PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE
¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

jueves, 23 de junio de 2011

CUENTOS PARA REFLEXIONAR EN FIN DE SEMANA



MIRA HACIA ARRIBA

“SABIDO ES QUE LOS PENSAMIENTOS Y DESEOS SE MATERIALIZAN, SI PONEMOS NUESTRA MENTE AL SERVICIO DE ELLOS PUES COMO ENERGÍA DE ALTA VIBRACIÓN, ESTABLECE LOS CAMBIOS ENERGÉTICOS INFERIORES PARA QUE UN PENSAMIENTO, SE HAGA REALIDAD MATERIAL. DE AHÍ QUE SEA CONVENIENTE, PRUDENTE Y BENEFICIOSO PENSAR EN POSITIVO”.


EL BUITRE
Si pones un buitre en un cajón que mida 2 metros x 2 metros y que esté completamente abierto por la parte superior, esta ave, a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza un vuelo desde el suelo con una carrera de 3 a 4 metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo.

EL MURCIÉLAGO
El murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se lo coloca en el suelo en un lugar plano, todo lo que puede hacer es arrastrase indefenso y, sin duda dolorosamente, hasta que alcanza algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar a si mismo hacia el aire. Entonces, inmediatamente despega para volar

LA ABEJA.
La abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada de allí. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por arriba de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cercanos al fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que completamente se destruye a sí misma.

LOS SERES HUMANOS:
En muchas formas, somos como el buitre, el murciélago y la abeja obrera. Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones, sin nunca darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es ver hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. Solo mira hacia arriba.

LA TRISTEZA MIRA HACIA ATRÁS
LA PREOCUPACIÓN MIRA ALREDEDOR
LA DEPRESIÓN MIRA HACIA ABAJO


“PERO LA CONFIANZA EN UNO MISMO ………….SIEMPRE MIRA HACIA ARRIBA”

Un simple mensaje… que contiene mucha sabiduría, no sólo en cuanto tener integrada la CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS, sino también a que, en la dualidad en que vivimos, tendemos a irnos hacia un polo o el otro, a golpearnos contra las paredes de la prisión de la dualidad. Cuando vamos hacia la cuarta opción, la Unidad, la que está arriba, la que engloba y trasciende ambas, encontramos la verdadera libertad.



“EL ESPÍRITU DEL SER HUMANO, SE PRODIGA A TRAVÉS DEL UNIVERSO EN CUALQUIER LUGAR, CUANDO LA BÚSQUEDA DE LA SABIDURÍA Y LA ENTREGA A LOS DEMÁS SON SU BRÚJULA”.

martes, 21 de junio de 2011

LA NUERTE ES UNA EXPERIENCIA GOZOSA

Este escrito de Neale Donald Walsch (de “Conversaciones con Dios”) es sumamente importante en estos tiempos en que muchas almas están desencarnando, en millares a veces (como en Japón).



Walsch lo expresa brillantemente al decir que “el Alma de nuestro ser querido que partió se ha hecho una con nosotros, en cuerpo y alma”. Una aclaración al respecto: esto sucede cuando podemos aceptar y liberar al Alma.


Si continuamos sufriendo (en negación, en cólera, en rechazo) o si dejamos de vivir nuestra vida o si nos aferramos a ellos continuamente o los invocamos para que nos “salven”, ese dolor y apego impide esta unión amorosa que Donald expresa. Mi hermano y mi madre partieron con poca diferencia. Jamás sentí que se “fueron”; ni los lloré ni los extraño: están en mí siempre.


La Nueva Historia Cultural: La Muerte es una Experiencia Gozosa

La Nueva Historia Cultural que se nos ofrece en Conversaciones con Dios nos dice que la muerte no existe. No, por lo menos, como nosotros la definimos. No es el final de la vida, porque la vida nunca se termina, dice la Nueva Historia, sino que sigue por siempre y para siempre, y aún más para siempre. Por lo tanto, la fecha en que una persona “muere”, en la Nueva Historia se la conoce como el Día de la Continuación de esa persona.


Es más, la Nueva Historia nos dice que el evento que los humanos llamamos muerte es una experiencia extática, marcada por un gran despertar a lo que es Realmente, una alegre reunión con cada ser querido que hayamos conocido (en esta vida o cualquier otra), y una feliz fusión con lo Divino. Por último, las afirmaciones de la Nueva Historia que bien podrían producir el mayor choque cultural son sus anuncios de que la muerte nunca es y nunca puede ser impuesta a nadie, sino que siempre es elegida – y, lo que es aún más sorprendente, la muerte no es definitiva.


Todo esto es cierto, dice la Nueva Historia, debido a Quienes Somos.


Cada alma es una individuación de la Divinidad, dice la Historia, y como tales, nada le puede pasar AL Alma, sino que todo pasa A TRAVÉS del Alma. Esto incluye la muerte.


Por lo tanto ningún Alma muere nunca de ninguna manera, ni en ningún momento, que no sea de su propia elección. Tampoco le sucede nada a Lo Divino que sea en contra de la Voluntad de lo Divino.


Ya que lo Divino es Todopoderoso y Omnipresente en Todas Partes y en Todo, un evento que ocurra en contra de su voluntad es, por definición, funcionalmente imposible. La muerte es una experiencia sagrada, llena de verdad y de gracia, cuando Lo Que Es se conoce totalmente y no es simplemente imaginado; cuando todo dolor y sufrimiento de cualquier tipo, físico o emocional, se disuelve; cuando el miedo y la incertidumbre y la infelicidad se evaporan; y cuando la suave y gentil conciencia de la presencia eterna de Dios y la dulzura del amor incondicional de Dios se vierte en la Esencia de Nuestro Ser, revelando allí que es, y que siempre ha sido, nuestra Esencia misma.


Reconciliando las Historias:


Por qué la Gente Elige Morir Si se va a creer la Nueva Historia Cultural, muchas preguntas deberán ser contestadas. Muchas de ellas tendrán que ver con la Intención del Alma, si es que en efecto está eligiendo marcharse de esta vida física por su propia voluntad.


Muchas personas en duelo me dicen: “¿Quieres decir que mi esposa (esposo, madre, padre, hijo, etc.) en realidad eligió dejarme? ¿Qué me estás diciendo? ¿Qué me dice eso acerca de lo felices que eran conmigo?” Si no tenemos cuidado, sin darnos cuenta vamos a convertir la Nueva Historia en una ocasión para la cólera. De hecho, todos hemos conocido personas que, incluso estando inmersas en la Vieja Historia Cultural, se han enojado con un ser querido por morir.


Las dos Historias se reconcilian cuando comprendemos plenamente y abrazamos la verdad que nos cuentan las dos historias: que quien muere nunca nos deja realmente, sino que siempre está con nosotros. Con nuestro simple pensamiento sobre ellos, su Esencia vuela a nosotros a la velocidad de la luz, revoloteando a nuestro alrededor, y de hecho, impregnando nuestro cuerpo. Podemos sentirlos con nosotros y dentro de nosotros.


Y aunque mucha gente diga que eso no es tan reconfortante como su mano cálida en la nuestra y su cuerpo para abrazar, encontramos un consuelo diferente, mucho mayor que el físico, en la fusión de la Esencia que duplica lo que ocurre entre nosotros y Dios en el momento de nuestra propia muerte. Puede haber una dicha en esta fusión que iguale la maravilla y la alegría del contacto físico; porque cuando se tocan las Almas, los cuerpos igualmente experimentan el éxtasis.


Yo he conocido esto en mi vida cuando he sido tocado por Dios, y en algún momento incluso por pensar en alguien más. Otros lo han conocido también, y han escrito de eso en poemas y canciones. Aun así, si el Alma de nuestro ser querido tan amado estaba tan feliz con nosotros, ¿por qué, realmente, se marchó? Esa sigue siendo la pregunta apremiante. La respuesta es que no se marchó, sino que elige ahora quedarse con nosotros en una nueva forma, una forma mediante la cual nos puede mostrar más amor, y experimentar más unicidad y felicidad con nosotros, que cualquier otra expresión de vida en lo físico podría haber permitido.


Cuando un Alma parte del cuerpo, lo hace porque ha completado su viaje en esta expresión particular de vida. Ha experimentado lo que vino a experimentar, y ahora está lista para lo que podríamos llamar, en términos terrenales, su recompensa final, su premio mayor, y su mayor experiencia: la oportunidad de amar a sus Amados tan plenamente que, literalmente, se convierte en nosotros en una unión eterna de la Esencia de vida.


EL ALMA DE NUESTRO SER QUERIDO QUE PARTIÓ SE HA HECHO UNA CON NOSOTROS, EN CUERPO Y ALMA. Y NO HAY CIELO MAYOR QUE ÉSE. IMAGINEN PODER IMPREGNAR EL CUERPO DE SU AMADO, HACERSE UNO A UN NIVEL SUB-MOLECULAR, INCLUSO MIENTRAS LAS ALMAS QUE ESTÁN EN EL CIELO HACEN LO QUE QUIEREN. Y ASÍ SERÁ, CUANDO SU SER QUERIDO MUERA, EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.

domingo, 19 de junio de 2011

CUENTOS PARA REFLEXIONAR EN FIN DE SEMANA



CREATIVIDAD ANTE LOS PROBLEMAS
Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto ....¡la horca!

El Juez, también coludido, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente tú escogerás y será la mano del Dios la que decida tu destino".

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE" y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomo uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente: "¿Pero qué hizo?, ¿y ahora? ¿cómo vamos a saber el veredicto?".

"Es muy sencillo, respondió el hombre. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué". Con rezongos y enojo mal disimulado, liberaron al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Sé creativo. Cuando todo parezca perdido, usa la imaginación.

"En los momentos de crisis, solo la imaginación es mas importante que el conocimiento.
"Albert Einstein”

viernes, 17 de junio de 2011

RESPUESTA A LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

FACTORES QUE DETERMINAN LA RESPUESTA A LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

Las reacciones a la pérdida de un ser querido varían grandemente entre las personas y entre uno mismo según la edad que uno tiene y las circunstancias en las que se encuentra cuando tiene esta perdida; esto explica, al menos en parte, las diferencias que uno observa en las reacciones de las personas. Y es que hay muchas cosas que influyen en lo que sentimos ante esta tragedia. Por ello, lo que “observamos” en otros tras la muerte de un ser querido no es un buen “elemento” para juzgar la intensidad de su reacción. Hay muchas otras cosas.

Se han identificado varios elementos que explican la diferencia de reacciones que tienen las personas en el caso de pérdida de seres queridos y que es bueno conocer y tener en cuenta antes de “juzgar” a otros por sus reacciones:

1. Nivel de apego al ser querido fallecido
2. Características de la muerte
3. La personalidad que uno tenga
4. Participación en el cuidado del paciente
5. La duración de la enfermedad
6. Disponibilidad de Apoyo social-familiar
7. Nivel de comunicación entre nosotros y nuestros familiares o amigos y viceversa
8. Crisis concurrentes (problemas que suceden al mismo tiempo)

1. Nivel de apego al ser querido fallecido
Es un primer factor de enorme importancia para explicar el dolor y la tragedia que sentimos por la pérdida del ser querido. El nivel de apego hace referencia a la intensidad y calidad de la relación que se tenía con la persona fallecida. Esto puede explicar, por ejemplo, el que no se sienta lo mismo por la muerte de un hermano con el que se convive a diario, que a la vez era un amigo, compañero, confidente, que perder a ese mismo hermano pero que vive en otro país lejano hace muchos años y del que no tenemos noticias sino cada 2 o 3 años; de igual forma, no es lo mismo perder a una tía que era nuestra segunda madre que a aquella tía que vive en otra ciudad y de la cual tenemos noticias cada 2-3 meses. Los que tienen varios hijos se habrán dado cuenta que hay unos más apegados que otros, y los que son muchos hermanos se habrán dado cuenta que hay unos muy apegados a los padres y otros que hay que estar llamado para poderlos ver.

La respuesta a la pérdida no es dictada solamente por el nivel o grado de parentesco; es decir, no es legítimo ni justo decir que nos dolerá más la pérdida de un hijo que de un hermano o de una madre que la de un esposo. No disponemos de un “parientómetro” para calibrar esta respuesta, pero si sabemos que la intensidad de la respuesta depende más del nivel de apego que del grado de consanguinidad.

2. Características de la muerte
Sabemos que las muertes súbitas (por enfermedad aguda –popularmente conocida como muerte “de repente”-, violencia o accidente), a diferencia de las muertes “anticipadas” (anunciadas o avisadas por una enfermedad largamente conocida como el cáncer, SIDA, de los riñones, del hígado, del corazón, etc.), no es que duelan más como popularmente se cree (pues tampoco disponemos de un “dolorómetro” para calibrar eso), pero si trastornan, desbaratan o destruyen más nuestro mundo tal cual lo concebíamos antes que aquellas muertes anticipadas que si permiten cierto tipo de adaptación o preparación. A veces es tal el grado de shock, de aturdimiento y de trastorno inicial que puede darse una respuesta temporal “plana”, como “de no sentir nada”, de estar “bloqueado” o “pasmado” como popularmente se le llama a esta anestesia emocional temporal producto del estado de shock inicial y que, como el nombre lo dice, sólo será temporal, de unos días.

3. La personalidad que uno tenga
Todos poseemos personalidades distintas, distintos miedos y distintas formas de reaccionar ante sucesos angustiantes. En este sentido, todo duelo es único y no hay dos duelos iguales; es más, nuestra respuesta puede no ser la misma ante diferentes pérdidas. Por otra parte, y aunque se trate de estereotipos, los hombres y las mujeres tenemos tendencias diferentes a la hora de expresar y enfrentar el dolor por la muerte de un ser querido; aunque estos patrones de respuesta no son exclusivos, es decir, hay mujeres con tendencia a responder con estilos más masculinos y hombres con tendencias a responder con estilos más femeninos, si que suelen apreciarse estas tendencias, especialmente ante la pérdida de un hijo, la viudez o la pérdida de uno de los padres.

En los hombres se conoce un patrón de respuesta más o menos bien extendido y definido como el modelo “Macho Man” por los estadounidenses: control de la expresión emocional para mantener a la imagen pública de fuerza y control, es competidor, protector, solucionador de todos los problemas, regulador de sus emociones y autosuficiente. El hecho de que apreciemos "tendencias" diferentes entre hombres y mujeres para afrontar las pérdidas es, realmente, afortunado, ya que esto nos da la opción de "aprender" unos de otros, de complementar, de aumentar nuestro arsenal para afrontar el dolor; en una palabra, de "globalizar" nuestras respuestas: si los hombres tienen estrategias que son útiles (y que las mujeres no suelen usar), y las mujeres las suyas (que los hombres no suelen usar), nuestra mejor elección ante una pérdida debe ser elegir, indudablemente, ambos tipos de respuestas.

Entender estas diferencias es importante especialmente en caso de la muerte de un hijo: “no es que el otro no sienta o que uno de ellos sienta más que el otro; la respuesta correcta es que ambos pueden responder con estilos diferentes, y esto no significa que sientan diferente”.

4. Participación en el cuidado del paciente
Si la persona estuvo enferma días o meses antes de morir, y nosotros tuvimos la oportunidad de ayudarle o acompañarle durante la enfermedad, nuestra reacción ante su muerte (muerte que probablemente ya esperábamos) puede llegar a ser menos intensa de lo que esperábamos (aunque no necesariamente) pues al menos nos queda el sentimiento de “gratitud” (no de felicidad) de haber hecho algo por ella, de haber hecho que sus últimas días fuesen lo menos angustiantes posibles que hubiesen sido sin nuestra presencia; desde luego no pudimos “morirnos por ella” ni “curarles de su muerte”, pero si hicimos que sus últimos días fuesen lo menos angustiantes posibles gracias a nuestra presencia, con todos los errores que hayamos podido comer en unos cuidados tan exigentes, agotadores y angustiantes.

5. La duración de la enfermedad
Es un factor importante que puede afectar nuestra reacción a la muerte del ser querido: si la enfermedad que condujo a la muerte fue muy larga (en general, mayor de 12 meses) es probable que afecte nuestra reacción de duelo en un sentido negativo, es decir, podrá sernos más difícil o más lento el recuperarnos; esto se debe, al menos en parte, al agotamiento a que condujo un cuidado de enfermedad tan largo; aquellos que han cuidado de un familiar con una enfermedad terminal muy bien saben de lo agotador y extenuante que es el cuidado continuado en estos casos (agotamiento físico, psíquico, familiar, económico, afectivo, etc.); en ocasiones puede darse una respuesta temporal “plana”, de “no sentir nada”, muy semejante a estar “bloqueado”, simplemente por puro agotamiento. Entre 6 y 12 meses de duración, es probable que no sea muy importante el efecto sobre el proceso de recuperación tras la pérdida. Menos de 6 meses se relacionan con un buen resultado del duelo; es decir, puede sernos “útil” ese cuidado para nuestro proceso de recuperación pues al menos nos que ese sentimiento de gratitud de “haber cumplido con una difícil tarea”.

6. Disponibilidad de Apoyo social-familiar
En general, para recuperarnos de la pérdida de un ser querido solemos recurrir a dos tipos de recursos:

a. Recursos Internos: En primer lugar están nuestros recursos internos, los de nuestra personalidad, de nuestro saber, de nuestra experiencia, de nuestra edad.
b. Recursos Externos: En segundo lugar están los recursos externos, aquellos que vienen de otros, sean personas, entidades o grupos.

Es decir, la primera es haciéndolo uno solo, sin ayuda de nadie, y la segunda, es haciéndolo con la ayuda de otros. Debido a que el duelo es un proceso muy dinámico, es decir, nos estaremos moviendo de un extremo al otro según nuestras necesidades particulares en un momento determinado, no siempre la ayuda será necesaria ni la ayuda necesaria será siempre la misma.

El proceso de recuperación puede llegar a ser tan difícil que hacerlo solos puede ser menos que imposible; por ello, lo más aconsejable es permitir que otros nos ayuden en mayor o menor medida en este difícil proceso y según nuestras necesidades en un momento determinado. Habrá personas, como los niños o familiares con algún grado de retraso mental -cuyos recursos internos son más escasos- que precisarán mayormente de nosotros (como su recurso externo) para su proceso de recuperación. Ciertamente si el superviviente tiene poco o ningún apoyo social o familiar, o lo percibe como insuficiente, el proceso de recuperación puede llegar a ser muy difícil.

La experiencia clínica en el trabajo con deudos nos muestra que uno de los factores más importante para la recuperación de la pérdida de un ser querido, quizá el que más, es la presencia de otro ser humano cerca de nosotros, acompañándonos en ese difícil camino de la recuperación.

7. Nivel de comunicación entre nosotros y nuestros familiares o amigos y viceversa:
Uno de los factores que más modifica la expresión del dolor tras la pérdida de un ser querido, y uno de los factores que más trabas nos pone en el proceso de recuperación, es el trastorno en la comunicación que la muerte produce entre nosotros, nuestros familiares, amigos y viceversa: una reacción frecuente que tenemos cuando perdemos un ser querido es la de no “mostrarle” a otros nuestra angustia para de esta forma no angustiarles, y los otros hacen lo mismo: no se angustian para no angustiarnos. Así, no es raro escuchar frases como:

“Espero a que todos se vayan y me pongo a llorar sola/o”; “lloro en las noches debajo de las cobijas”; ”lloro mientras me estoy duchando”; ”me encierro en un armario a llorar para no molestar a los demás”; salgo a la calle a llorar y, si vuelo con los ojos rojos, digo que fue que un coche me echó arenilla y tengo una conjuntivitis aguda” (y todos “inocentemente” nos creemos lo de la conjuntivitis), o, como nos contaba una señora a la que le preguntábamos si la dejaban llorar en su casa: “si doctor, a mí si me dejan llorar en casa: ¡que bien! y, ¿como es eso? Ah, doctor, estoy en medio de la sala, con mis doce hijos, mis nueras, mis yernos, mis nietos…, somos como sesenta personas, y empiezo a llorar, ¡y todos se van, como si tuviera una enfermedad contagiosa!, y me dejan sola en medio de la sala rodeada de sesenta personas”.

De esta forma, la familia en lugar de cerrarse sobre sí misma se dispersa y cada uno se aflige a su manera. Con esta actitud, lo único que logramos es “construir” un muro entre ellos y nosotros, una barrera a través de la cual “pasan algunas cosas y otras no”, perdiendo de esta forma la más valiosa herramienta para poder recuperarnos: una buena comunicación, un “espacio”, unas personas con las que podemos llorar y hablar libremente de la muerte, el dolor, la ausencia, la angustia, la falta que nos hace, etc. En otras palabras, perdemos una de las funciones de la familia más importantes, la del apoyo y soporte mutuo.

8. Crisis concurrentes (problemas que suceden al mismo tiempo):
Debido a que el proceso de recuperación tras la pérdida del ser querido exige el consumo de energía emocional y física de proporciones inusuales, otras crisis coincidentes (previas o nuevas), en un momento en que se dispone de muy poca, la recuperación puede ser bloqueada o aplazada para otro momento. Así, es comprensible que una persona que pierde un ser querido y presente una o varias crisis concurrentes (problemas económicos diversos, enfermedad grave en la propia persona o en otro familiar, cirugía pendiente, desplazamiento forzado, etc.) no siga expresando lo mismo que venía expresando o no cumpla con las expectativas de otros respecto a sus manifestaciones de dolor.

Como puede verse, existen muchos factores que modifican lo que expresamos cuando perdemos un ser querido y que nos ayudan a entender el por qué las personas responden de una manera u otra; por ello, es muy sano y sensato abstenerse de emitir juicios de valor respecto al por qué una persona lo hace de una u otra manera sin antes conocer o entender la complejidad de la respuesta y las múltiples variables que pueden intervenir para explicar su forma de manifestarse ante el dolor.

miércoles, 15 de junio de 2011

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

SABER........VIVIR


Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.

......Hoy sé que eso tiene un nombre…”AUTOESTIMA”

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”AUTENTICIDAD”

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”MADUREZ”

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo.
Hoy se llama…”AMOR PROPIO”

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”SIMPLICIDAD”

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”HUMILDAD”

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”PLENITUD”

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene una gran y valiosa aliada.

Todo eso es…”SABER VIVIR”

“ No debemos tener miedo de confrontarnos…
…hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas. ”

Charles Chaplin

lunes, 13 de junio de 2011

EL CAMINO DE LA ESPIRITUALIDAD

Leyendo a Bucay


El terapeuta Jorge Bucay ofrece herramientas para descubrir la meditación, el silencio interior, cómo alejarse de lo material y de la propia identidad en su nuevo libro, ‘El camino de la espiritualidad.


Llegar a la cima y seguir subiendo‘
Bucay aseguró que al aplicar esas herramientas, se consigue “sin querer” unos resultados beneficiosos para el ser, como dejar de vivir tan deprisa, ser más agradecido, disfrutar del placer de ser útil a los demás y, sobre todo, “conquistar la risa“, es decir, ser optimista.


Avisó que el libro no es de autoayuda porque no dice el cómo, ni da respuestas a preguntas “que trae el lector“, sino que son libros que plantean preguntas para hacer reflexionar. “Sólo tengo un libro de autoayuda, y no me avergüenza. Los otros 17 no intentan serlo“, dijo.


Tras conseguir la sabiduría, “hay algo más allá que está relacionado con dejar de buscar en lo terrenal e intentar ir más lejos“, dijo Bucay, quien no se considera un místico ni quién para señalar el camino adecuado, pero vio claro que debía tratar la meditación y la espiritualidad en un libro a raíz de visitar la montaña mexicana de Tepozteco y notó que era un lugar “increíble” pese a que es reticente a creer en los poderes curativos que se le atribuyen. “Soy médico”, argumenta.


Y aunque se declaró agnóstico durante gran parte de su vida, le pasaron “algunas cosas” que le obligaron a replantearse creencias. Una de ellas fue en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, donde está la piedra en la que supuestamente lavaron a Jesucristo. A pesar de que el lugar es más bien oscuro, le hicieron una foto y Bucay salió especialmente iluminado. “Allí hay algo que no se puede explicar”, aseguró.


LOS CAMINOS
La serie de los caminos, como llama Bucay a sus libros ‘El camino de la auto dependencia’, ‘El camino del encuentro’, ‘El camino de las lágrimas’ y ‘El camino de la felicidad’, son ensayos psicológicos sobre el mundo interior, y todo empezó hace diez años, con un encargo de la editorial Random House Mondadori, que le pidió hacer tres libros, un “halago enorme para un escritor entonces no demasiado conocido”, dijo.


Al final decidió que tenía que hacer cuatro, y al acabar el de la felicidad creyó que ya estaba todo dicho. “Pero cuando encuentras el rumbo aún tienes el desafío de volverte más sabio para ayudar a los otros a encontrar su camino“, dijo, por lo que escribió ‘De la ignorancia a la sabiduría‘.


Para trazar este nuevo camino a la espiritualidad, Bucay consultó a maestros y visitó lugares sagrados como la Isla de Pascua, Hedgestone, Macchu Picchu, Medio Oriente y Santiago de Compostela, entre otros.

sábado, 11 de junio de 2011

CUENTOS PARA REFLEXIONAR EN FIN DE SEMANA

UN NIÑO....

Un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios.

Me vas a enviar mañana a la tierra;

Pero Como viviré tan pequeño e indefenso como soy?

Entre muchos Ángeles escogí uno para ti,

Que te esta esperando:

El te cuidara.

Pero dime: aquí en el cielo,

No hago más que cantar y sonreír,

Eso basta para ser feliz.

Tu Ángel te cantara,

Te sonreirá todos los días

Y tú sentirás su amor y serás feliz.

Y Como entender cuando

La gente me hable?

Si no conozco el extraño

Idioma que hablan los hombres?

Tu Ángel te dirá las palabras

Más dulces y más tiernas

Que puedas escuchar,

Y con mucha paciencia y cariño

Te enseñara a hablar.

Y, Que hará cuando

Quiera hablar contigo?

Tu Ángel te juntara las manitas

Y te enseñara a orar.

He oído que la tierra hay hombres

Malos ¿Quien me defenderá?

Tu Ángel te defenderá

Aun a costa de su vida.

Pero estaré siempre triste

Porque no te veré más señor.

Tu Ángel te hablara de Mí

Y te enseñara el camino

Para que regreses a mi presencia,

Aunque Yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba

En el cielo pero ya se oían voces

Terrestre, y el niño presuroso,

Repetía suavemente:

Dios Mío,

Si ya me voy dime su nombre.

¿Como se llama mi Ángel?

Su nombre no importa,

Tu le llamaras "Mamá"