PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

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¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

domingo, 5 de enero de 2014

LA MUERTE NO NOS ROBA LOS SERES AMADOS

HAY TANTAS FORMAS DE SENTIR LA MUERTE COMO SERES HUMANOS 

YA SABEMOS QUE LA EXPERIENCIA DE LOS DEMÁS, NO NOS SIRVE COMO EXPERIENCIA PROPIA, PERO SI COMO REFERENCIA POR ESO ES BUENO A VECES SABER QUE PIENSAN DE LA MUERTE Y COMO LA SIENTEN DIFERENTES PERSONAS QUE NOS DEJARON UN LEGADO DE CULTURA TRAS ELLA. 

POR ESO DESDE ESTE SU BLOG LEEREMOS ALGUNAS DE ESAS OPINIONES SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE.

LA MUERTE NO NOS ROBA LOS SERES AMADOS. AL CONTRARIO, NOS LOS GUARDA Y NOS LOS INMORTALIZA EN EL RECUERDO. LA VIDA SÍ QUE NOS LOS ROBA MUCHAS VECES Y DEFINITIVAMENTE. François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.

ASÍ COMO UNA JORNADA BIEN EMPLEADA PRODUCE UN DULCE SUEÑO, ASÍ UNA VIDA BIEN USADA CAUSA UNA DULCE MUERTE. Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano. 

DUERME CON EL PENSAMIENTO DE LA MUERTE Y LEVÁNTATE CON EL PENSAMIENTO DE QUE LA VIDA ES CORTA. Proverbio 

LA MUERTE ES ALGO QUE NO DEBEMOS TEMER PORQUE, MIENTRAS SOMOS, LA MUERTE NO ES Y CUANDO LA MUERTE ES, NOSOTROS NO SOMOS. Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

A MENUDO EL SEPULCRO ENCIERRA, SIN SABERLO, DOS CORAZONES EN UN MISMO ATAÚD. Alphonse de Lamartine (1790-1869) Historiador, político y poeta francés. 

LA MUERTE ES UNA VIDA VIVIDA. LA VIDA ES UNA MUERTE QUE VIENE. Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino. 

LA MUERTE ES UNA QUIMERA: PORQUE MIENTRAS YO EXISTO, NO EXISTE LA MUERTE; Y CUANDO EXISTE LA MUERTE, YA NO EXISTO YO. Epicuro de Samos (341 AC-270 AC) Filósofo griego.

NO BASTA CON PENSAR EN LA MUERTE, SINO QUE SE DEBE TENERLA SIEMPRE DELANTE. ENTONCES LA VIDA SE HACE MÁS SOLEMNE, MÁS IMPORTANTE, MÁS FECUNDA Y ALEGRE. Stefan Zweig (1881-1942) Escritor austriaco.

AL PALPAR LA CERCANÍA DE LA MUERTE, VUELVES LOS OJOS A TU INTERIOR Y NO ENCUENTRAS MÁS QUE BANALIDAD, PORQUE LOS VIVOS, COMPARADOS CON LOS MUERTOS, RESULTAMOS INSOPORTABLEMENTE BANALES. Miguel Delibes (1920-2010) Escritor español.

CUÁNTAS MUERTES MÁS SERÁN NECESARIAS PARA DARNOS CUENTA DE QUE YA HAN SIDO DEMASIADAS. Bob Dylan (1941-?) Cantautor, compositor y músico estadounidense.

SIN NO CONOCES TODAVÍA LA VIDA, ¿CÓMO PUEDE SER POSIBLE CONOCER LA MUERTE? Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

LO QUE PENSAMOS DE LA MUERTE SÓLO TIENE IMPORTANCIA POR LO QUE LA MUERTE NOS HACE PENSAR DE LA VIDA. Charles de Gaulle (1890-1970) Político francés.

CUANDO LA MUERTE SE PRECIPITA SOBRE EL HOMBRE, LA PARTE MORTAL SE EXTINGUE; PERO EL PRINCIPIO INMORTAL SE RETIRA Y SE ALEJA SANO Y SALVO. Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

SI LA MUERTE NO FUERA EL PRELUDIO A OTRA VIDA, LA VIDA PRESENTE SERÍA UNA BURLA CRUEL. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

LA MUERTE SÓLO TIENE IMPORTANCIA EN LA MEDIDA EN QUE NOS HACE REFLEXIONAR SOBRE EL VALOR DE LA VIDA. André Malraux (1901-1976) Novelista y político francés.

EL DÍA DE TU MUERTE SUCEDERÁ QUE LO QUE TÚ POSEES EN ESTE MUNDO PASARÁ A MANOS DE OTRA PERSONA. PERO LO QUE TÚ ERES SERÁ TUYO POR SIEMPRE. Henry Van Dyke (1852-1933) Escritor estadounidense.

LA MUERTE NO ES MÁS QUE UN SUEÑO Y UN OLVIDO. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

LA MUERTE PUEDE CONSISTIR EN IR PERDIENDO LA COSTUMBRE DE VIVIR. César González-Ruano (1903-1965) Escritor, periodista y poeta español. 

LA PERFECCIÓN ES MUERTE; LA IMPERFECCIÓN ES EL ARTE. Manuel Vicent (1936-?) Escritor español. 

LA MUERTE ES EL REMEDIO DE TODOS LOS MALES; PERO NO DEBEMOS ECHAR MANO DE ÉSTE HASTA ÚLTIMA HORA. MOLIÈRE (1622-1673) COMEDIOGRAFO FRANCÉS. 

LA VIDA ES AGRADABLE. LA MUERTE ES TRANQUILA. LO MALO ES LA TRANSICIÓN Isaac Asimov 

EL QUE VIVE MÁS DE UNA VIDA DEBE MORIR MÁS DE UNA MUERTE Oscar Wilde 

QUÉ CERCA SENTIMOS A ALGUNOS QUE ESTÁN MUERTOS; Y QUÉ MUERTOS NOS PARECEN OTROS QUE AÚN VIVEN Wolf Biermann 

MORIR ES EL DESTINO COMÚN DE LOS HOMBRES; MORIR CON GLORIA ES EL PRIVILEGIO DEL HOMBRE VIRTUOSO Isócrates 

LA MUERTE LLEGARÁ, AL FIN Y AL CABO LA MUERTE TIENE BUENA MEMORIA Y NUNCA SE OLVIDÓ DE NADIE Jorge Bucay 

ME VOY ACERCANDO LENTAMENTE A ESE MOMENTO EN EL QUE LOS FILÓSOFOS Y LOS IMBÉCILES TIENEN EL MISMO DESTINO Voltaire 

EL QUE VENCE A LOS OTROS, ES FUERTE. EL QUE SE VENCE A SÍ MISMO ES PODEROSO. PERO AQUEL QUE SABE QUE NO PERECERÁ AL MORIR, AQUEL ES ETERNO Lao-Tsê 

LO MALO DE LA INMORTALIDAD ES QUE HAY QUE MORIR PARA ALCANZARLA Victor Hugo 

ANÓNIMAS 

*Si verte fuera la muerte y no verte fuera la vida preferiría la muerte que la vida sin verte. 

*No hacer algo por miedo al fracaso es como suicidarse por miedo al morir. 

*La muerte no es salida a ninguna solución, es el final de todas las opciones. 

*Si deseas morir ahora imagina todos aquellos que han muerto sin haberlo deseado. 

*La vida son las vacaciones de la muerte, aprovéchalas, sólo hay unas. 

*La vida es la muerte segura. 

*La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor. 

*No hay muertes inciertas, ni vidas justificadas. 

*Lo que la gente teme de la muerte es no sentir nada después de que ella pase. 

*En la vida sólo hay una cosa segura, la muerte. 

*Incierto es el lugar donde la muerte te espera, espérala pues en todo lugar.

jueves, 2 de enero de 2014

EL VALOR PARA AFLIGIRSE Y LAMENTARSE

¿DE QUÉ SE TRATA LA VIDA, SI NUESTRO DESTINO ES SIMPLEMENTE MORIR, SI LA VIDA ES UN DESPERDICIO? ¿ACASO LA VIDA DE QUIENES NOS PRECEDIERON VALIÓ LA PENA, TUVO SIGNIFICADO? ¿ES AHORA EL MUNDO UN LUGAR MEJOR GRACIAS A QUE VIVIERON O ACASO LOS DÍAS DE SU VIDA FUERON EN VANO?

Al buscar las respuestas a este misterio entendemos que este es el momento para afirmar algunas de las verdades esenciales del luto, de qué sucede cuando los que amamos mueren. Lo primero que tenemos que afirmar es que hace falta afligirse. Cuando nuestros seres queridos y amigos mueren, tenemos una necesidad natural de dejarlos ir, de expresar nuestro sentimiento de pérdida.

Hay demasiadas personas que buscan atajos en el proceso del luto o que lo ignoran por completo. Un maestro comentó, “Aunque tenga que caminar por un valle oscuro”, que uno tiene que caminar por el valle, no puede evitarlo ni siquiera tomar una desviación. Pues sí: es necesario caminar por el valle oscuro, no alrededor, no por encima ni por debajo. En otras palabras, existe una necesidad de confrontar a la muerte, de enfrentar nuestra tristeza.

Algunas personas intentan eliminar por completo el proceso de la pena. Con frecuencia tratan de explicarlo diciendo que no quieren molestar a nadie, de causar un inconveniente o ser una carga. Es cierto que es un comportamiento muy considerado de su parte, pero no están satisfaciendo sus necesidades. Están convencidos de que no tienen esa necesidad.

Segundo, tenemos derecho a afligirnos. Con frecuencia, nuestros amigos y parientes bien intencionados nos quitan este derecho. Actúan de buena fe, ni dudarlo, cuando le dicen a quien ha sufrido una pérdida que llorar es un comportamiento infantil. Intentan alejar al enlutado de la situación de pena y hacen las cosas que él debe hacer por sí mismo. Distraen al doliente, hablan de cualquier cosa y de todo, excepto de las cuestiones sobre las que el enlutado necesita hablar y tiene el derecho a hablar.

A LAS PERSONAS QUE HAN SUFRIDO LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO SE LES DICE QUE “SEAN FUERTES”, COMO SI FUERAN PIEDRAS. LOS SERES HUMANOS TENEMOS QUE DARNOS EL PERMISO DE LLORAR Y ESA ES UNA DE LAS RAZONES POR LAS QUE TENEMOS CONDUCTOS LACRIMALES.

Y finalmente, necesitamos reconocer que el afligirse también requiere valor. El duelo es la última prueba de la vida. Porque el afligirse es un modelo para el crecimiento y para encontrar el sentido en nuestra vida.

Enfrentarse a la pena y pasar por todo el proceso de lo que ella representa significa enfrentarnos a nuestros sentimientos con honestidad, expresarlos y aceptarlos durante todo el tiempo que le tome a la herida sanar. Para la mayoría de nosotros, esto es algo bastante difícil. Por eso, afligirse requiere valor.

Hace falta tenerlo para sentir nuestro dolor y enfrentarnos a lo desconocido. También hace falta tener valor para afligirse en una sociedad que, erradamente, valora la reserva y donde nos arriesgamos a enfrentar el rechazo de los demás por ser abiertos o diferentes.

Tener valor para afligirse conduce a tener valor para vivir, amar, arriesgarse y disfrutar los frutos de la vida sin temor o inhibiciones.

Tener valor para enfrentarse a la pena, la frustración, las dificultades, invariablemente genera una vida de más recompensas.

Tener valor para confrontar la muerte con honestidad, significa que examinamos nuestra vida, valores, ideas, y lo que tiene significado para nosotros, con lo que eventualmente creamos una existencia satisfactoria y con un propósito.

Al aceptar a la muerte como un proceso natural de la vida, podemos vivir nuestra vida con más gusto y profundidad. Ahora, ¿qué es lo que tenemos para ayudarnos a desarrollar ese valor? No es algo que se encuentre en un catálogo y nos puedan entregar por mensajería; tampoco lo hallaremos en un aparador o lo conseguiremos por debajo de la mesa. Pero es accesible a todos nosotros.

Un profesional en apoyo emocional sugiere tres fuentes de ayuda. Lo único que hace falta es usarlas. Son el apoyo a uno mismo, el apoyo del ambiente y el apoyo de nuestro sistema de creencias o nuestra filosofía.

El primero, el apoyo a uno mismo, es importante. No podemos tener valor para afligirnos o para encarar a ninguna crisis hasta que nos enfrentemos a nosotros mismos, Y esto significa honrar a nuestros sentimientos y necesidades. Aunque de ninguna manera desprecio el hacer cosas por los demás, hay legitimidad en hacer cosas para uno mismo. Otra cosa que debemos estar dispuestos a aprovechar es el apoyo que hay en nuestro ambiente. Podemos obtener mucho de otras personas. Nuestros amigos, parientes, vecinos, colegas, médicos de familia, sicoterapeutas, clero, abogados, consejeros financieros, personas de negocios, todos pueden ayudarnos.

Además existen otros apoyos: cursos, cambio de profesión, trabajo voluntario, clubes, mascotas, viajes, arte, música, danza, grupos de duelo, deportes, meditación. No son un escape. Son ayudas que tenemos a nuestro alcance.

El tercero es nuestro sistema de creencias. Nuestra filosofía de vida afecta mucho la forma en que nos enfrentamos al dolor y a los problemas. El significado que le damos a la vida, al sufrimiento y a la muerte es fundamental. Vivir una vida con significado, cualquiera que sea, es más fácil que vivir sin nada. 

Vive, ama, arriesga y disfruta de los frutos de la vida sin temor ni inhibiciones. Permitamos que la vida sea, para ti y para mí, un tiempo así, un tiempo para que adquiramos el valor de afligirnos. En nuestra sociedad, con demasiada frecuencia, se nos enseña que la muerte es un tema que debe evitarse, ignorarse, incluso negarse. Sin importar cuál sea tu origen cultural o étnico, cada vez que permites que tus emociones salgan a la superficie, te sorprenderá notar el poco apoyo que recibirás para realmente desahogar tu pena o expresar tu dolor.

No obstante, debes permitirte lamentarte. Posponer la confrontación de tus sentimientos al llenar cada día con actividades sólo aumentará la reacción de la pena. Recuerda que cuando uno sufre una gran pérdida, expresar los sentimientos es una muestra de fuerza, no de debilidad.

NO HAY UNA FORMA CORRECTA PARA EXPERIMENTAR LA PÉRDIDA Y AJUSTARSE A UNA VIDA SIN EL QUE HA PARTIDO. PERDER A LA PAREJA, A UN HIJO, MADRE O PADRE, AMIGA O AMIGO, HERMANA O HERMANO, ES PERDER UNA PARTE DE TI. POR LO TANTO ES NATURAL LAMENTARSE POR ESTA PÉRDIDA.

QUIZÁ SUFRAS EMOCIONES DE UNA INTENSIDAD INIMAGINABLE. PERO AUNQUE ESTÉS EN AGONÍA, POR MÁS TERRIBLE QUE TODO PAREZCA SER, TU PENA ES SANA Y CORRECTA. Y DEBES DARTE PERMISO PARA LAMENTARTE.

viernes, 27 de diciembre de 2013







Despedirse...


¡Lo más triste no es despedirse,
sino no saber hacia a dónde ir...!
¡Y lo más triste no es despedir
al que parte,
sino no saber dónde
y para qué te quedas!

Si toda la vida es un camino,
y si toda la vida es una búsqueda,
acéptalo, aunque te duela,
toda la vida es una despedida.
¡Y sólo aprendiste a vivir,
cuando aprendiste a despedirte!
Y no habrás aprendido
a caminar en libertad,
buscando lo no alcanzado,
mientras no te hayas despedido
de lo andado y lo logrado.

La libertad y la valentía que no tienes
para despedirte
de todo lo dejado y lo perdido,
son la libertad y la fuerza
que te faltan
para seguir andando.

Despídete :
de los padres
que ya no necesitas,
y cuida de ti mismo
haciéndote responsable de tu vida.

Despídete:
de los hijos
que ya no te necesitan,
y déjalos ser libres.

Despídete:
de lo bueno que viviste,
sin apegarte al tiempo que pasó,
por temor del presente
y el futuro.

Despídete: del mal que cometiste,
sin atarte con culpas y reproches;
perdonándote a ti mismo.

Despídete: de las ofensas  que te hirieron,
sin esclavizarte en la prisión
del rencor y la amargura.

Despídete: de los que, muriéndose, partieron,
para que dejes de esperar su regreso,
y camines tu camino en la esperanza,
de encontrarte tú con ellos...

Despídete. Deja correr el río de la vida,
llevándose las aguas que estás viendo,
para que dejen lugar ante tus ojos
a las aguas que no viste todavía,
y ya están viniendo...

domingo, 8 de diciembre de 2013

LAS CINCO COSAS QUE LA GENTE MÁS LAMENTA EN SU LECHO DE MUERTE

EXTRACTO DE UNA CONVERSACIÓN CON UNA ENFERMERA QUE TRABAJO DURANTE MUCHOS AÑOS EN CUIDADOS PALIATIVOS: 

Mis pacientes eran los que habían ido a casa a morir. Algunos momentos increíblemente especiales fueron compartidos. Estuve con ellos durante las últimas tres a doce semanas de sus vidas.

La gente madura mucho cuando se enfrentan a su propia mortalidad. Aprendí a nunca subestimar la capacidad de una persona para crecer. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno de ellos experimentó una variedad de emociones, como es de esperarse, la negación, el miedo, el enojo, remordimiento, más negación y finalmente la aceptación. Sin embargo, cada paciente encontró su paz antes de partir, cada uno de ellos.

Cuando se le preguntó acerca de los arrepentimientos que tenían o cualquier cosa que haría de manera diferente, los temas comunes surgieron una y otra vez . Éstos son los cinco más comunes:

1. OJALÁ HUBIERA TENIDO EL CORAJE DE VIVIR UNA VIDA FIEL A MÍ MISMO, NO LA VIDA QUE OTROS ESPERABAN DE MÍ. 
Este fue el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho, o que no hicieron. Es muy importante tratar de honrar al menos algunos de sus sueños en el camino. Desde el momento en que se pierde la salud , ya es demasiado tarde. La salud conlleva una libertad de la que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen. 

2. OJALÁ NO HUBIERA TRABAJADO TAN DURO. 
Esto salió de cada paciente de sexo masculino que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron de este pesar. Pero como la mayoría eran de una generación anterior, muchos de los pacientes de sexo femenino no había sido el sostén de su familia. Todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente el haber gastado tanto sus vidas en la cinta de una existencia de trabajo.

Al simplificar su estilo de vida y tomar decisiones conscientes en el camino, es posible que no necesite los ingresos que usted cree. Y mediante la creación de más espacio en su vida, usted será más feliz y más abierto a nuevas oportunidades, otras más se compatibles a su nuevo estilo de vida. 

3. OJALÁ HUBIERA TENIDO EL CORAJE PARA EXPRESAR MIS SENTIMIENTOS. 
Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser. Muchas enfermedades se desarrollan como un resultado relacionado con la amargura y el resentimiento que cargan.

No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas pueden reaccionar inicialmente al cambiar la forma en que están hablando honestamente, al final se plantea la relación a un nivel completamente nuevo y más saludable. O eso, o soltar las relaciones poco saludable de su vida. De cualquier manera, usted gana.

4. ME HUBIERA GUSTADO HABER ESTADO EN CONTACTO CON MIS AMIGOS. 
A menudo no se dan cuenta realmente de los beneficios de los viejos amigos hasta después de semanas de convalecencia, y no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado que amistades de oro se desvanecieran por el paso de los años. Pese a los lamentos profundos acerca de no dar a las amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían. Todo el mundo pierde a sus amigos cuando está muriendo.

Es común para cualquier persona en un estilo de vida ocupado, dejar que las amistades desaparezcan. Pero cuando usted se enfrenta con su muerte de cerca, los detalles físicos de la vida desaparecen. La gente quiere tener sus asuntos financieros en orden si es posible. Pero no es el dinero o el estatus lo que tiene una verdadera importancia para ellos. Quieren poner las cosas en orden más para el beneficio de aquellos a quienes aman. Por lo general, sin embargo, están demasiado enfermos y cansados para manejar esa tarea. Al final todo se reduce al amor y las relaciones. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones. 

5 . ME HUBIESE GUSTADO PERMITIRME A MÍ MISMO SER MÁS FELIZ. 
 Esta es una sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en patrones y hábitos antiguos. El llamado “confort” de la familiaridad desbordado en sus emociones, así como su vida física. El miedo al cambio les había hecho vivir fingiendo a los demás, y para su yo, que estaban contenidos. Cuando muy adentro, anhelaban reír de verdad y tener esa estupidez en su vida de nuevo. 

Cuando usted está en su lecho de muerte, lo que los demás piensan de ti está muy lejos de tu mente. ¡Qué maravilloso es ser capaz de sonreír otra vez , mucho antes de que te estés muriendo!. 

La vida es una elección. Es su vida. Elija conscientemente, elija sabiamente, elija honestamente. Elija felicidad. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

“DECIR ADIÓS EN PAZ”

El pasado domingo 3 de noviembre Aysel. .A.C. llevo a cabo un hermoso homenaje para los que han partido donde muchos padres encendieron una vela en honor de sus hijos. 

Gío Ríos Directora de Amaren Centro de Integración Familiar fue invitada a dar una charla para la ocasión, aqui la compartimos… 

1. INTRODUCCIÓN. 

Les doy las gracias por permitirme estar delante de ustedes el día de hoy. Hay una cita bíblica que dice “descálzate estás ante tierra sagrada”, y así me siento, descalza al estar ante ustedes, porque son tierra sagrada, tu eres sagrado papá, mamá, hermano, hermana… el día de hoy tu adiós es sagrado. Hoy estamos todos unidos para honrar el recuerdo de las personas que más hemos amado, para decirles que los recordamos con el corazón y que también podemos decirles adiós. El día de hoy es un momento lleno de amor, de ternura, de fuerza que sólo en unión podemos vivirlo con la fuerza que a veces no tenemos en nuestra soledad. 

2. NO HAY RESPUESTA. 

Cuando nos acercamos a nuestros sentimientos, a nuestros recuerdos, nos asalta esa pregunta que nos taladra la mente, esa pregunta que no encuentra una respuesta que nos de la paz: ¿por qué te fuiste? ¿por qué tu? ¿POR QUÉ? Podemos tener respuestas clínicas, respuestas religiosas, respuestas de nuestras familias, amigos… pero no llenan, no calman el dolor. Nos aferramos a estás preguntas cuando en el fondo, la pregunta real, la que duele cada día al respirar es ¿POR QUÉ A MI? Por qué me encuentro hoy sin ti, por qué fue tan fugas tu paso por mi vida, por qué se apago la luz. Lo cierto es que todas estás preguntas no me dejan despedirte, no me dejan despedirme, sólo soy cachitos de mí misma intentando seguir. 

Cada uno de nosotros estamos aquí porque no tenemos a los amores de nuestra vida, cada uno se ha marchado en diferentes circunstancias, antes de nacer, en el parto, siendo muy pequeños, en un accidente, en una enfermedad, por motivos de inseguridad… y más allá de cómo fue el hecho de su partida, no hay padre ni madre que no se pregunte ¿por qué? ¿si hubiéramos hecho algo? ¿si me hubiera cuidado de otra forma? ¿si no te hubiera dejado salir? ¿si no me hubiera dormido? El hubiera es necesario sólo en la medida en que nos conecta con la realidad y nos hace conscientes de lo que vivimos para comenzar a reconstruir, el hubiera es pasado, no podemos más que contemplarlo sin aferrarnos a él… 

El hubiera nos duele y se vale que nos duela, ese dolor forma parte de ser personas, de ser padres, de ser madres, ¿cómo no nos va doler no tener con nosotros a un hijo? No hay palabras que hagan que no duela, cada uno debe encontrar su camino… Se vale llorar, se vale enojarse con la vida, nuestros hijos valen cada lágrima derramada; pero también valen cada sonrisa que podemos darles desde aquí, también valen cada paso adelante que damos, también valen las gracias que damos por haber pasado por nuestras vida, hoy nuestros hijos valen que estemos aquí. 

Hoy por hoy, entre las tradiciones que hemos vivido, que sólo los mexicanos lo hacemos de una forma tan especial, hoy por hoy, recordar, homenajear, pensar en nuestros bebés, en nuestros niños, en nuestros hijos, es decir un adiós que puede ser nuestra oportunidad para vivir de forma diferente la partida de ellos, para vivir de forma diferente nuestra vida, para comenzar a vivir. 

3. DECIR ADIÓS NO ES OLVIDAR. 

Es el momento de recoger nuestros cachitos de alma, es el momento de imaginarnos a todos los que estamos presentes tomando en nuestras manos esos cachitos de corazón para volver a armarlos. Pero sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, porque hay tantas situaciones que nos aferran a este dolor que quema, que hiere, que no quisiéramos vivir y a la vez no podemos soltar. 

¿Por qué no puedo soltar mi dolor para decirte adiós? 

¿Por qué no puedo decirte adiós en paz?

Porque creemos que decirte adiós, despedirnos de ti, es olvidarte. Cuando me aferro a este dolor, a este sufrimiento que no me deja respirar, que me hace vivir como autómata por la vida, es porque en el fondo es lo que tengo tuyo mi niño, mi niña, y si lo suelto ¿qué me quedará de ti?… 

¿Sabes qué te quedará de tu pequeño cuando sueltes el dolor?

Te quedará su RECUERDO, te quedará su amor, te quedará su sonrisa, te quedará un GRACIAS.

Un adiós no es otra cosa que vivir lo que dice esa palabra A DIOS, a Dios le dejo mi sufrimiento, mi vacío, mi tristeza para poder abrazar con ambas manos tu recuerdo; ese recuerdo que me da una sonrisa, ese recuerdo que me motiva a seguir adelante, ese recuerdo que me hace tenerte tan cerca en mi corazón pero sin el sufrimiento… Tengo la espalda sin peso, tengo las manos libres, tengo las piernas ágiles para contigo seguir en el camino. No será posible abrazarte en mis recuerdos si tengo las manos ocupadas en el sufrimiento.

Dice la canción de Alejandro Filio: Romina, si tuvieras tiempo, piensa en mí, Romina desde que estás lejos, no es sencillo ningún juego de los que aprendí para vivir.

Y así es.. no es sencillo vivir, no es fácil seguir jugando, no es fácil seguir caminando, no es fácil seguir respirando; sin embargo, ¿cómo voy a pensar en ti jugando con las estrellas, sonriendo entre las nubes, queriendo ver a tus papás en paz, cuando las lágrimas me nublan la vista y las manos están cargadas de dolor?

El día de hoy entre todos podemos dejar a Dios nuestro dolor y abrazar el recuerdo de nuestros hijos, esos hijos que nos cuidan, esos hijos que sonríen, esos hijos que nos motivan a seguir amando como nos amaron ellos.

4. AL SOLTAR EL DOLOR, SOSTENGO EL AMOR.

Decir adiós en paz es atrevernos (y se necesita mucha valentía) a soltar ese dolor, es abrazar su recuerdo, abrazar el amor. Es un proceso de reconstrucción de nuestra alma, de nuestro corazón.

Te pido el día de hoy que le des la mano a quien está a tu lado, a tu pareja, a tu hijo, a tu vecino, a otro padre que como tú extraña a su hijo… Y cierra por un momento los ojos, y con ellos cerrados mira la cara de tu hijo, de tu bebé, de tu chiquito o chiquita y mira su sonrisa, sólo observa el amor con el que sonríe. Hoy tu hijo te invita a que abraces ese recuerdo y para ello sueltes todo lo que no te deja abrazarle, sueltes todo lo que no permite ver esa sonrisa en tu mente y corazón. En ese abrazo amoroso, abre los ojos y respira profundo, en ese abrazo siente la paz de caminar con su sonrisa, con su recuerdo, porque decirles adiós en paz, es no olvidar, es despedirnos del dolor y vivir con el amor, es vivir la realidad en un continuo abrazo amoroso.

De esta experiencia también se aprende. Se aprende a renacer, se aprende a caminar otra vez, se aprende a respirar otra vez, se aprende a llorar soltando el sufrimiento, se aprende a sonreír, se aprende a ver que en cada uno de nosotros está surgiendo una mejor persona, una persona que a través del adiós de un hijo puede dar tanto a los demás, puede mostrar con su vida un nuevo camino, puede ayudar a tantas madres, tantos padres, tantos hermanos que necesitan una luz que aún no ven.

El poder de volver a renacer es tuyo y es posible desde el recuerdo amoroso, desde las lágrimas que sanan no que hunden, es posible desde el paso que damos cada mañana de la mano de quienes amamos, es posible comenzar el día de hoy un nuevo camino.

5. CONCLUSIÓN. 

Ese nuevo camino va con tu chiquito/a, con tu hijo/a, de la mano a su recuerdo. Porque nosotros podemos seguir la vida desde la ausencia o desde la cercanía de un recuerdo hermoso.

Hoy podemos encender la luz de nuestra alma, la luz de una sonrisa, la luz de un nuevo paso para que nuestros pequeños vean que los recordamos en paz, que aquí estamos y que tarde o temprano volveremos con ellos… pero desde un camino de amor, de paz, de felicidad.

Nunca dejaremos de ser sus padres, y si como padres queremos lo mejor para nuestros hijos, lo mejor el día de hoy para ellos es que nosotros seamos padres capaces de vivir, capaces de ser felices, capaces de estar en paz.

Autora: FERNENDA OLGUIN 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

PENSANDO EN CÓMO PASAR LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

Las ciudades se van llenando de guirnaldas y luces, los comercios se adornan y preparan para hacer más ventas, anuncios y catálogos nos inundan de ideas para compras especiales y donde hay niños brilla la magia de estas fechas … Mientras tanto, nosotros tenemos pocas ganas de entrar en este ambiente de fiesta social, y lo que más añoramos es el familiar de antes (¡ay, antes!).

Porque cuando en casa hay una habitación con una cama vacía de alguien que no regresa en Navidad, cuando hay una silla sin ocupar en la mesa de las celebraciones, poco es lo que se quiere celebrar. Desde que asesinaron a nuestro hijo estas fiestas han cambiado mucho.

Siempre nos esforzamos por no romperlas con nuestro dolor. Y gracias a ello pudimos compartirlas con los abuelos, que se nos fueron marchando por sorpresa poco después y apenas nos regalaron una o dos más. Luego los años fueron pasando y la pena fue dejando lugar a una nostalgia infinita que se acentúa especialmente en estos días señalados.

Van a ser las décimas Navidades sin nuestro hijo, las novenas sin mis padres y las octavas sin mi suegro, cuando mi pequeña familia de tres ha decidido darle un impulso al asunto y preparar una celebración nuestra particular.

Tal vez no será en las fiestas más marcadas, porque tenemos obligaciones que cumplir, pero nos estamos planteando que entre el 26 y el 31 vamos a iniciar una tradición nuestra particular. Algo parecido a “Empieza el Nuevo Año con otra energía”.

Después de todo lo que nos ha pasado, no podemos seguir como si nada. Y no porque estemos amargados y no queramos vivir como antes, sino porque todo ha adquirido una nueva perspectiva. Porque las cosas más importantes han pasado adelante y las celebraciones más frívolas se han quedado atrás y nos hastían.

Los primeros años simplemente nos recluíamos en casa y evitábamos contaminarnos con la algarabía y la alegría forzadas que muchos tienen en estas ocasiones. Nos hacían daño. En los últimos nos hemos refugiado en la familia y en los más íntimos.

Pero ha llegado el momento de dar un paso más allá y dedicarnos precisamente en estas fiestas unas horas de lo que a lo largo de los años nos ha ido curando: buenos amigos, familia y momentos para relajación y curación personales. Poder hablar de lo que echamos en falta a nuestros seres queridos sin que nos miren mal, nos digan que ya debemos superarlo o nos cambien continuamente de conversación.

Sin embargo, tampoco querríamos hacer una reunión sólo para añoranzas y memorias tristes. Nos gustaría crear un evento de esperanza que nos ayude a proyectar entre todos nuevos patrones optimistas y valiosos para el nuevo año. Y en eso estamos: intentando cuadrar un par de días dedicados sólo a charlar, disfrutar de la mutua compañía y procurarnos nuevas energías curativas para 2014. 

Es una colaboración de: T.D.M.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ESCRIBIR SOBRE MIS SENTIMIENTOS AQUÍ

Esto de poner las cosas por escrito es algo que vengo haciendo desde mi primera adolescencia. Cuando tenía trece años me costó varios encontronazos con los cotillas de mis hermanos, que se reían de mis torpes intentos de escritura y muy especialmente de todo lo que sonara a sentimientos. Porque he de decir que me crié entre cuatro varones, y aunque al cabo del tiempo tuve una hermana, los años más fundamentales de mi infancia tuvieron lugar en ambientes muy poco dados a profundizar en lo emocional.

A mí escribir me sirve mucho. Me organiza las ideas, me hace parar a reflexionar matices, me ayuda a sentir y a la vez a decantar lo que me está pasando por dentro. 

En muchas ocasiones en mi proceso de duelo he escrito y llorado a partes iguales. Y creo que parte de esa emoción se queda pegada en las palabras y me sirve de catarsis cuando las releo. Porque no es sólo verter lo sentido en determinados momentos, sino poder analizar y compararlo luego. Mis escritos me han permitido comprobar la evolución de mis altibajos, angustias, miedos, crisis y recuperaciones.

Este mes de de octubre capturando mi duelo he comprendido mejor dónde estoy. Desde el shock del asesinato de nuestro hijo, el dolor acerbo de su muerte injusta e inesperada, la ausencia penosísima de su compañía… sí, desde todo eso, he ido luchando por sobrevivir, primero; luego, por encontrarle algún sentido a esa existencia; ahora, por vivir discretamente una vida parecida a la normalidad.

Miro hacia atrás, releo lo escrito, y veo cuánto he avanzado. No es que me haya conformado, no es resignación, sino un intento de aprender a vivir con esa ausencia que hiere el alma pero de la que ningún otro ser amado es culpable. Mi marido y yo, en pareja, le echamos coraje entonces por su hermano y ahora continuamos en ese camino. Suficientemente duro es para él haber perdido a su compañero de infancia, haberse enfrentado a la muerte tan joven, sufrir también la metamorfosis de unos padres destrozados que nunca volverán a ser los mismos… No, se merece vivir. Y por él hemos hecho casi todo el esfuerzo. 

Por él las primeras horas, días, meses. Más tarde también por nosotros mismos. Ya que tenemos que seguir existiendo, que sea una vida que merezca la pena. No en el sentido material, sino en lo que a nosotros nos resulta gratificante. Pequeñas cosas que endulzan el día a día a pesar de esa habitación, esa silla y esa cama vacías que tanto nos duelen… 

Durante años escribía solo para mí. Desde que nos robaron a nuestro hijo querido he aprendido a compartir algunos de mis textos. Sé que no todos estarán de acuerdo con lo que cuento en ellos, pero es que tampoco pretendo sentar cátedra ni fijar jurisprudencia. Mis bitácoras son mis modestas opiniones, sin afán ni de polémica, ni de crear doctrina; sin acritud. 

Agradezco a los que comentan sus valiosas aportaciones y su impagable compañía. Pido, finalmente disculpas a aquellos que se hayan sentido ofendidos en algún momento, haciendo constar que nunca lo he pretendido y sabiendo, a la vez, que ha debido de suceder, sucede y sucederá, porque cada uno de nosotros es diferente. La verdad es que cuando compartimos sitios como éste se nos supone un ánimo positivo y una buena disposición. Con ellos cierro el escrito de hoy. 

Es una colaboración de: M.J.F.L.