PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE
¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

jueves, 19 de abril de 2012

LA RUEDA DE LA VIDA (ELIZABETH KÜBLER-ROSS)

VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE.
Estuve en La Rábida hasta 1973 ayudando a niños moribundos a hacer la transición entre la vida y la muerte. Al mismo tiempo asumí la responsabilidad de dirigir el Centro de Servicio Familiar, una clínica de salud mental. Creía que lo peor que podrían decir de mí era que intentaba hacer demasiado. Pero me quedé corta. Un día el administrador jefe de la clínica me vio tratar a una mujer pobre y después me regañó por atender a pacientes que no podían pagar. Eso era como decirme que no respirara. Pero yo no estaba dispuesta a abandonar esa práctica. Cuando a una la contratan, contratan también lo que una representa.

Durante los dos días siguientes discutimos el asunto. Yo alegaba que los médicos tenían la obligación de tratar a los pacientes necesitados al margen de si podían pagar o no, y él decía que su propio deber consistía en llevar un negocio. Finalmente, para llegar a un acuerdo me propuso que atendiera los casos de personas indigentes en mis ratos libres, por ejemplo durante la hora que tenía para comer a mediodía, pero a fin de que él pudiera controlar mi horario, me pidió que fichara. -No, gracias.

Me marché. Y así, a mis cuarenta y seis años, de pronto dispuse de tiempo para realizar proyectos nuevos e interesantes, como mi primer seminario-taller "Vida, muerte y transición", que fue una semana intensiva de charlas, entrevistas a moribundos, sesiones de preguntas y respuestas y ejercicios individuales destinados a ayudar a las personas del grupo a superar las penas y la rabia acumuladas en sus vidas, lo que yo llamaba sus asuntos pendientes. Estos podían consistir en la muerte de un progenitor por el que nunca hicieron duelo, en abusos sexuales jamás reconocidos o en otros traumas.

Pero una vez expresados esos traumas en un ambiente en el que se sentían seguras, esas personas comenzaban el proceso de curación y lograban llevar el tipo de vida sincera y receptiva que les permitía una buena muerte. Muy pronto me hicieron ofertas para realizar esos seminarios-talleres por todo el mundo. Cada semana me llegaban a casa alrededor de mil cartas y el número de llamadas telefónicas era más o menos el mismo.

Mi familia acusaba el creciente peso de las exigencias que nos imponía mi popularidad, pero me apoyaban. Mi investigación de la vida después de la muerte adquirió un impulso imparable. Durante los primeros años de la década de los setenta, entre Mwali-mu y yo entrevistamos a unas 20.000 personas que daban ese perfil, de edades comprendidas entre los 2 y los 99 años, de culturas tan diversas como la esquimal, la de los indios norteamericanos, la protestante y la musulmana. En todos los casos las experiencias referidas eran tan similares que los relatos tenían que ser ciertos.

Hasta entonces yo nunca había creído que existiera una vida después de la muerte, pero todos esos casos me convencieron de que no eran coincidencias ni alucinaciones. Una mujer, a la que declararon muerta después de un accidente de coche, dijo que había vuelto después de haber visto a su marido.

Más tarde los médicos le dirían que su marido había muerto en otro accidente de coche al otro lado de la ciudad. Un hombre de algo más de treinta años se suicidó después de perder a su mujer e hijos en un accidente de coche. Pero cuando estaba muerto, vio que su familia estaba bien y regresó a la vida. Los sujetos no sólo nos decían que esas experiencias de muerte no eran dolorosas sino que explicaban que no querían volver.

Después de ser recibidos por sus seres queridos o por guías, viajaban a un lugar donde había tanto amor y consuelo que no deseaban volver; allí tenían que convencerlos de que regresaran. "No es el momento" era algo que oían prácticamente todos. Recuerdo a un niño que hizo un dibujo para poder explicar a su madre lo agradable que había sido su experiencia de la muerte. Primero dibujó un castillo de vivos colores y explicó: "Aquí es donde vive Dios." Después dibujó una estrella brillante: "Cuando miré la estrella, me dijo “Bienvenido a casa”." Esos extraordinarios hallazgos condujeron a la conclusión científica aún más extraordinaria de que la muerte no existe en el sentido de su definición tradicional.

Pensé que cualquier definición nueva debía trascender la muerte del cuerpo físico; debía tomar en cuenta las pruebas que teníamos de que el hombre posee también alma y espíritu, un motivo superior para vivir, una poesía, algo más que la mera existencia y supervivencia física, algo que continúa. Los moribundos pasaban por las cinco fases, pero "una vez que hemos hecho todo el trabajo que nos ha sido encomendado al enviarnos a la Tierra, se nos permite desprendernos del cuerpo, que nos aprisiona el alma como el capullo envuelve a la mariposa, y..." bueno, entonces la persona tiene la más maravillosa experiencia de su vida. Sea cual fuere la causa de la muerte, un accidente de coche o un cáncer (aunque una persona que muere en un accidente de avión o en un incidente similar, repentino e inesperado, podría no saber inmediatamente que ha muerto), en la muerte no hay dolor, miedo, ansiedad ni pena. Sólo se siente el agrado y la serenidad de una transformación en mariposa.

Según los relatos de las personas entrevistadas que compilé, la muerte ocurre en varias fases distintas.

Primera fase: En la primera fase las personas salían flotando de sus cuerpos. Ya fuera que hubieran muerto en la mesa del quirófano, en accidente de coche o por suicidio, todas decían haber estado totalmente conscientes del escenario donde estaban sus cuerpos.

La persona salía volando como la mariposa que sale de su capullo, y adoptaba una forma etérea; sabía lo que estaba ocurriendo, oía las conversaciones de los demás, contaba el número de médicos que estaban intentando reanimarla, o veía los esfuerzos del equipo de rescate para sacarla de entre las partes comprimidas del coche. Un hombre dijo el número de matrícula del vehículo que chocó contra el suyo y después huyó.

Otros contaban lo que habían dicho los familiares que estaban reunidos alrededor de sus camas en el momento de la muerte. En esta primera fase experimentaban también la salud total; por ejemplo, una persona que estaba ciega volvía a ver, una persona paralítica podía moverse alegremente sin dificultad. Una mujer contó que había disfrutado tanto bailando junto al techo de la habitación del hospital que se deprimió cuando tuvo que volver. En realidad, de lo único de que se quejaban las personas con quienes hablé era de no haber continuado muertas.

Segunda fase: Las personas que ya habían salido de sus cuerpos decían haberse encontrado en un estado después de la muerte que sólo se puede definir como espíritu y energía.

Las consolaba descubrir que ningún ser humano muere solo. Fuera cual fuese el lugar o la forma en que habían muerto, eran capaces de ir a cualquier parte a la velocidad del pensamiento. Algunas, al pensar en lo apenados que se iban a sentir sus familiares por su muerte, en un instante se desplazaban al lugar donde estaban éstos, aunque fuera al otro lado del mundo. Otros recordaban que mientras los llevaban en ambulancia habían visitado a amigos en sus lugares de trabajo. Me pareció que esta fase es la más consoladora para las personas que lloran la muerte de un ser querido, sobre todo cuando éste ha tenido una muerte trágica y repentina.

Cuando una persona se va marchitando poco a poco durante un período largo de tiempo, enferma de cáncer, por ejemplo, todos, tanto el enfermo como sus familiares, tienen tiempo para prepararse para su muerte. Cuando la persona muere en un accidente de avión no es tan fácil. La persona que muere está tan confundida como sus familiares, y en esta fase tiene tiempo para comprender lo ocurrido.

Por ejemplo, estoy segura de que aquellos que murieron en el vuelo 800 de la TWA estuvieron junto a sus familiares en el servicio fúnebre que se celebró en la playa. Todas las personas entrevistadas recordaban que en esta fase se encontraban también con sus ángeles guardianes, o guías, o compañeros de juego, como los llamaban los niños. Explicaban que los ángeles eran una especie de guías, que las consolaban con amor y las llevaban a la presencia de familiares o amigos muertos anteriormente. Lo recordaban como momentos de alegre reunión, conversación, puesta al día y abrazos.

Tercera fase: Guiadas por sus ángeles de la guarda, estas personas pasaban a la tercera fase, entrando en lo que por lo general describían como un túnel o una puerta de paso, aunque también con otras diversas imágenes, por ejemplo un puente, un paso de montaña, un hermoso riachuelo, en fin, lo que a ellas les resultaba más agradable; lo creaban con su energía psíquica. Al final veían una luz brillante. Cuando su guía las acercaba más a la luz, veían que ésta irradiaba un intenso y agradable calor, energía y espíritu, de una fuerza arrolladura. Allí sentían entusiasmo, paz, tranquilidad y la expectación de llegar por fin a casa. La luz, decían, era la fuente última de la energía del Universo.

Algunos la llamaban Dios, otros decían que era Cristo o Buda. Pero todos estaban de acuerdo en una cosa: se hallaban envueltos por un amor arrolla-dor, la forma más pura de amor, el amor incondicional. Después de escuchar a millares y millares de personas explicar este mismo viaje, comprendí por qué ninguna quería volver a su cuerpo físico. Pero estas personas que volvieron decían que esa experiencia había influido profundamente en sus vidas. Algunas habían recibido un gran conocimiento, algunas habían vuelto con advertencias proféticas, otras con nuevas percepciones.

Pero todas habían hecho el mismo descubrimiento: ver la luz les había hecho comprender que sólo hay una explicación del sentido de la vida, y ésa es el amor. Cuarta fase: Según los relatos, en esta fase se encontraban en presencia de la Fuente Suprema. Algunos la llamaban Dios, otros decían que simplemente sabían que estaban rodeados por todo el conocimiento que existe, pasado, presente y futuro, un conocimiento sin juicios, solamente amoroso.

Aquellos que se materializaban en esta fase ya no necesitaban su forma etérea, se convertían en energía espiritual, la forma que adoptan los seres humanos entre una vida y otra y cuando han completado su destino. Experimentaban la unicidad, la totalidad o integración de la existencia. En ese estado la persona hacía una revisión de su vida, un proceso en el que veía todos los actos, palabras y pensamientos de su existencia.

Se le hacía comprender los motivos de todos sus pensamientos, decisiones y actos y veía de qué modo éstos habían afectado a otras personas, incluso a desconocidos; veía cómo podría haber sido su vida, toda la capacidad en potencia que poseía. Se le hacía ver que las vidas de todas las personas están interrelacionadas, entrelazadas, que todo pensamiento o acto tiene repercusiones en todos los demás seres vivos del planeta, a modo de reacción en cadena.

Mi interpretación fue que esto sería el cielo o el infierno, o tal vez ambos. El mayor regalo que hizo Dios al hombre es el libre albedrío. Pero esta libertad exige responsabilidad, la responsabilidad de elegir lo correcto, lo mejor, lo más considerado y respetuoso, de tomar decisiones que beneficien al mundo, que mejoren la humanidad. En esta fase se les preguntaba a las personas: "¿Qué servicio has prestado?"

Ésa era la pregunta más difícil de contestar; les exigía repasar las elecciones y decisiones que habían tomado en la vida para ver si habían sido las mejores. Ahí descubrían si habían aprendido o no las lecciones que debían aprender, de las cuales la principal y definitiva es el amor incondicional. La conclusión básica que saqué de todo esto, y que no ha cambiado, es que todos los seres humanos, al margen de nuestra nacionalidad, riqueza o pobreza, tenemos necesidades, deseos y preocupaciones similares. En realidad, nunca he conocido a nadie cuya mayor necesidad no sea el amor.

El verdadero amor incondicional. Éste se puede encontrar en el matrimonio o en un simple acto de amabilidad hacia alguien que necesita ayuda. No hay forma de confundir el amor, se siente en el corazón; es la fibra común de la vida, la llama que nos calienta el alma, que da energía a nuestro espíritu y da pasión a nuestra vida. Es nuestra conexión con Dios y con los demás. Toda persona pasa por dificultades en su vida. Algunas son grandes y otras no parecen tan importantes. Pero son las lecciones que hemos de aprender. Eso lo hacemos eligiendo. Yo digo que para llevar una buena vida y así tener una buena muerte, hemos de tomar nuestras decisiones teniendo por objetivo el amor incondicional y preguntándonos: "¿Qué servicio voy a prestar con esto?" Dios nos ha dado la libertad de elegir; la libertad de desarrollarnos, crecer y amar. La vida es una responsabilidad. Yo tuve que decidir si orientaba o no a una mujer moribunda que no podía pagar ese servicio. Tomé la decisión basándome en que lo que sentía en mi corazón era lo correcto, aunque me costara el puesto. Esa opción era la buena para mí. Habría otras opciones, la vida está llena de ellas. En definitiva, cada persona elige si sale de la dificultad aplastada o perfeccionada.

 LA PRUEBA

En 1974, durante seis meses estuve trabajando hasta altas horas de la noche en mi cuarto libro, La muerte: un amanecer. A juzgar por el título se podría pensar que ya tenía todas las respuestas sobre la muerte. Pero el día en que lo terminé, el 12 de septiembre, falleció mi madre en la residencia suiza donde había pasado sus cuatro últimos años. Entonces me encontré preguntándole a Dios por qué había convertido en vegetal a esa mujer que durante ochenta y un años no había hecho otra cosa que dar amor, cobijo y afecto, y por qué la había mantenido en ese estado tanto tiempo.

Incluso durante el funeral lo maldije por su crueldad. Después, por increíble que parezca, cambié de opinión y le agradecí su generosidad. Parece cosa de locos, ¿verdad? A mí también me lo parecía, hasta que comprendí que la última lección que había tenido que aprender mi madre era recibir afecto y cuidados, algo para lo cual jamás estuvo dotada. Desde entonces he alabado a Dios por enseñarle eso en sólo cuatro años; es decir, podría haber tardado mucho más tiempo.

Aunque el desenvolvimiento de la vida es cronológico, las lecciones nos llegan cuando las necesitamos. Durante la Semana Santa anterior había estado en Hawai dirigiendo un seminario. La gente me consideraba una experta en la vida. ¿Y qué pasó? Pues que acabé aprendiendo una lección importantísima sobre mí misma. El seminario fue fabuloso, pero yo lo pasé fatal porque resultó que el hombre que lo organizaba era un tacaño. Nos reservó habitaciones en un lugar horroroso, se quejaba de que comíamos demasiado e incluso nos cobró los papeles y lápices que utilizamos.

De vuelta a casa hice una parada en California. Algunos amigos fueron a recogerme al aeropuerto y me preguntaron cómo había ido el seminario. Yo estaba tan molesta que no supe qué contestar. Con la intención de hacer un chiste, una amiga me dijo: "Bueno, cuéntanos cómo te fue con los conejitos de Pascua." Al oír eso me eché a llorar desconsoladamente. Toda la rabia y frustración que había reprimido toda esa semana estallaron de pronto. Ese comportamiento no era propio de mí. Por la noche, ya en mi habitación, me analicé buscando la causa de ese estallido.

Entonces comprendí que la mención de los conejitos de Pascua había, desatado el recuerdo de aquella vez que mi padre me ordenó llevar mi conejito negro favorito al carnicero. En aquella ocasión yo me negué a manifestar mis emociones delante de mis padres. Ellos jamás supieron cuánto me dolió y jamás me permití reconocer, ni ante mí misma, lo terrible y doloroso que fue. Pero repentinamente toda la pena, la rabia y la sensación de injusticia que había reprimido durante casi cuarenta años brotaron como un torrente. Lloré todas las lágrimas que debería haber llorado entonces. También comprendí que les tenía alergia a los hombres tacaños.

Cada vez que me encontraba ante alguno, me ponía tensa, y revivía inconscientemente la muerte de mi conejito negro. Finalmente, ese tacaño de Hawai me hizo explotar. No tiene nada de raro que, una vez exteriorizados mis sentimientos, me sintiera mucho mejor. Es imposible vivir plenamente la vida si no nos hemos liberado de la negatividad, si no hemos concluido los asuntos pendientes, los conejitos negros. Pero había otro conejito negro en mi interior, y era mi necesidad (en mi calidad de una "pizca de novecientos gramos") de demostrar constantemente que merecía estar viva. A mis cuarenta y nueve años no era capaz de aminorar mi ritmo de trabajo.

Manny también estaba muy ocupado forjándose un porvenir. Carecíamos de tiempo para estar juntos y nuestra relación se resentía. Pensé que el antídoto perfecto sería comprar una granja en algún sitio retirado donde pudiera recargar mis baterías, relajarme con Manny y dar a los niños la oportunidad de disfrutar de la naturaleza tal como yo había hecho de niña. Me imaginaba muchas hectáreas de terreno, árboles, flores y animales.

Aunque Manny no compartía mi entusiasmo, al menos reconocía que los viajes en coche que hacíamos mirando las granjas nos daban ocasión para estar juntos. En nuestra última salida del verano de 1975, encontramos el sitio perfecto, con campos que parecían sacados de un libro de fotografías, donde también había esos túmulos sagrados de los indios. Me encantó. Manny parecía igualmente entusiasmado, a juzgar por todas las fotos que tomó allí con una cámara bastante cara que le había prestado un amigo.

Durante el trayecto hacia un hotel de Afton, donde yo iba a dirigir un seminario, comentamos lo mucho que nos había gustado aquella propiedad. Después de dejarme en el hotel, Manny y los niños iban a regresar a Chicago en el coche. Sin embargo, al entrar en la ciudad pasamos junto a una casita de aspecto insólito, en cuyo porche estaba una mujer que al vernos corrió hacia nosotros agitando frenéticamente los brazos. Pensando que necesitaba ayuda, Manny detuvo el coche. Resultó que la mujer, a la que no conocíamos de nada, sabía dónde me iba a alojar esa noche y estaba esperando que pasara por su casa camino del hotel.

Me pidió que la acompañara a su casa. -Tengo que mostrarle algo muy importante —me dijo. Por raro que parezca, eso no me extrañó. Ya estaba acostumbrada a que algunas personas llegaran a extremos increíbles para hablar conmigo o para hacerme alguna pregunta muy urgente. Dado que siempre trataba de complacer, le dije que tenía dos minutos. Ella aceptó y la seguí al interior de su casa. Me llevó a una acogedora salita de estar y me señaló una fotografía que tenía sobre una mesa. -Eso —me dijo—. Mire.

A primera vista, la fotografía era de una flor muy bonita, pero al mirarla con más atención vi que sobre la flor estaba posada una diminuta criatura con cuerpo, cara y alas. Miré a la mujer y ella asintió con la cabeza. -Es un hada, ¿verdad? —le dije, sintiendo que se me aceleraba el corazón. -¿Qué cree usted? A veces es mejor dejarse guiar por la intuición que pensar con la cabeza, y ésa fue una de aquellas veces. En esos momentos de mi vida estaba receptiva a todo y a cualquier cosa. A menudo tenía la impresión de que se levantaba un telón para permitirme entrar en un mundo que nadie había visto antes. Eso lo probaba. Era uno de esos grandes momentos decisivos. Lo normal para mí habría sido pedirle una taza de café y sentarme a hablar con esa mujer hasta quedar afónica. Pero mi familia me estaba esperando en el coche.

No tenía tiempo para hacer preguntas. Acepté la foto sin más. .- ¿Quiere una respuesta sincera o una educada? —le pregunté: .- No tiene importancia —contestó—. Con eso ya tengo su respuesta. Antes de que me acercara a la puerta me pasó una cámara Polaroid y me hizo un gesto hacia la puerta de atrás, que conducía a un jardín muy bien cuidado. La mujer me dijo que tomara una foto de cualquiera de las plantas o flores. Para complacerla y salir pronto de allí, tomé una foto y la saqué de la cámara. A los pocos segundos apareció otra hada floral. Una parte de mí estaba asombrada, otra parte se preguntaba cuál sería el truco, y otra parte le dio las gracias a la mujer y salió a reunirse con Manny y los niños.

Cuando me preguntaron qué quería la mujer, inventé una historia. Lamentablemente, cada vez eran más las cosas que no podía contar a mi familia. Antes de dejarme en el hotel, Manny me pasó la cámara que le habían prestado, ya que era preferible que yo la llevara en el avión a que se la robaran en el motel donde pensaban pasar esa noche. Me sermoneó sobre la importancia de cuidar bien esos equipos tan caros, una monserga que yo había oído tantas veces que ya no me molestaba en escuchar. -Prometo no tocarla —le dije a la vez que me la colgaba al hombro.

Después me reí de lo paradójico que resultaba que le prometiera no tocarla mientras me la colgaba al hombro. En cuanto estuve a solas, me puse a pensar en las hadas. Yo conocía a las hadas por los libros que había leído cuando niña, y también les hablaba a mis plantas y flores, pero eso no quería decir que creyera en la existencia de tales seres. Por otro lado, no podía dejar de pensar en esa extraña mujer que fotografiaba a las hadas. Ésa era una prueba palpable y retadora. También lo era el hecho de que yo hubiera hecho lo mismo con una Polaroid.

Si era un truco, era uno condenadamente bueno. Pero no creía yo que fuera una farsa. Desde la visita de la señora Schwartz, sabía que no hay que descartar algo simplemente porque no se pueda explicar. Creía que todos tenemos un guía o ángel guardián que nos observa y protege. Ya fuera en los campos de batalla de Polonia, en las barracas de Maidanek o en los pasillos de los hospitales, muchas veces me había sentido guiada por algo más poderoso que yo. Y ahora ¿hadas? Si una persona está preparada para tener experiencias místicas, las tiene. Si está receptiva, va a tener sus encuentros espirituales.

Nadie podría haber estado más receptiva que yo cuando volví a mi habitación del hotel. Cogí la cámara que pertenecía al amigo de Manny (el fruto prohibido, ya que había prometido no tocarla) y me fui hasta una pradera a la orilla de un bosque. Encontré un lugar despejado y me senté en un montículo. El lugar me recordó el escondite secreto que tenía detrás de mi casa en Meiden. Quedaban tres fotos en el carrete de la cámara. Tres fotos. Para la primera enfoqué la pradera con la elevada colina cubierta de árboles al fondo. Antes de tomar la segunda instantánea grité, a guisa de desafío: "Si tengo un guía y me estás escuchando, hazte visible en la siguiente foto." Apreté el botón. La última foto no la aproveché. De vuelta en el hotel, guardé la cámara en la maleta y olvidé el experimento.

Pero unas tres semanas después el asunto de la cámara volvió a surgir. Yo regresaba de Nueva York a Chicago y tuve que correr para tomar el avión, cargada con una bolsa llena de exquisiteces para mi marido, nacido en Brooklyn: en Kuhns había comprado una docena de perritos calientes kosher, unos cuantos kilos de salami kosher y una tarta de queso estilo neoyorquino. Cuando aterrizamos, todo el avión olía a charcutería de lujo. Me precipité a casa para darle una sorpresa a Manny, que no me esperaba tan pronto esa noche, y me puse a preparar la cena. Manny llamó por teléfono para hablar con uno de los niños, pero en lugar de mostrarse contento cuando contesté yo, me dijo enfadado: -Bueno, lo has vuelto a hacer. -¿He vuelto a hacer qué? —No tenía idea de a qué se refería. -La cámara. - ¿Qué cámara? Enfadado me explicó que era la carísima cámara que le habían prestado y que él confiara a mi cuidado en Virginia. -Seguro que la utilizaste.

Mandé a revelar las fotos, y una de las últimas salió con doble exposición. Seguro que el maldito aparato está estropeado. De súbito recordé mi experimento. Sin hacer caso de su enfado le supliqué que volviera a toda prisa a casa. Nada más entró por la puerta le pedí las fotos, como una niña impaciente. Si no hubiera visto las fotos con mis propios ojos, jamás habría creído lo que aparecía en ellas. En la primera salía la pradera con la colina y el bosque al fondo. La segunda mostraba la misma escena, pero en el bosque del fondo estaba sobrepuesto un indio musculoso de aspecto estoico con los brazos cruzados sobre el pecho. En el momento en que tomé la foto estaba mirando a la cámara con expresión muy seria.

Nada de bromas. Me sentí eufórica, el corazón me brincaba en el pecho. Esas fotos las guardaría como un tesoro toda mi vida. Eran pruebas fehacientes. Lamentablemente en 1994 el incendio de mi casa las destruyó junto con todas mis otras fotos, diarios, revistas y libros. Pero en esos momentos las contemplé maravillada. -O sea que es cierto —murmuré. Dispuesto a regañarme de nuevo, Manny me preguntó qué había dicho. - ¿Ah? Nada. Era una pena que no confiara bastante en mi marido para transmitirle toda mi emoción y entusiasmo, pero él no habría tolerado que le hiciera perder el tiempo de esa manera.

Ya le costaba aceptar mis estudios sobre la vida después de la muerte.

¿Y encima hadas? Bueno, ya estaban lejanas la época de la facultad y las largas y arduas jornadas como residentes en las que nos apoyábamos mutuamente.

Manny tenía cincuenta años y padecía del corazón, y lo que le interesaba era instalarse y poseer muchas cosas. Yo, en muchos sentidos estaba comenzando. Eso sería un problema.

Extracto del libro:

LA RUEDA DE LA VIDA Autora: ELIZABETH KÜBLER-ROSS

martes, 17 de abril de 2012

VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN


Muerto el Maestro, un grupo de discípulos entristecidos se dispuso a ordenar la cabaña. Los envolvía el dolor, mezclándose con el recuerdo de tantas horas compartidas en contacto con su sabiduría. Para sorpresa de todos, en medio de sus pocos papeles, encontraron un manuscrito con este texto. Y entre lágrimas recibieron la última lección:

CARTA DE MI ESPERANZA

A todos los que me aman.

Queridos amigos:

Yo sé que un día moriré, como sé que morirán ustedes. Tengo maduramente aceptada esta realidad de mi vida, que me hace criatura limitada en el tiempo, y asumo mi condición de peregrino, caminante hacia una Meta.

Yo respondo a mi hambre y mi sed de VIVIR PARA SIEMPRE con la esperanza puesta en la plenitud de la Eternidad que me espera, y no con la ilusión de un TENER sin medida, del que mañana seré desposeído, o de un DURAR indefinido, que será siempre limitado.

Por esto, cuando haya realizado mi partida, les pido que me acompañen en mi camino, desde las perspectivas de mi esperanza; que para entonces será mi realidad alcanzada.

Porque me aman, lloren con pena expresando el amor herido por esta despedida. Pero alíviense y consuélense, alegrándose conmigo, porque al fin alcancé la Meta perseguida.

Expresen el amor que me han tenido y que me tienen, con tristeza porque los dejo sin mi presencia física, y con alegría por saberme feliz para siempre.

Y yo seguiré con ustedes en el amor y en el recuerdo, mientras los espero para el abrazo del reencuentro.

¿PUEDES MIRAR LA MUERTE,
LA DE TUS SERES QUERIDOS
Y LA TUYA,
NO SIN EL DOLOR Y LA PENA
QUE SIEMPRE NOS CAUSARÁ,
PERO TAMBIÉN
CON LA ACTITUD SEGURA
DE QUIEN SE SABE VENCEDOR?
PORQUE LA MUERTE SERÁ VENCIDA POR LA VIDA,
CUANDO TÚ Y YO,
VIVAMOS LA ALEGRÍA DE LA INMORTALIDAD.            

MORIR:
No es cerrar los ojos porque llegó la noche final, sino bajar los párpados para no ser encandilado, por la luz de un amanecer; no es cruzar las manos porque llegó el final de la tarea, sino descansarlas un poco, porque pronto comienza la tarea definitiva; no es detener los pies porque se acabó el camino; sino darles un descanso para estar de pie mañana; no es callar la voz porque llegó el silencio para siempre, sino darle un descanso porque mañana habrá que amanecer cantando; no es finalizar la marcha en la oscuridad total, sino cruzar un túnel hacia la luz total;

MORIR:
NO ES SUFRIR LA ÚLTIMA DESILUSIÓN PORQUE TODO ACABA, SINO VIVIR LA ÚLTIMA ESPERANZA PORQUE TODO EMPIEZA; NO ES DEJAR DE AMAR, PERDIENDO TODO EL AMOR VIVIDO, SINO ENCONTRAR POR FIN EL AMOR DEFINITIVO; NO ES MORIRSE PARA SIEMPRE, SINO COMENZAR A VIVIR, DE OTRO MODO Y PARA SIEMPRE.

Extracto del libro:

“VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN”

DE RENÉ TROSSERO

lunes, 16 de abril de 2012

ACERCA DE LA MEDIUMNIDAD Y LOS MEDIUMS

Cada día surgen más personas cuyas vidas están cambiando, hablan de visiones, gente invisible que les habla, manos que desean escribir solas ,objetos que se mueven solos….se preguntan qué les está pasando, muchas veces incluso llegan a plantearse si no estarán realmente volviéndose locos……..

No saben a quién acudir, no saben qué deben hacer, no entienden lo que les está sucediendo y mucho menos el porqué……

Tantas veces hemos oído hablar de brujas, de locos, de chalados que creen contactan con el mundo de los espíritus que no nos atrevemos a contar lo que nos pasa a nadie por miedo a que nos etiqueten como otro perturbado mas……….

La palabra médium significa intermediario, alguien que media entre dos mundos, el visible y el invisible, el plano físico y el plano espiritual, es un puente, un canal que une dos mundos.

AUNQUE ANTES QUE NADA, DEBEMOS SER SINCEROS CON NOSOTROS MISMOS.

Evidentemente no todas las personas que ven u oyen a seres que los demás no ven u oyen son médiums, realmente hay veces que hay disfunciones físicas reales, ni todos los ruidos o movimientos que observamos a veces tienen consecuencia del plano espiritual………hay que saber descartar un movimiento o ruido producido por situaciones físicas reales como son asentamientos de la casa. Una vez estudiado cada caso y descartadas situaciones físicas debemos pasar al estudio de la mediumnidad.

LAS SIGUIENTES PREGUNTAS QUE NOS PODRÍAMOS HACER SON, PORQUÉ? ¿PARA QUÉ?

Si nos fijamos bien en el mundo que nos rodea, nos percataremos que a pesar de que cada uno de los que aquí estamos somos distintos de los demás, cada uno tiene su modo de ser, de actuar, de pensar, y a pesar de ser tan distintos unos de otros hay dos creencias que siempre han acompañado a la humanidad.

1.- LA PRIMERA QUE LA MUERTE ES EL FIN, DESPUÉS DE LA MUERTE TERMINA TODO.

2.- Y LA SEGUNDA, QUE SERÍA MUY INJUSTO QUE DESPUÉS DE LA MUERTE FÍSICA TERMINARA TODO.

“la gran mayoría de las civilizaciones creían en la reencarnación, en el karma, en intermediarios entre el mundo espiritual y el terrenal (sacerdotes en el antiguo Egipto, adivinos la civilización romana, y si buscamos en la historia veremos muchos más ejemplos, no los voy a exponer todos aquí…….no estoy escribiendo un libro……solo unas nociones básicas para las preguntas anteriores) Porqué…….buena pregunta……evidentemente os voy a dar mí porque creo que existe o se nos da esa mediumnidad, pero tened en cuenta que es mi porqué, evidentemente después que cada uno saque sus propias conclusiones.

Este planeta en el que habitamos tiene ya miles de millones de años, y necesita regenerarse…..nosotros pertenecemos a este planeta porque poseemos en estos momentos el mismo patrón vibratorio que él, por lo tanto…… debemos regenerarnos con el ……..si él sube de patrón vibratorio y nosotros no……no podremos volver a él ………pasaremos a un planeta inferior ...

He ahí el porqué de tantas mediumnidades que están despertando actualmente, la época del cambio está en pleno proceso, están despertando nuestras conciencias para que participemos en ese cambio en beneficio propio y de los demás.

Si no mejoramos moralmente, nos quedaremos atrás. La mediumnidad, es una herramienta que pone a nuestro alcance nuestro creador, para avanzar más rápidamente en nuestra evolución espiritual. Viviendo entre los dos mundos, nos percatamos de que nada es lo que parece, que el cuerpo en el que vivimos no es más que un vestido para esta existencia actual, a la que vinimos a pasar unas pruebas, o expiar errores pasados, incluso algunos vienen en misión para ayudarnos a evolucionar más rápidamente.

Cuando abandonamos el mundo terrenal (lo que conocemos como estado de la muerte) dejamos aquí nuestro vestido (cuerpo) y volvemos al mundo espiritual. Con ella ayudamos a otros espíritus que ya abandonaron este planeta y debido a su creencia de que todo termina con la muerte vagan perdidos sin saber que deben hacer o a donde deben ir…..y mientras les ayudamos, muchas veces sus propias experiencias nos abren los ojos a errores que ellos cometieron y nosotros también estamos cometiendo, sólo que es más fácil ver donde se equivocan los demás que donde nos equivocamos nosotros, pero en ese estado de trance, de apertura, de concentración cuando estamos con ellos se enciende esa luz en nuestro interior que nos dice……” hey, que yo también actúo como el “ et voilà acabamos de ver uno de nuestros tantos errores que seguimos cometiendo desde a saber cuándo! 

Identificado el error…….podemos corregirlo…..esa ayuda que estamos prestando, redunda en nuestro propio beneficio, hemos aprendido algo más de nosotros que está mal y podemos corregirlo. Como podéis ver la mediumnidad es una herramienta muy importante para nosotros, nos ayuda a ver más allá de lo que seríamos capaces por nosotros mismos. Hay quienes creen que la mediumnidad es un don……que sólo poseen unos cuantos.

Eso no es cierto, todos, todos podemos ser médiums, otra cosa es que unos antes de reencarnar en esta vida se comprometieran a trabajar esa mediumnidad , esos son los llamados médiums obligatorios. 

Cuando llega el momento de trabajar esa mediumnidad , si no lo hacen empiezan a sufrir perturbaciones , descontroles de esa mediumnidad que despertó y no saben cómo dirigirla, y hasta que aprendan y empiecen a realizar el trabajo para el que se comprometieron van a sufrir perturbaciones y descontroles constantes.

Como podéis ver mis queridos amigos, ser médiums no significa que seamos mejores que los demás, sino más bien , que el padre en su divina misericordia nos ofrece de nuevo una ayuda extra, una ayuda para evolucionar más rápidamente al estar en contacto con ambos planos, porque llevamos existencias equivocándonos.

SI ME PIDIERAN QUE ME IDENTIFICARA COMO PERSONA RELIGIOSA, FILÓSOFA , CIENTÍFICA …..

NO ME CATALOGARÍA DENTRO DE UNA DE ESAS IDENTIFICACIONES SOLO , ME CONSIDERO UNA PERSONA PRAGMÁTICA, QUE SE RIGE POR LA LÓGICA, EL CONOCIMIENTO A TRAVÉS DEL ESTUDIO, CAPAZ DE VALORAR DENTRO DE LO CORRECTO Y LO INCORRECTO, LO LÓGICO Y LO ILÓGICO.

PERO TAMBIÉN TENGO UNOS CONOCIMIENTOS INHERENTES A MÍ DESDE QUE NACÍ SOBRE EL MUNDO ESPIRITUAL, QUE ME HAN ACOMPAÑADO A LO LARGO DE MI VIDA Y QUE SON LOS QUE ME LLEVARON A UNA BÚSQUEDA DE CONOCIMIENTOS , A UNA BÚSQUEDA DE MI MISMA , A QUERER TRABAJAR MI MEDIUMNIDAD, CREO EN UN SER SUPERIOR, NUESTRO CREADOR, ALGUNOS LE LLAMAN DIOS, OTROS ALÁ, OTROS BUDA ….

QUÉ MÁS DA SU NOMBRE …….LO IMPORTANTE ES SABER DISCERNIR……….SI ES NUESTRO PADRE……SI NOS DICE QUE TODOS SOMOS HERMANOS…..QUE DEBEMOS AMARNOS……..ESO ES LO IMPORTANTE………..SU MENSAJE…….QUE MUCHOS A LO LARGO DE LOS AÑOS LO HAN TERGIVERSADO POR INTERESES PROPIOS? EL NO ES EL CULPABLE……….SINO NOSOTROS QUE EN NUESTRA IMPERFECCIÓN NOS EQUIVOCAMOS….

No se puede matar en nombre de ningún dios, cuando ese dios dice que no matarás……..es incongruente. No se puede atesorar tesoros mientras al lado tenemos a gente muriéndose de hambre, acaso no son nuestros hermanos? Donde está nuestra caridad si no somos capaces ni de escuchar a aquel que a nuestro lado está y precisa hablar? donde está nuestra caridad si vemos que alguien se está equivocando y en lugar de mostrarle su error (sin ostentación) optamos por lo más fácil……criticarlo? donde está nuestra caridad si somos incapaces de comprender a los demás? Porque la caridad no es solo monetaria…….

¿DONDE ESTÁ NUESTRA TOLERANCIA?

Cuando te percatas de que nada es lo que parece, interiorizas y comprendes que vivimos en un mundo material, pero lo que te llevas cuando vuelves al mundo espiritual es solo tu reforma íntima, los valores que te caracterizan como espíritu.

Médiums siempre ha habido y siempre los habrá, desde que el mundo es mundo así ha sido y así será….si echamos la vista atrás veremos cantidad de ejemplos de médiums, sólo que por aquel entonces a los primeros de los que tenemos recuerdo se les llamaba apóstoles o enviados de dios. ¿Jesús sin ir más lejos no predicaba la moral? no sanó a muchos enfermos mediante pases energéticos? después de sanarlos no usaba esas palabras “ vete y no peques más “ lo cual indicaba claramente que nuestros actos se reflejan en nuestros cuerpos mediante enfermedades?

También se nos habló siempre del padre, el hijo y el espíritu santo que había de venir a ayudarnos. Estos son los tiempos en que el espíritu ha venido a esclarecernos, a decirnos en que nos estamos equivocando para ayudarnos a evolucionar más rápidamente. y estas aclaraciones nos llegan a través de espíritus guías que nos ayudan con sus explicaciones y a veces regañinas cuando nos equivocamos, y por otro lado como ya os dije antes, por otros espíritus que acaban de abandonar nuestro plano físico , los cuales nos ayudan a identificar nuestros propios errores en sus actuaciones.

Hay muchos tipos de mediumnidades, para saber más sobre ellas podemos consultar el libro de los médiums de Allan kardec. También destacaría como importantes el libro de los espíritus, el evangelio espírita, el cielo y el infierno, el génesis ( todos de Allan kardec ) del siglo xviii Es importante si se detecta una mediumnidad acudir a quienes nos puedan informar , ayudar, encaminar nuestros pasos , ya que una mediumnidad descontrolada , y sin apoyo puede ser peligrosa.

No se debe cobrar ni siquiera la voluntad por algo que nos han regalado, tenemos nuestras propias manos para seguir trabajando como todos los demás.

La experiencia y la elevación moral son imprescindibles para no caer en las redes de espíritus que se hacen pasar por espíritus de luz y no lo son( encarnamos para evolucionar tanto moral como intelectualmente, pero no olvidemos que no avanzamos en ambas cosas por igual, yo puedo avanzar mucho intelectualmente pero no moralmente) una vez he abandonado el plano físico al acercarme a un médium yo puedo convencerle con mi verborrea y mi inteligencia si éste no posee experiencia, puedo hacerme pasar por quien yo quiera , si le digo que soy un espíritu de luz el médium me creería, si le digo que soy Jesucristo quién me va a llevar la contraria? 

No debemos dejarnos embaucar por estos, ni por otros espíritus burlones. Espíritus que intentan llevarnos por el camino que ellos desean , unos con malas intenciones, otros por inconsciencia.

La inexperiencia podría hacernos caer en sus redes y el pago por ese error que se nos podría cobrar no os gustaría, os lo aseguro. (Suena muy amenazador). esa frase en azul, la puso una amiga cuando le pasé el escrito para que le echara un vistazo, y reconozco que es verdad……..suena amenazador…..pero no voy a corregirlo…… porque a veces precisamos de mensajes amenazadores para reaccionar.

PIDO DISCULPAS SI A ALGUIEN NO LE GUSTA, PERO CUANDO ESCRIBO ALGO QUE SALE DE MI CORAZÓN Y QUE ES PRECISAMENTE PARA HACER REACCIONAR……NO LO BORRO. (A NO SER QUE SEA UNA BESTIALIDAD CLARO)

Es una colaboración de:
Mª EUGENIA BÚLTO

sábado, 14 de abril de 2012

MÁS ARRIBA DEL CIELO

EL SER HUMANO SIEMPRE SE HA PREGUNTADO QUE HAY …..MÁS ARRIBA DEL CIELO….¿QUÉ OCURRE CUANDO MORIMOS? ¿QUÉ SENTIMOS? ¿QUÉ PENSAMOS? MIENTRAS TRANSITAMOS EL CAMINO ….HACIA EL OTRO LADO.

HOY COMPARO EN ESTE SU BLOG LA EXPERIENCIA DE ALGUIEN MUY ESPECIAL, DE ALGUIEN QUE DEDICO SUS ÚLTIMOS AÑOS A ESTAR JUNTO AQUELLOS SERES HUMANOS QUE ESTABAN A PUNTO DE DEJAR EL MUNDO DE LA MATERIA.

Bronnie Ware pasó años trabajando en cuidados paliativos, atendiendo a pacientes terminales en sus últimas 12 semanas de vida. Le impactó tanto que decidió contar su experiencia en un blog llamado INSPIRATION AND CHAI, donde reprodujo los últimos deseos de sus pacientes.

El éxito fue tal que al poco tiempo lo plasmó en un controvertido libro titulado ‘LOS CINCO MEJORES LAMENTOS DE LOS QUE VAN A MORIR’.

Ninguna mención al sexo, tampoco les importaba irse sin haber probado experiencias vibrantes como hacer puenting o no haber cumplido con otros clásicos como escribir un libro o plantar un árbol.

Ware habla de la claridad y de la visión espectacular que tiene la gente al final de sus vidas, y cómo podemos aprender de su sabiduría. “Cuando les preguntaba de qué se arrepentían o si hubieran hecho algo de manera diferente, casi siempre me respondían lo mismo”.

“La lista era larga, pero en el libro traté de centrarme en los cinco más comunes”, explica la autora.

ESTAS SON LAS “CONFESIONES SINCERAS Y REALES DE LAS PERSONAS QUE CUIDÉ EN SU LECHO DE MUERTE”.

1. OJALÁ HUBIERA VIVIDO A MI MANERA
Muchos se quejaban de no haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a sí mismos, sino a lo que los demás esperan de ellos. “Cuando se dan cuenta que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás, es fácil ver cuántos sueños se han quedado en el camino. La mayoría no había cumplido aún ni la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las decisiones que habían tomado”. Es el auto reproche que más ha escuchado Bronnie Ware. “Cuando la gente se da cuenta de que su vida está casi terminada y mira hacia atrás con lucidez, es fácil ver cuántos sueños quedaron truncados. La mayoría no ha realizado ni siquiera la mitad de ellos y debe morir sabiendo que se debe a las elecciones que ha hecho o que no ha hecho”.

2. OJALÁ NO HUBIERA TRABAJADO TAN DURO
“Es un remordimiento masculino por excelencia. “Todos los hombres que atendí lamentaron profundamente haber empleado la mayor parte de sus vidas en la rutina laboral”, dice Ware. “Se perdieron la niñez de sus hijos y la compañía de sus esposas”.

3. OJALÁ HUBIERA TENIDO EL CORAJE DE EXPRESAR MIS SENTIMIENTOS
A menudo las personas renuncian a sus sueños e ideales por el bien de los demás. Ocultan sus sentimientos con el fin de mantener la paz de su entorno. Como resultado, se conforman con una existencia mediocre y nunca llegan a ser lo que en realidad quieren ser o lo que realmente son capaces de hacer. “El origen de muchas enfermedades tiene relación con la amargura, la frustración y el resentimiento que esto conlleva”, explica Ware.

4. OJALÁ HUBIERA MANTENIDO EL CONTACTO CON MIS AMIGOS
“Casi todos se acordaban de sus viejos amigos y recordaban con pesar los mejores momentos vividos a su lado, lamentando no haber sido capaces de mantener esa amistad con el paso de los años. Querían despedirse de ellos, pero no siempre fue posible localizarlos”, cuenta Ware. “A veces nos sentimos tan absorbidos por nuestras propias vidas, que es como si estuviéramos atrapados y renunciamos a uno de los mayores tesoros de la vida, la amistad. He sido testigo de la profunda pena y arrepentimiento que esto ha ocasionado a mis pacientes, les atormentaba no acerca haber dedicado a sus verdaderos amigos el tiempo y esfuerzo que merecían. Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando se están muriendo”, añade la enfermera.

5. NO HE SABIDO SER FELIZ
De la observación de sus pacientes, la autora saca esta conclusión: “Muchos no se dan cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se han quedado trabados en viejos patrones y hábitos. (…) El miedo al cambio los ha llevado a fingir ante los demás, y ante sí mismos, que eran felices.

Cuando en su interior ansiaban poder reírse con ganas y tomarse la vida con humor”.

EL MIEDO AL CAMBIO LES LLEVA A PENSAR QUE ESTÁN CONTENTOS CON LO QUE TIENEN, CUANDO EN EL FONDO ANHELABAN HACER OTRAS COSAS, COMO REÍRSE MÁS Y HACER TONTERÍAS”, CONCLUYE WARE.

CON LA EDAD, LOS HUMANOS ADQUIEREN UNA SABIDURÍA QUE LES HABRÍA SIDO MÁS ÚTIL EN LOS AÑOS DE JUVENTUD Y PRIMERA MADUREZ. ES LA LEY DE LA VIDA. EXPERIENCIA EN CARNE PROPIA ES MEDICINA DE LOS TONTOS, DICE EL REFRÁN. DE MODO QUE EL SERVICIO QUE BRINDA BRONNIE WARE AL

 COMPARTIR SUS OBSERVACIONES SERÍA TAL VEZ EL DE AHORRARLES A MUCHAS PERSONAS LA FRUSTRACIÓN DE COMPRENDER Y VALORAR CIERTAS COSAS CUANDO YA ES DEMASIADO TARDE PARA ENMENDAR LOS ERRORES Y LLENAR LAS OMISIONES DE UNA VIDA.

¿TE SIENTES IDENTIFICADO CON ALGUNA DE ESTAS FRASES? ¿CAMBIARÍAS ALGO DE TU VIDA?

viernes, 13 de abril de 2012

LA REENCARNACIÓN JUSTICIA UNIVERSAL

 
Cien años antes de la aparición del espiritismo y con él, el estudio de la mediumnidad y las comunicaciones con el mundo de los espíritus a través de la ciencia, Benjamín Franklin escribió su propio epitafio que se puede leer en su tumba de Filadelfia: "Aquí yace el cuerpo de Benjamín Franklin, impresor de oficio, parecido a la cubierta de un viejo libro, privada de su título dorado. Pero no se perderá la obra, pues renacerá en una nueva edición, revisada y corregida por el propio autor".

La teoría de la reencarnación, que tuvo sus orígenes en tiempos de los vedas, que admite y sostiene la existencia de vidas sucesivas y que diferentes corrientes filosóficas interpretaron de distintas maneras, toma fuerza en la actualidad con el estudio más detallado en los diferentes niveles del conocimiento humano.

ESCRIBE EL DR. JOEL WHITTON EN SU LIBRO "VIDA ENTRE LAS VIDAS": "LA EVIDENCIA DE LA REENCARNACIÓN, PRINCIPALMENTE CIRCUNSTANCIAL, ES YA TAN APABULLANTE QUE LA ACEPTACIÓN INTELECTUAL ES NATURAL. LA ACEPTACIÓN EMOCIONAL PUEDE SER MÁS MESURADA".

La doctrina de la reencarnación es a nuestro entender, una Ley Moral que posibilita una explicación racional de las desigualdades que observamos en la raza humana, al mismo tiempo que nos da confianza y esperanzas en el futuro como seres humanos, pues mediante su cumplimiento se cristaliza la igualdad de posibilidades, de oportunidades para que todos los seres evolucionen. A través de ellas se cumple la Justicia universal esa que esta por encima de la justicia de los seres humanos.

PORQUE ¿DE QUÉ OTRA MANERA COMPATIBILIZAMOS EL AMOR Y LA JUSTICIA UNIVERSAL FRENTE A LAS TREMENDAS DESIGUALDADES HUMANAS? ¿CÓMO EXPLICAMOS LA PRESENCIA DE GENIOS, NIÑOS PRODIGIO, ASESINOS, SERES CON CAPACIDADES FÍSICAS O INTELECTUALES DIFERENTES AL RESTO DE SUS PARES?

¿QUÉ OBJETIVO TIENE UNA EXISTENCIA DE PRIVACIONES Y SACRIFICIOS, FRENTE A OTRA TRANQUILA Y DESPREOCUPADA? ¿QUÉ MÉTODO UTILIZA LA ENERGÍA CREADORA PARA DETERMINAR QUIÉN LLEVARÁ UNA VIDA DIGNA Y QUIÉN UNA MÁS HUMILLANTE? ¿QUÉ PARÁMETROS SE UTILIZARÁN LUEGO PARA EVALUAR LOS SENTIMIENTOS, PENSAMIENTOS Y ACCIONES DE CADA INDIVIDUO EN SUS VIDAS SI SUS EXISTENCIAS TUVIERON OPORTUNIDADES TAN DISPARES? ¿DÓNDE RADICA LA JUSTICIA UNIVERSAL SI NO TENEMOS OPORTUNIDAD DE PARTICIPAR EN NUESTRA PLANIFICACIÓN EXISTENCIAL?

MUCHOS INTERROGANTES MÁS PODRÍAMOS PLANTEARNOS QUE NOS HARÍAN DUDAR DE LA JUSTICIA, EL AMOR DEL ENCARGADO DE LA CREACIÓN, SI PENSAMOS QUE VIDA, ES EL TIEMPO QUE TRANSCURRE ENTRE EL NACIMIENTO Y LA MUERTE FÍSICA.

Creer que toda la existencia se reduce a los años que dura la vida física, es subestimar la capacidad creativa del gran espíritu y hasta cuestionar su justicia y perfección frente a la diversidad de vidas que podemos observar.

Si creemos que el alma o espíritu de cada ser fue creado en el momento de nacer: ¿por qué entonces somos tan diferentes? Pensemos en el seno familiar donde los condicionamientos sociales y culturales son los mismos, sin embargo cada integrante es una individualidad que siente, piensa y actúa de manera distinta.

En cambio si pensamos que ese elemento espiritual, llámese espíritu, alma o energía, pudo no haber sido creado con el cuerpo, sino mucho antes que él y haber dado vida a otros cuerpos y haber tenido otras experiencias, podríamos comprender equitativa y racionalmente esas diferencias y desigualdades tan evidentes.

Y si aceptamos que ese espíritu vivió antes de su nacimiento, podríamos admitir también, la posibilidad de que seguirá haciéndolo después de su muerte física. "No es más sorprendente haber nacido dos veces que una sola: en la naturaleza todo es resurrección" escribía Voltaire.

Por todo lo expuesto, podríamos pensar que sólo mediante un Gran Plan que abarque un tiempo incomprensible a nuestra limitada capacidad sensorial, podíamos llegar a respuestas más trascendentes sobre el sentido de la vida y obrar en consecuencia de forma más responsable y solidaria para con nosotros y los demás.

Es en el ir y venir de las existencias que el espíritu encarnado aprende a manifestarse, adquiere experiencias, desarrolla su inteligencia y su capacidad de amar y de esta forma, va configurando su personalidad y va evolucionando.

Es mediante el trabajo, la lucha por la subsistencia material, por conformar una familia, cuando el ser va aprendiendo el valor del bien, del amor, de la generosidad. Allí podrá moldear sus personalismos, adquirir paciencia, encauzar sus rebeldías, ir desarrollando sus fuerzas positivas e ir plasmándolas en sus conciencias. Cada existencia es una oportunidad de evolucionar que se nos brinda, en cada vida el espíritu da un paso hacia adelante a través del conocimiento, de la lucha, del dolor.

El objetivo de la vida es el progreso y este no se detiene. Por eso el espíritu humano nunca encarnó en seres inferiores como plantas o animales. Cuántas veces en nuestra vida pensamos "si pudiera hacer las cosas de nuevo, las haría diferente". La reencarnación es esa oportunidad que se nos brinda para hacer las cosas de otra manera, nunca hacia atrás, sino hacia adelante, con más conocimiento, más saber y experiencias de vidas, es decir, con más madurez espiritual.

Y poder adquirir así, esa comprensión del sentido trascendente de la vida que vamos adquiriendo en el largo camino de la evolución. "Como creo en la teoría de la reencarnación, vivo con la esperanza de que, si no es en esta vida, en alguna otra podré abrazar con amor a toda la humanidad". Gandhi

El espiritismo sostiene la realidad de la reencarnación por tres razones: científicas, morales y filosóficas.

Desde el punto de vista científico: los hombres de ciencia también buscan evidencias de la reencarnación a través de diferentes métodos.

En la actualidad podemos agruparlos en tres:

a) Memoria Extra Cerebral.

b) Hipnosis regresiva.

c) Experiencias en el umbral de la muerte.

a) Este método comenzó a ser usado por: el Dr. Ian Stevenson de la Universidad de Virginia, EE.UU. en el año 1960; por el Ing. Hernani Guimaraes Andrade, director del IBPP de Brasil; por el Dr. Hamendra Nat Banerjee, director del Instituto de Parapsicología de Jaipur, India (fallecido), sólo por mencionar los más conocidos. No vamos a entrar a considerar aquí los pormenores del método de investigación, que son sumamente minuciosos y de rigurosa comprobación científica, pero básicamente estos investigadores han estudiado casos donde espontáneamente, niños de 2 a 9 años manifestaban conocimiento de la vida de personas fallecidas como si fueran ellos mismos y vivían el hecho como propio, como una vida anterior. Más aún, aportaban datos, conocimientos específicos, detalles íntimos y hasta comprometedores a veces, de la vida de personas que habían muerto. Los datos e informaciones que ellos daban a conocer eran estudiados e investigados, comprobando así la veracidad de lo que expresaban. Stevenson explica que estas experiencias no se circunscriben a una Nación, grupo cultural, ni son tan raros como podría suponerse, sino que su conocimiento se halla limitado por temores o prejuicios de quienes los experimentan.

b) El segundo grupo de investigación es el que usa el método de la hipnosis regresiva. Este método ha brindado numerosos casos de identificación reencarnatoria entre las existencias. Tal es así que E. Fiori, J. Whitton, M. Netherton. N. Schiffrin, H. Wambach, B. Weiss y otros investigadores no espíritas encuentran en la búsqueda de las causas profundas de los conflictos actuales de sus pacientes, explicación de ciertas conductas, experiencias, vivencias o conflictos que tienen su origen en existencias anteriores. Al conectar a sus pacientes con etapas anteriores a su nacimiento, estos relacionan la programación de su existencia actual con las vidas pasadas y los vínculos kármicos allí contraídos.

Según la Dra. Wambach "volvemos con las mismas almas pero en distintas circunstancias”.

“Vivimos nuevamente no sólo con aquellos a los que amamos, sino también con aquellos a los que odiamos o tememos. Sólo cuando sentimos compasión y afecto nos libramos de vivir una y otra vez con los mismos espíritus que también se ven obligados a vivir con nosotros."

c) En tercer lugar, la idea de la reencarnación implica la supervivencia del espíritu, por lo que todo estudio de la misma debe ser enriquecido por las evidencias de la supervivencia del Yo. Esta fuente de información es la que resulta de una única experiencia espontánea por personas que tuvieron experiencias en el umbral de la muerte, debido a accidentes, paros cardíacos. Luego de adentrarse en el plano espiritual, ser capaces de ver y oír lo que ocurre alrededor de su cuerpo, retornan a este a continuar su vida, con un enfoque diferente, más sereno y espiritualizado de la existencia.

Así es que en base a los aportes científicos de las investigaciones actuales, podemos afirmar que la reencarnación pasó de ser una doctrina moral, a tener una comprobación científica, de ser una teoría, a una evidencia científica comprobable. Desde el punto de vista moral: nos permite interpretar profundamente la Justicia Universal, en lo que hace a una explicación racional de las innumerables diferencias existenciales que observamos en el planeta. En su infinito amor y sabiduría el DIOS brinda al ser humano, sin distinción de su condición social, económica, salud, etc., tiempo y oportunidades de aprendizaje, de desarrollar las potencialidades, de progresar y alcanzar la libertad espiritual a través de las vidas sucesivas. Bajo esta óptica la existencia del mal como entidad o como estado permanente de vida, no existe. El "mal", el error, es un estado transitorio, pasajero del espíritu, fruto de la ignorancia, de la ambición, de la soberbia.

Pero nadie es malo para siempre, porque todos los espíritus evolucionamos hacia el bien superior. Y si bien el objetivo de la vida uniexistencial de las religiones es también perfeccionar la conducta y desarrollar el amor, es muy difícil apreciar o justificar la Justicia Universal a través de una sola vida. No explican tampoco el porqué de las vidas truncadas, de las violencias injustificadas, de las torturas, de los abusos de poder, de la miseria infrahumana, de las oportunidades de realización perdidas en esa única vida y el grado de responsabilidad que nos cabe en la misma, si no la elegimos ni planificamos.

Cada uno de nosotros somos una Creación de DIOS, única y valiosa, y nos hallamos conducidos por las Leyes Morales hacia la evolución. Por eso cada vida vale la pena ser vivida plenamente, a pesar de sus luchas, de sus reveses, de sus sinsabores, porque en ella nos templamos, nos hacemos fuertes, generosos, aprendemos a amar, a perdonar, a comprender al otro que camina junto a nosotros.

Comprenderemos tal vez, que el DIOS no castiga, sino que sus Leyes de Amor y Justicia nos conducen a todos por igual y nos ayudan a entender que la evolución va mucho más allá de nuestro círculo de conocidos y familiares.

También están los otros, nuestros semejantes, con quienes no nos unen lazos de sangre o afinidad, pero sí somos hermanos en evolución, origen y destino.

"Mi doctrina es: vive de tal modo que llegues a desear vivir otra vez, este es tu deber, ¡porque revivirás de todas formas!" (Nietzsche).

La reencarnación es una ley que brinda a cada espíritu diferentes tiempos y oportunidades a fin de favorecer igualitariamente su progreso y desarrollo.

Insertos en las arenas del terreno filosófico advertimos que la teoría de la reencarnación, es también perfectamente racional no sólo porque enlaza armoniosamente las leyes de Amor, Justicia y Progreso con el acontecer humano, sino como se puede comprobar a través de los diferentes métodos científicos, está sustentando y conduciendo al espíritu hacia su evolución.

Así, en el ejercicio de su libre albedrío, el ser humano obra y ha obrado a veces, con impiedad e injusticia. Pero igualmente el progreso se cumple y ello lo advertimos en el efecto nivelador de la reencarnación.

Esta, en su doble faceta de compensar y generar oportunidades evolutivas, propicia el lento despertar de la raza humana hacia una forma de vida donde el espíritu no quede anclado en la ignorancia, la miseria, el dolor o relegado en cuanto a la distribución de oportunidades de progreso, fruto a veces del egoísmo personal.

En realidad, cada encarnación presenta al ser, sea cual sea su condición de vida, posibilidades de aprendizaje, de hacer nuevas experiencias. En todas las situaciones el espíritu aprende a desarrollarse, aunque la calidad de vida para la adquisición del conocimiento y el amor sean diferentes. Cada espíritu aprende a su ritmo, a su manera, a su tiempo y todo lo que anhele de bien podrá ir conquistándolo con el esfuerzo y el trabajo continuado que realice.

Por lo tanto, la aceptación de la reencarnación como una realidad de vida, no sólo debe darnos una comprensión de la Justicia Universal y del sentido evolutivo de la existencia, sino también una comprensión caritativa y universalista de la existencia humana para no juzgar las circunstancias o el dolor ajeno, porque ignoramos la causalidad del mismo.

¿Por qué entonces si existen evidencias tan variadas, lógicas y hasta abrumadoras, a las personas les es a veces difícil o les causa temor aceptar la reencarnación?

Quizá la respuesta pertenece a lo íntimo de cada ser, quizá la no aceptación de esta ley se halla relacionada a los prejuicios, a las costumbres, a la educación recibida, al miedo al ridículo y en una medida, a la comodidad, al tener a quien "echarle la culpa" de nuestros males o dificultades: Dios, la vida, el otro, el destino. Porque si no existiera la reencarnación, no nos sentiríamos tan responsables de nuestra vida, de nuestras pruebas, elecciones, circunstancias e incluso renunciamientos altruistas o generosos de vida.

El saber de esta ley implica responsabilidad de nuestros actos, sentimientos y pensamientos. Aún así, una de las objeciones que se podrían escuchar es el ¿por qué no nos acordamos de las otras vidas con mayor facilidad o de las planificaciones que realizamos antes de nacer?

En primer lugar, el recuerdo del pasado nos quitaría libertad de acción, porque permaneceríamos encarnados en odios, rencores, o formas enquistadas de proceder, que sólo el olvido momentáneo del pasado nos permite sublimar o superar, siendo cada existencia una nueva posibilidad de empezar a hacer las cosas diferentes.

Por otra parte, el recuerdo de hechos violentos o traumáticos que hayamos podido sufrir en otra existencia, nos crearía culpabilidad o resentimiento, según las circunstancias, que no nos ayudaría a transitar por la senda del progreso con una visión más optimista. La vida debe ser encarada con fe, esperanzas renovadas, alegría, sin temores o miedos.

Pensemos que las existencias pasadas no están "grabadas" en nuestro cerebro actual, sino que este, órgano físico por donde se manifiesta el espíritu, recibe las informaciones de la existencia presente: la memoria palingenésica es de nuestro espíritu. Se puede objetar también que si olvidamos el pasado es como perder tiempo y estar aprendiendo siempre de nuevo.

No es así, lo que olvidamos es la forma en que aprendimos o adquirimos tal o cual conquista, cualidad o tendencia errónea, no la experiencia en sí. Por ejemplo: desarrollamos la voluntad a través de diferentes vidas. Esa voluntad no se pierde al morir el ser sino que forma parte del espíritu que existencia tras existencia va aquilatando sus virtudes y templando sus errores.

Esa fuerza de voluntad, la podremos emplear y acrecentar en la vida actual aunque no recordemos las experiencias anteriores en las cuales la adquirimos: surgen naturalmente de nosotros y forman parte de nuestra personalidad. Lo mismo sucede con cualquier otro aspecto de la personalidad del espíritu. Intentemos descubrir cómo la Justicia Universal se manifiesta generosa en todas las criaturas a través de las innumerables oportunidades de vida y situaciones.

El ser humano, consciente o inconscientemente de la existencia de estas Leyes Superiores que lo guían y conducen, transita su camino evolutivo haciendo uso de su libre albedrío, medio por el cual decidirá situaciones, conflictos, circunstancias de vida que lo harán responsables de sus actos, pensamientos, sentimientos.

El poder acceder a estos conocimientos puede llevar serenidad a nuestros corazones y lucidez a nuestras mentes en momentos de lucha y situaciones conflictivas de vida.

Nos dará esperanzas y seguridad inquebrantable en el amor, la previsión y justicia de esa Energía Creadora que brinda a cada ser los caminos necesarios para que pueda transitar hacia su evolución. Un camino en el que nunca estamos solos porque la separación física de los seres que amamos no implica separación afectiva o espiritual.

Por el contrario, los lazos de amor, cariño, compromiso de caminar unidos, trascienden las fronteras y alimentan a los espíritus que con sencillez, energía, decisión y alegría de vivir se adentran en el entramado cósmico del camino de la evolución humana.

ES UNA COLABORACIÓN PARA ALBORADA DE L.S.

jueves, 12 de abril de 2012

LA AYUDA DURANTE EL DUELO

NO ES FÁCIL SABER CÓMO AYUDAR A QUIENES ESTÁN EN DUELO POR LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES SABER QUE DURANTE LA PRIMERA FASE DEL DUELO (LA NEGACIÓN) DE NADA SIRVEN LAS EXPLICACIONES YA QUE EN ESA FASE NO SE ESCUCHA, ES UNA FASE DONDE DEBEMOS DAR MUCHO AMOR CON MUCHA PACIENCIA Y DEJAR QUE SE APOYEN EN NUESTRO HOMBRO PARA LLORAR.

La gran mayoría de veces la mejor ayuda que podemos dar es estar a su lado, en silencio y que ellos marquen las pautas de lo que necesitan de nosotros.

Es decir solo dar aquello que se nos pida, respetando el proceso del ser humano que esta pasando el duelo. Es necesario tomarse tiempo e ir con calma, no hablar mucho, practicar la actitud de escucha, emplear también el lenguaje no verbal, permitir el desahogo de los sentimientos del doliente y aceptar el llanto.

Está hablando el corazón: no entrar en desintonía con razones. No juzgar. No tener que responder a todos los interrogantes, pero sí escucharlos.

Es bueno, si se pide, clarificar las fases del duelo y sus tiempos, expresando que son normales las manifestaciones emotivas, aconsejando no tomar decisiones importantes de inmediato.

Es muy aconsejable aportar ayudas concretas: en la casa, con trámites, evitando el aislamiento de quien sufre. Todo sin atosigar.

No hay que caer en el error de ayudar a evadirse de la realidad con meros consuelos o “frases hechas” como éstas:

• Al menos te quedan otros hijos.

• Dios quería un angelito.

• Sé cómo te sientes.

• Es mejor así. Dejó de sufrir.

• Si tenía que suceder, mejor que fuera pronto.

• Es la voluntad de Dios.

• Jesús también sufrió. ¿Por qué no tú?

• Dios se ha llevado. Lo necesitaba junto a Él.

• Si me pasara a mí, me moriría.

• ¡Animo, otros pasaron por esto!

• El destino lo ha querido así.

• Es la ley de la vida.

• Es así, hoy estamos, mañana no.

• Hemos nacido para sufrir.

• Sé fuerte. No llores.

• El tiempo cura todas las heridas.

• Era demasiado bueno para este mundo.