETAPA DE DESENVOLVIMIENTO PSÍQUICO Y ESPIRITUAL EN QUE SE TIENE PRUEBA SENSORIA DE LA SUPERVIVENCIA DEL ALMA, DEMANDA UNA PRUEBA DE ELLA, DIGÁMOSLE QUE EN VEZ DE FIJAR SU MIRADA MENTAL EN EL EXTERIOR LA ENFOQUE, EN SU INTERIOR Y ALLÍ HALLARÁ LA PRUEBA DESEADA.

PORQUE, COMO NOS ENSEÑA LA FILOSOFÍA, EL MUNDO INTERNO ES MUCHO MÁS REAL QUE EL MUNDO EXTERNO DE LOS FENÓMENOS.

En efecto, el hombre no tiene un positivo conocimiento del mundo exterior, pues todo cuanto posee es el informe que el interno le proporciona de las impresiones recibidas del exterior.
El hombre no ve el árbol que mira, sino tan sólo la imagen invertida del árbol retratada en su retina.
Además, su mente ni siquiera percibe esta imagen, sino sólo el vibratorio informe de los nervios cuyos filamentos terminales excitó la imagen.

Así no hemos de avergonzarnos de aprovechar las reservas acopiadas en las intimidades de la mente donde permanecen muchas verdades profundas.

En el subconsciente de la mente está el conocimiento de muchas verdades fundamentales del universo, entre ellas las dos siguientes:
1.- La certidumbre de la existencia de una suprema Potestad que compenetra y mantiene el universo;
2.- La certidumbre de la inmortalidad de nuestro verdadero ser, del íntimo Yo que ni el fuego abrasa ni el agua ahoga ni el aire aventa.

La vista mental enfocada en nuestro interior hallará siempre el Yo con la certeza de su indestructibilidad.
La verdad buscada pertenece a la interna vida espiritual y no a la externa física, y así por dentro y no por fuera se ha de buscar al alma.

La mente concreta sólo puede relacionarse con objetos físicamente materiales; la mente superior, subjetiva o intuitiva, se relaciona con objetos psíquicos y espirituales.

La mente concreta se relaciona con el cuerpo y la intuitiva con el alma de las cosas. Por lo mismo, hemos de buscar el conocimiento respectivo en la región apropiada de nuestro ser.

DEJAD QUE EL ALMA HABLE POR SÍ MISMA Y ESCUCHARÉIS SU SONORO, ARMÓNICO, VIGOROSO Y ESPLENDIDO CANTO, QUE DICE: "NO HAY MUERTE, NO HAY MUERTE, NO HAY MUERTE. NO HAY MÁS QUE VIDA, Y ESTA VIDA ES ETERNA."

TAL ES EL CANTO DEL ALMA. ESCUCHADLO EN EL SILENCIO, PORQUE ÚNICAMENTE ASÍ PODRÁN LLEGAR A VUESTRO OÍDO SUS VIBRACIONES.
ES EL CANTO DE VIDA NEGADOR DE LA MUERTE. NO HAY MUERTE. SÓLO HAY ETERNA, SEMPITERNA VIDA.

jueves, 1 de diciembre de 2011

AYUDAR A OTROS A RECORRER EL CAMINO

EL SIMPLE HECHO DE PREGUNTAR AMOROSAMENTE A ALGUIEN QUE VIVE UN DUELO POR UNA PÉRDIDA "¿QUÉ PASÓ?", O EL ACERCARSE A QUIEN ACABA DE PERDER A UN SER QUERIDO PARA PEDIRLE SIN MORBOSIDAD QUE NOS CUENTE CÓMO FUE, PERMITE AL QUE ESTÁ DOLIDO REVIVIR SU EXPERIENCIA Y CON ELLO FACILITA LA INTEGRACIÓN DE LA PÉRDIDA AUNQUE OBVIAMENTE LE SEA MUY DOLOROSO CONTESTAR.
Los amigos, familiares lejanos y vecinos que preguntan por ello con genuino interés y se quedan al lado del que vive la pérdida ayudan a dejar parte de la pesada carga de dolor y angustia para recorrer el camino de las lágrimas más liviano. Escuchar, acompañar, preguntar, estar...acciones que ayudan en el duelo. ¿Qué es ayudar en un duelo?

El procedimiento es muy semejante al que el médico o la enfermera realizan cuando se limpia una herida: descubrir, higienizar, sacar restos inútiles de tejidos destruidos, ayudar a la cicatrización. Duele enormemente, sobre todo al principio, pero poco a poco disminuye el dolor y se aleja el riesgo de una complicación gracias al proceso de curación.

El proceso de asistencia consiste en ayudar a los que elaboran un duelo para que puedan:

1.. aceptar la pérdida.

2.. expresar libremente el dolor propio de la aflicción.

3.. reubicarse sin el difunto.

4.. resituar emocionalmente al difunto en la vida del que se queda. Con este capítulo no pretendo forzarte a que quieras estar con tu amigo que llora una pérdida, lo que sí pretendo aportar son algunos datos probadamente útiles para que, si estás decidido a acompañarlo, tu ayuda sea más eficaz.

Si bien voy a referirme especialmente al duelo por la muerte de un ser querido, la mayoría de las pautas explicitadas abajo se corresponden absolutamente con las vivencias de quienes elaboran duelos por otro tipo de pérdidas (afectivas, materiales o espirituales).

Creo que es importante empezar por saber que el duelo no es una enfermedad en sí mismo. Sin embargo, a pesar de esta certeza, podemos observar los siguientes datos: 90% de las personas sufren trastornos del sueño durante el duelo, 50% padecen seudoalucinaciones auditivas o visuales, 35% dicen tener algunos síntomas similares a los que condujeron al fallecido a su muerte, 10% de los parientes más cercanos y amigos íntimos enferman gravemente durante el primer año de duelo. Los suicidios y las muertes por accidentes son 14 veces más frecuentes entre los que han sufrido en el último año la pérdida de un ser querido que en la población general.

Todos los que atraviesan un cambio importante están obligados, a pesar de sus turbulentas emociones, a adaptarse en varios niveles, reorganizando los sistemas de comunicación con el mundo (ya no está el otro para hacerlo), ajustando las reglas al funcionamiento del sistema (nada es igual, todo ha cambiado) y redistribuyendo los roles que antes estaban asignados de una manera ahora impracticable (de algunos me haré cargo personalmente y de otros deberá ocuparse alguien más), como condición para entrar en algún momento a la nueva realidad (la vida "sin"). Estos datos por sí solos nos obliga a darnos cuenta de cuán necesarios somos para nuestros amigos que se encuentran elaborando un duelo.

Si bien la mejor herramienta para esta ayuda es el amor, cuánto mejor será nuestra presencia y acompañamiento si además de nuestros sentimientos y cuidados, fuéramos capaces de aportar la comprensión adicional que nos da tener algún conocimiento de lo que está sucediendo dentro del que pena y alguna herramienta para aliviar su dolor.

Para poder acompañar saludablemente a un familiar o amigo que ha perdido algo o a alguien valioso es posible hacer muchas cosas, pero es necesario dejar de hacer algunas otras.

TRANSCRIBO AQUÍ ABAJO UNA PEQUEÑA LISTA INCOMPLETA DE ALGUNAS PREMISAS IMPORTANTES

TENER EN CUENTA LAS ACTITUDES QUE NO AYUDAN.

1.. No le digas que lo comprendes si no pasaste por una situación similar.

2.. No hagas lo que hace la gente "porque es lo que se acostumbra"

3.. Decidite ayudar hasta donde tu corazón te pida y no hasta donde tu cabeza te exija. Nunca hagas lo que no quierés hacer.

4.. No intentes buscar una justificación a lo que ha ocurrido.

5.. No te empeñes en animarlo ni tranquilizarlo, posiblemente lo.que más necesita el otro es que lo escuches.

6.. No le quites importancia a lo que ha sucedido hablándole de lo que todavía le queda.

7.. No intentes hacerle ver las ventajas de una nueva etapa en su vida. No es el momento.

8.. Evita las frases hechas.

La incomodidad nos mueve a recurrir a expresiones que no ayudan para nada: "Tienés que olvidar" "Fue mejor así" "Dejó de sufrir" "El tiempo todo lo cura" "Mantente fuerte por los niños" "Es la voluntad de Dios" "Es la ley de la vida" Dejar que se desahogue. Sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia o el miedo frente a la muerte de un ser querido es el mejor camino que existe para cerrar y curar la herida por la pérdida.

Estás equivocado si piensas que dejarlo llorar no sirve más que para añadir dolor al dolor. Estás equivocado si creés que ayudar a alguien que sufre es distraerlo de su pesar. Es mediante la actualización y la expresión de los sentimientos que la persona en duelo se puede sentir aliviada y liberada.

No temas nombrar y hablar de la persona fallecida por miedo a que se emocione. Si llora, no tenés que decir o hacer nada en especial, lo que más necesita en esos momentos es tu presencia, tu cercanía, tu compañía y tu afecto. Tampoco temas llorar o emocionarte con su llanto. No hay nada de malo en mostrar tu pena, en mostrar que a vos también te afecta lo que ha pasado, en mostrar que te duele ver a tu amigo o familiar en esa situación.

LO QUE MÁS NECESITA EL QUE ESTÁ DE DUELO, POR LO MENOS EN ESTOS MOMENTOS, ES UNA OREJA PARA PODER HABLAR, UN ESPACIO PARA SENTIRSE DÉBIL Y UN HOMBRO PARA LLORAR. ESTA ES QUIZÁS LA PREMISA MÁS IMPORTANTE PARA RECORRER EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS CON UN SER QUERIDO: NUNCA INTERRUMPAS LA EXPRESIÓN DEL DOLOR.

MUCHA GENTE CORTA INTENCIONALMENTE LAS EXPRESIONES EMOCIONALES DEL OTRO CON UNA SUPUESTA INTENCIÓN DE PROTEGERLO DE SU SUFRIMIENTO PERO OCULTANDO (A VECES SIN SIQUIERA SABERLO) LA VERDADERA INTENCIÓN: PROTEGERSE DE SUS PROPIAS EMOCIONES DOLOROSAS.

Extracto del libro: EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS

Autor: Jorge Bucay