PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE
¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

jueves, 22 de diciembre de 2011

ESTAR DE DUELO EN FECHAS MUY SEÑALADAS (III PARTE)

DEBIDO A QUE LOS ANIVERSARIOS Y OTRAS FECHAS CONMEMORATIVAS SON MUY AGOTADORES FÍSICA, EMOCIONAL Y PSICOLÓGICAMENTE, ES IMPORTANTE QUE SE ALIMENTE BIEN, DESCANSE LO SUFICIENTE, EVITE USAR EL ALCOHOL PARA OLVIDAR LAS PENAS, SOBRE TODO CUÍDESE A TODOS LOS NIVELES, FÍSICA, EMOCIONAL Y PSICOLÓGICAMENTE, SIGA SU INTUICIÓN Y ADEMÁS TENGA EN CUENTA LAS SIGUIENTES RECOMENDACIONES:

A.- Aunque se supone que las personas deben estar felices y contentas en las fiestas, usted no se sentirá de esa forma ni mucho menos. Si usted no se siente feliz, ACEPTE SUS SENTIMIENTOS Y NO LUCHE CONTRA ELLOS. Sea tolerante con su humor y sus emociones y permítase experimentarlos. Si trata de negar o bloquear sentimientos negativos, simplemente los forzará a profundizarse más en el interior de su mente. Eventualmente ellos encontrarán la forma de expresarse, quizá de una forma no muy saludable para usted. Si los siente sin juzgarles o suprimirles, se disiparán, reduciendo considerablemente el estrés que producen.

B.- DÍGASE USTED MISMO: en el duelo nada está escrito en las piedras (“nada es definitivo, excepto la ausencia”). Cuando se acerquen los días festivos, tenga cuidado: su vida ha cambiado tremendamente, y eso puede significar cambiar la comida, el lugar y/o establecer nuevas costumbres.

C.- NUESTRA VIDA ES LO QUE NUESTROS PENSAMIENTOS HACEN DE ELLA, por ello, piense, hable y actúe positivamente. Empezar la época festiva diciéndose “esta es la peor época del año” establece una cruel y negativa visión que deprimirá su humor, sus actitudes y acciones.

D.- DETENGA TODOS LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS; así, tan pronto como ellos empiecen, reemplácelos por pensamientos edificantes y positivos: “en lugar de pensamientos de pérdida trataré de disfrutar de esta época”, “estas fiestas me van a dar la oportunidad de profundizar mis relaciones con otros y formar otras nuevas”, etc. Al usar sentencias afirmativas usted abre la puerta a unas fiestas de esperanza y placer en lugar de desesperación y dolor.

E.- EXAMINE SUS EXPECTATIVAS. Nunca espere que las cosas sean igual que antes: nada es ni será igual. Evite afanarse por la perfección. Recuerde que sentirse mal en esta época es normal. No se juzgue duramente debido a que sus emociones pueden ser más volátiles durante esos días; reconozca su estrés y ansiedad como normales. Trate de estar en sintonía con sus sentimientos y responda acorde: si quiere llorar, llore; si siente la necesidad de estar solo unos minutos u horas, hágalo. Si en el pasado usted era el principal responsable de hacer del día de fiesta una rica experiencia familiar, no se sienta presionado de continuar con ese patrón; no trate de hacerlo todo usted mismo: pídale a otro familiar o amigos que le ayuden con las compras, la cocina, el cocinar, decorar y envolver regalos.
F.- LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO AFECTA EL PATRÓN DE SUEÑO NORMAL Y LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS. Así, sus niveles de energía disminuirán. Sea paciente consigo mismo y respete sus limitaciones naturales. Respete lo que su cuerpo y mente le están diciendo, y disminuya sus propias expectativas acerca de estar al máximo durante las fiestas.

G.- LLORE TODO LO QUE PUEDA PERO SIGA ADELANTE CON LAS FIESTAS. Las lagrimas y la tristeza son parte natural del duelo, así, no tienen porqué arruinar toda la fiesta para usted y/o para los otros. Si llora cuando lo desea, descargará tensión y estará en mejores condiciones para la fiesta. Concédase tiempo para recordar a su ser querido y tiempo para distraerse de los recuerdos (para hacer otras cosas). Durante el duelo hay tiempo para cada cosa, y esto es especialmente importante recordarlo durante las fiestas.

H.- TAMBIÉN PUEDE ELEVAR SU ESTADO DE ÁNIMO MEDIANTE LA MÚSICA: ella es la luz en la tenebrosa noche de la vida. La musicoterapia actúa en el dolor emocional y físico, reduce la tensión y transforma el humor.

I.- CONCÉNTRESE EN LO VERDADERAMENTE SIGNIFICATIVO DE LA FIESTA. Las fiestas son un tiempo para estar juntos, dar gracias y compartir con la familia y los amigos, por los beneficios materiales y espirituales disfrutados durante todo el año. Enfóquese en profundizar sus lazos de amistad. Recuerde que las fiestas son mucho más que compras, decoración y comida. Dígale a otros lo que necesita. Si no tiene ánimos de ver a nadie, puede enviar postales.

J.- PIENSE CREATIVAMENTE cuando vaya a planificar los festivos y considere diseñar nuevos rituales, uno que incluya, por ejemplo, recordar el pasado mientras reconoce que el presente ha cambiado. En lugar de hacer lo que siempre ha hecho, usted puede, por ejemplo, realizar el proyecto que siempre quería hacer pero que no había podido, o bien, puede adoptar una mascota; aún pequeños cambios pueden ayudarle mucho. Sea creativo y encuentre la mezcla y el equilibrio justo para usted. Concédase libertad para planear el festivo a su antojo. ¿No quiere ir a la fiesta de la oficina? Pues no vaya. Permítase un espacio y no se sienta obligado o culpable debido a que usted no está tan bien como hace años o como el año anterior. Lo más importante es que se de cuenta que los festivos no producen sentimientos mágicos o dan soluciones a sus problemas.

K.- PERMÍTASE LA OPCIÓN DE CAMBIAR DE PUNTO DE VISTA, incluso en el último momento. Recuerde que el duelo es un proceso y su estado de ánimo cambiará de día a día, incluso de hora a hora. No se preocupe por cancelar planes que ya había organizado antes, sea flexible y no rígido. Así, sea amable con usted mismo y no espere que los planes para el festivo sean perfectos.

L.- DEJE SABER A OTROS QUÉ LE SIENTA BIEN Y QUÉ NO. No importa que sea reiterativo. Si no se siente bien respecto a como va el día, dígaselo a alguien. La mayoría de las personas reconocen que los festivos son duros para aquellos en duelo. Encontrar una persona que comparta con usted sus sentimientos será de gran valor durante este tiempo tan estresante. A menudo, después del primer año, la gente espera que usted ya esté bien; aunque esto puede llegar a ser muy difícil, ciertamente podrán disfrutarse de nuevo los días de fiesta, si bien de diferente manera.

M.- DISEÑE Y PREPARE UN “BOTIQUÍN” para utilizar en las reacciones de aniversario; este botiquín deberá contener abrazos, caricias, hombros para apoyar la cabeza, compañía, etc.

PERMANEZCA EN CONTACTO
Debido a que el duelo es una experiencia tremendamente aislante, mantener los contactos con sus amigos y familiares, ya sea por carta, teléfono, internet o reuniones personales siempre será de utilidad, especialmente si esto parte desde los otros, es decir, si son los otros (familiares y amigos) quienes son los que perseveran en mantener el contacto a pesar de su resistencia a ello. Participe en los rituales y costumbres locales y comunitarios; los grupos de las iglesias, organizaciones cívicas y los grupos de ayuda mutua pueden darle apoyo adicional y unirle a otros que comparten valores e intereses.

DISFRUTE DE LAS FIESTAS SI PUEDE
No tiene porqué sentirse mal al disfrutar las fiestas; está bien y es normal disfrutar ratos durante el duelo; recuerde que usted no firmó un contrato para ser un desgraciado el resto de su vida por el fallecimiento de su ser querido. Disfrutar de las fiestas no significa que es infiel con su ser querido o que le está traicionando: de la misma forma que usted se da permiso para afligirse durante estas fiestas, permítase disfrutarlas; además, lo que usted escoja hacer para el primer año no tiene porqué servir necesariamente para el siguiente.

NO SE DEJE INVOLUCRAR EN LOS MITOS FESTIVOS
Si le molesta la decoración festiva y la música que acompaña esas fiestas a la hora de ir a comprar a un centro comercial, hágalo antes de que empiecen las fiestas (p.ej., haga las compras de navidad en noviembre) o compre por teléfono o catálogo. Recuérdese que los días festivos están llenos de expectativas no realistas por la intimidad, cercanía, relajación y disfrute de muchas personas, actitudes no ajustadas para el duelo. Trate de disfrutar lo que usted pueda.

Acepte los momentos duros sabiendo que ellos pasarán. Cuando le hagan el comentario de “felices fiestas”, responda lo que para usted es más apropiado en ese justo momento (recuerde la “montaña rusa” del duelo); comentaros como “lo estoy intentando”, “mis mejores deseos para usted y su familia” son apropiados. Si usted está acostumbrado a tener cena de navidad en su casa, siempre puede cambiar de hora y lugar para esa fecha. Sirva la comida estilo buffet y en otra habitación diferente a la acostumbrada.
EN GENERAL, LA ANTICIPACIÓN AÑADE MÁS ANGUSTIA QUE LA QUE REALMENTE ACONTECE

lunes, 19 de diciembre de 2011

ESTAR DE DUELO EN FECHAS MUY SEÑALADAS (II PARTE)

¿QUÉ COSAS LE AYUDARÁN A SENTIRSE MEJOR ESTOS PRÓXIMOS DÍAS?

LOS FESTIVOS GENERALMENTE ANIMAN A LAS PERSONAS A HACER OTRAS COSAS COMO OFRECER SU AYUDA A OTROS; SI ESTO LE SATISFACE, HÁGALO.

SI SIENTE QUE ESA LABOR ES UNA CARGA, CONSIDERE USAR ESTA FECHA PARA DARSE USTED MISMO APOYO Y AYUDA, POR EJEMPLO, CÓMPRESE ALGO QUE SIEMPRE HABÍA DESEADO. RECUERDE QUE DAR ES DAR, NO IMPORTA QUIEN SEA EL RECIPIENTE.

ALGUNAS PERSONAS TRATARÁN DE APRESURARLE A TRAVÉS DE SU DUELO; OTROS PUEDEN INSISTIR EN ANIMARLE O DECIRLE QUÉ HAY QUE HACER O NO HACER Y CÓMO DEBERÍA O NO DEBERÍA SENTIRSE. TENGA PACIENCIA Y EXPRESE LO QUE SIENTE.

ACUDA A OTRO/S CUANDO ESTÉ DOLORIDO
Sentimientos compartidos son sentimientos disminuidos. Si la tristeza amenaza ser excesivamente opresiva, comparta sus temores, preocupaciones, sentimientos, aprensiones y ansiedades con alguien de su confianza, especialmente cuando las fiestas se aproximen.
Confiar en otros eventualmente le ayudará a sentirse mejor y a ventilar y clarificar sus preocupaciones, además le hará sentirse cuidado y valorado a pesar de sus defectos. Dígales que serán momentos muy difíciles para ustedes y acepte su ayuda; usted apreciará el afecto y el apoyo extra durante estos días.
Considere disminuir la velocidad y el ritmo de las cosas y disfrute más de las personas. Siempre será importante contar con un buen sistema de apoyo alternativo fuera del de su familia con el que pueda usted discutir sus sentimientos. Si otros familiares no están abiertos a reconocer su pérdida, lo mejor es que no los fuerce.
Más tarde o más temprano explotarán y probablemente usted sea el blanco. Si necesita descargar un poco su dolor, establezca una red de apoyo y llame a sus amigos. También puede buscar apoyo en grupos de padres disponibles y dispuestos a ayudarle; investigue en hospitales, iglesias, centros comunitarios, funerarias, guarderías, etc.

PRONUNCIE EL NOMBRE DE LA PERSONA FALLECIDA
Algunos familiares y amigos se dedicarán a una conspiración del silencio debido a que ellos creen que mencionar el nombre de la persona fallecida hará el duelo, y el propio día festivo, más triste.
PARA ROMPER ESTA CONSPIRACIÓN, SIMPLEMENTE MENCIONE SU NOMBRE EN LAS CONVERSACIONES QUE TENGA CON ELLOS; CUANDO HABLE ACERCA DE SU SER QUERIDO, LOS OTROS SABRÁN QUE QUIERE HABLAR DE ELLA Y RECORDAR A AQUELLA PERSONA QUE ERA TAN IMPORTANTE EN SU VIDA.
Al citar el nombre de la persona fallecida, usted también le dará permiso a otras personas para hablar de ella.

DEJE CONOCER SUS LÍMITES
No permita que otros le presionen en actividades que usted sabe que son muy molestas para usted. Deje que sus límites sean conocidos por otros que pueden estar decididos a no dejarlo estar triste o solo. Si prefiere estar solo un rato mejor que estar en un evento social, exprese sus sentimientos y deseos. Si le gustaría que lo incluyeran en una actividad determinada, dígalo. Los demás serán más capaces de ayudarle si ellos saben qué es lo que usted necesita.
RECUERDE QUE CON EL ANUNCIO DE MUERTE Y LA CREACIÓN DEL “ESTATUS DE DEUDO”, SE GOZA DEL DERECHO TEMPORAL DE SUSPENDER NUESTRO INTERÉS POR LOS REQUERIMIENTOS NORMALMENTE FORZOSOS DE LA CONDUCTA, LA ATENCIÓN, LA AMABILIDAD, LA DEFERENCIA Y EL RESPETO POR EL ENTORNO.
Muchas personas en duelo tienden a aislarse para no incomodar a otros con su dolor y tristeza. El amor y el apoyo de la familia y los amigos en cartas, llamadas por teléfono, visitas o invitaciones son gratificantes y enriquecedores. Es una luz en el oscuro escenario del duelo.
El martirio no es necesariamente una parte del proceso del duelo. Recuerde que sus familiares y amigos no leen su mente (aunque no le disgustaría que así fuera), déjeles saber sus deseos y lo que usted necesita para “pasar” ese día de fiesta. Tiéndales la mano y ellos responderán con amor y gestos curativos. Use el apoyo que otros desean darle.

EXPRESE SU FE
La pérdida de un ser querido generalmente nos deja con profundos cuestionamientos filosóficos y teológicos, situación que se magnifica con las fiestas.
BUSQUE UNA IGLESIA O TEMPLO, UN CONSEJERO O GUÍA ESPIRITUAL, UNA ORACIÓN, UNA REFLEXIÓN O ÚNASE A OTROS EN UN ACTO COMÚN DE ORACIÓN (P.EJ., GRUPO DE ORACIÓN); CONTINUAR ORANDO, MEDITANDO, REFLEXIONANDO Y UNIÉNDOSE A OTROS AYUDA A MUCHAS PERSONA A ALIVIAR EL DOLOR.
Recuerde que su lugar de oración no tiene porque seguir siendo el mismo. Si usted es partícipe o miembro activo de una comunidad religiosa o espiritual, solicite que se tenga en cuenta el nombre de su ser querido o se dedique una oración especial durante el servicio; ambas cosas pueden ser gratificantes. Esto también permite que otros conozcan su duelo y obtenga apoyo extra. Algunas personas temen llorar en público, especialmente durante la ceremonia religiosa; lo más apropiado será no detener las lagrimas. SEA GENEROSO CONSIGO MISMO Y NO ESPERE MUCHO DE SÍ, ES DECIR, DE SU FORTALEZA. LA PREOCUPACIÓN POR SI LLORAR O NO SOLO AÑADE UNA CARGA ADICIONAL. Recuerde que si llora, descargará angustia y se sentirá mejor. Esto no tiene porqué arruinar el día de sus familiares, además, les proporcionará la libertad para hacerlo también si así lo desean o sienten.

OCÚPESE EN CUANTO PUEDA
Hay muchas cosas de su vida que ahora se escapan de sus manos: la pérdida que usted ha experimentado y los inevitables cambios resultantes le robarán parte de su poder sobre las cosas, no obstante, todavía habrá algunas cosas, acciones y decisiones, que estarán bajo su autoridad. Empiece a tomar control de su vida en algunas cosas, aunque éstas sean pequeñas.
Una posibilidad para el primer año puede ser visitar a los familiares o amigos, o irse de vacaciones; organice y planee tales eventos. Esto le permite mantener su mente ocupada en algo fuera de la fecha importante y compartir el tiempo de una forma diferente y en un marco menos doloroso. Si cocinar y arreglar la casa le distraen o le son agradables, hágalas; en caso contrario, encargue la comida, contrate a alguien para que le arregle la casa o no haga nada este año. Si era usted quien solía preparar los arreglos festivos, permita que este año lo hagan sus hijos, nietos, amigos, vecinos o miembros de su comunidad o grupo religioso; si no desea árbol de navidad este año, puede conseguir uno de cerámica y/o un cuadro/poster de un árbol de navidad. Si ir de compras es muy angustiante, pídale a familiares o amigos que lo hagan por usted, o bien, hágalo por catálogo, televisión o internet. Visite una librería o biblioteca local y pregunte por libros de auto-ayuda. Ellos le informarán e inspirarán. Lea todos los días un poco.

AYUDE A OTROS
UNA FORMA EFECTIVA DE ELEVAR SU ESTADO DE ÁNIMO ES AYUDAR A OTRAS PERSONAS: EXPERIMENTAMOS CURACIÓN AL AYUDAR A OTROS PUES HAY ALGO DE TERAPÉUTICO EN EL HACER A OTRAS PERSONAS UN FAVOR; esto se debe en parte a que ayudar a otros es una forma efectiva de desviar el foco de atención del propio dolor y establecer una perspectiva en nuestra vida. LAS FIESTAS SON UNA OPORTUNIDAD ÚNICA PARA UTILIZAR NUESTRO TIEMPO COMO VOLUNTARIOS DEBIDO A QUE LAS ORGANIZACIONES DE BENEFICENCIA EXPERIMENTAN MAYORES NECESIDADES EN ESTAS ÉPOCAS y por tanto requieren más manos útiles: hospitales, comedores populares, asilos, albergues, refugios, hogares, hospicios u otra organización cívica son lugares donde acudir.

ENCUENTRE O DISEÑE SU PROPIA FORMA DE RECORDAR A SU SER QUERIDO
Es verdad que nada puede hacer “regresar” a la persona que perdimos, no obstante, usted si puede mantener su recuerdo y su espíritu vivo cuando hace algo especial o creativo en su memoria, por ejemplo: plantar un árbol, apadrinar a un niño, hacer una donación con los regalos que ya no comprará, crear una beca en nombre de la persona perdida, encender una vela con o sin fotografía, ponerse algo de ropa que pertenecía a la persona perdida, echarse su perfume, etc… Estos actos le ayudarán a recordar a su ser querido cada vez que celebre un festivo.

AUN SABIENDO QUE LA MUERTE COMO TAL NO EXISTE. EN ESPERA DE ESE REENCUENTRO CON NUESTRO SER QUERIDO, DISEÑEMOS NUESTRA VIDA PARA QUE NO TENGAMOS SUFRIMIENTO POR SU PERDIDA, AUNQUE NADIE NOS PUEDA LIBRAR DEL DOLOR DE NO TENERLE A NUESTRO LADO.

domingo, 18 de diciembre de 2011

CUENTOS PARA REFLEXIONAR EN FIN DE SEMANA

UNA HISTORIA DE MILAGROS

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque; un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del sabio.

Terrateniente: "Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy
poderosa y que inclusive puedes hacer milagros".

Sabio: "Soy una persona vieja y cansada... ¿Como crees que yo podría hacer milagros?".

Terrateniente: "Pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos..... esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso".

Sabio: "¿Te referías a eso?... Tu lo has dicho, esos milagros solo lo puede hacer alguien muy poderoso... no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo solo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo".

Terrateniente: "Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tu haces..... muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios".

Sabio: "¿Esta mañana volvió a salir el sol?".

Terrateniente: "Si, claro que si!!".

Sabio: "Pues ahí tienes un milagro..... el milagro de la luz".

Terrateniente: "No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra.... mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas".

Sabio: "¿Quieres un verdadero milagro? No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?".

Terrateniente: "Si!! Fue varón y es mi primogénito".

Sabio: "Ahí tienes el segundo milagro.... el milagro de la vida".

Terrateniente: "Sabio, tu no me entiendes, quiero ver un verdadero
milagro..."
Sabio: "¿Acaso no estamos en época de cosecha?, no hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo había tierra?".

Terrateniente: "Si, igual que todos los años".
Sabio: "Pues ahí tienes el tercer milagro...."

Terrateniente: "Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero...." (el sabio lo interrumpe)

Sabio: "Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por
ti...Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer".

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiro muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el sabio y su alumno, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomo al conejo, soplo sobre el y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado...

Joven: "Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los días,
¿Por que te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿Por que lo haces ahora que no puede verlo?".

SABIO: "LO QUE EL BUSCABA NO ERA UN MILAGRO, SINO UN ESPECTÁCULO. LE MOSTRÉ 3 MILAGROS Y NO PUDO VERLOS.

PARA SER REY PRIMERO HAY QUE SER PRÍNCIPE, PARA SER MAESTRO PRIMERO HAY QUE SER ALUMNO... NO PUEDES PEDIR GRANDES MILAGROS SI NO HAS APRENDIDO A VALORAR LOS PEQUEÑOS MILAGROS QUE SE TE MUESTRAN DÍA A DÍA.

EL DÍA QUE APRENDAS A RECONOCER A DIOS EN TODAS LAS PEQUEÑAS COSAS QUE OCURREN EN TU VIDA, ESE DÍA COMPRENDERÁS QUE NO NECESITAS MAS MILAGROS QUE LOS QUE DIOS TE DA TODOS LOS DÍAS SIN QUE TU SE LOS HAYAS PEDIDO".


viernes, 16 de diciembre de 2011

LA MUERTE NO EXISTE

EXTRACTO DEL LIBRO: LA RUEDA DE LA VIDA. AUTOBIOGRAFÍA DE ELISABETH KÜBLER-ROSS

Una amiga, enterada de que el trabajo se me acumulaba hasta el punto de que mis charlas estaban programadas con un año o dos de antelación, me preguntó una vez cómo organizaba mi vida, cómo tomaba las decisiones. Mi respuesta la sorprendió: "Hago lo que me parece correcto, no lo que se espera de mí."
Eso explicaba por qué continuaba hablando con mi ex marido. "Tú te divorciaste de mí, no yo de ti", le decía. Esa actitud mía fue la que me impulsó a hacer una parada no programada en Santa Barbara cuando me dirigía a Seattle a dar una conferencia. Repentinamente me entraron deseos de hacerle una visita a una vieja amiga.

Decisiones como ésa eran de esperar en una mujer que predicaba que hay que vivir cada día como si fuera el último. Mi amiga se mostró encantada cuando la llamé por teléfono. Yo esperaba pasar una tarde agradable ante una taza de té. Pero cuando su hermana fue a recogerme al aeropuerto me dijo que había un cambio en los planes.
- ¿Qué cambio?-No quieren que te diga de qué se trata —me dijo, disculpándose.

El misterio se aclararía muy pronto. Mi amiga vivía con su mando, conocido arquitecto, en una hermosa casa estilo español. Salieron a recibirme a la puerta, me abrazaron y expresaron su alivio porque hubiera llegado. ¿Qué posibilidad había de que no llegara? Antes de que pudiera preguntarles si algo iba mal, me llevaron a la sala de estar y me instalaron en un sillón. El mando se sentó frente a mí, comenzó a mecerse y entró en trance. Yo miré a mi amiga con expresión interrogante. —Es intermediario —me explicó. Al oír eso me tranquilicé, pensando que la confusión se aclararía sola, así que volví la atención a su marido. Este tenía los ojos cerrados y la expresión muy seria, y cuando el espíritu se apoderó de su cuerpo pareció envejecer unos cien años.

-Logramos traerte aquí —me dijo en tono apremiante, con una voz cascada por la edad, que no era la suya—. Es importante que no dejes las cosas para más adelante. Tu trabajo con la muerte y los moribundos ha acabado. Es hora de que comiences tu segunda misión. Nunca me había costado ningún esfuerzo el escuchar a los pacientes ni a los intermediarios de espíritus, pero a veces me llevaba más tiempo entender lo que decían.
-¿A qué se refiere con eso de mi segunda misión? —pregunté.
-Es hora de que digas al mundo que la muerte no existe —dijo.

Aunque los guías están aquí para ayudarnos a realizar nuestro destino y a cumplir las promesas que hemos hecho a Dios, protesté. Necesitaba más explicaciones. Necesitaba saber por qué me habían elegido a mí. Al fin y al cabo en todo el mundo me conocían por "la señora de la muerte y los moribundos". ¿Cómo podía dar un giro y decir al mundo que la muerte no existe?
-¿Por qué yo? —pregunté—. ¿Por qué no elegir a un pastor, un sacerdote o alguna persona similar?
El espíritu se impacientó. Rápidamente me recordó que yo había elegido mi trabajo en esta vida en la Tierra.
- Simplemente te digo que ha llegado el momento —me repitió. Me enumeró la larga serie de motivos por los que era yo y no otra persona la elegida para esta misión, aclarándolos uno a uno—: Ha de ser una persona perteneciente al campo de la medicina y la ciencia, no al de la teología ni la religión, porque éstos no han hecho su trabajo y han tenido sobradas oportunidades durante los dos mil últimos años. Ha de ser una mujer y no un hombre. Además, ha de ser alguien que no tenga miedo, que llegue a muchas personas y que con sus explicaciones les transmita la sensación de que les habla personalmente [...] Ésos son los motivos —concluyó—. Es la hora. Tienes muchísimo en que pensar.

De eso no me cabía duda. Después de tomar el té, y totalmente exhaustos física y emocionalmente, mi amiga, su marido y yo nos retirarnos a dormir. Cuando estuve sola en mi cuarto, comprendí que me habían llamado por ese motivo concreto, que nada ocurre por casualidad. Además, ¿no me había dado las gracias Pedro por aceptar mi destino? Ya en la cama, pensé qué diría Salem sobre esa misión.
No bien había pensado eso cuando sentí que había otra persona en mi cama. Abrí los ojos.
- ¡Salem! —exclamé.

Estaba oscuro, pero vi que se había materializado de cintura para arriba.
-La energía es tan densa en esta casa que he conseguido materializarme por un par de minutos —me explicó.

Me maravilló que hubiera aparecido sin la ayuda de B-j y eso me hizo sentirme menos dependiente de este último. Era evidente que B. ya no era el intermediario para esos momentos especiales.
-Felicitaciones por tu segunda misión, Isabel —añadió Salem con su voz profunda, que me era familiar—, mis mejores deseos para ti.
Antes de marcharse, me hizo un masaje en la columna y me indujo un profundo sueño.
Cuando volví a casa, reuní todos los conocimientos y experiencias que había acumulado a lo largo de los años respecto a la vida después de la muerte. No mucho tiempo después, di mi primera charla titulada "La muerte y la vida después de la muerte". Estaba tan nerviosa como la primera vez que ocupé el lugar del catedrático Margolin en el estrado.

Pero la reacción fue arrolladoramente positiva, y eso me demostró que estaba en el camino correcto. Durante una charla en el Sur Profundo, cuando estábamos en la parte de preguntas y respuestas después de entrevistar a un hombre moribundo, una mujer de unos treinta años pidió la palabra.
-La suya será la última pregunta —le dije.
Ella se apresuró a coger el micrófono.
-Dígame por favor qué cree que experimenta un niño en el momento de la muerte.
Esa era la oportunidad perfecta para resumir la charla. Expliqué que, de forma similar a los adultos, los niños dejan sus cuerpos físicos igual como la mariposa sale de su capullo y pasan por las diferentes fases de vida después de la muerte que había explicado antes. Añadí que María suele ayudar cuando se trata de niños.
Con la celeridad de un rayo la mujer corrió hacia el estrado. Allí contó que una vez su hijo Peter, que estaba con gripe, tuvo una reacción alérgica a una inyección que le puso el pediatra y murió en la sala de exámenes. Mientras ella y el pediatra esperaban "una eternidad" a que llegara su marido del trabajo, Peter abrió milagrosamente sus grandes ojos castaños y le dijo:
-Mamá, he estado muerto y he estado con Jesús y María. Había tanto amor ahí que no quería volver, pero María me dijo que no había llegado mi hora. Yo no le hice caso, pero Ella me cogió la mano y me dijo: "Tienes que volver; tienes que salvar del fuego a tu mamá."
En el momento en que María le dijo eso, Peter volvió a su cuerpo y abrió los ojos.

La madre, que contaba esta historia por primera vez desde que ocurriera, hacía trece años, explicó que vivía en un estado de angustia y depresión por saber que estaba condenada "al fuego", o, como lo interpretaba ella, "al infierno". No tenía idea por qué. Al fin y al cabo era una buena madre, buena esposa y cristiana.
-No me parece justo —exclamó—. Eso me ha arruinado la vida.
No era justo, pero yo sabía que podía librarla rápidamente de la depresión explicándole que María, igual que todos los demás seres espirituales, suele hablar simbólicamente.
-Esa es la dificultad que presentan las religiones —dije—. Las cosas se escriben para que se interpreten, y, como ocurre en muchos casos, se malinterpretan.
Le dije que se lo iba a demostrar haciéndole algunas preguntas, que debía contestar sin detenerse a pensar:
-¿Qué le habría ocurrido si María no hubiera enviado a Peter de vuelta ?
-Uy, Dios mío —exclamó ella cogiéndose los cabellos—, habría sido un infierno para mí.
-¿Quiere decir que se habría quemado en el fuego?
-No, ésa es una expresión.
- ¿Lo ve? ¿Comprende lo que quiso decir María cuando le dijo a Peter que tenía que salvarla del fuego?

No sólo lo comprendió ella, sino que durante los meses siguientes, a medida que aumentaba la popularidad de mis charlas y seminarios, vi que la gente aceptaba sin reparos la idea de la vida después de la muerte. ¿Por qué no? El mensaje era positivo. Innumerables personas relataban experiencias similares: todas habían dejado su cuerpo y viajado hacia una luz brillante. Se sentían inmensamente aliviadas al ver por fin confirmadas sus historias. Eso afirmaba la vida.

Pero en mi organismo se estaba acumulando el estrés producido por todos los cambios que había experimentado mi vida durante esos seis últimos meses: el divorcio, la compra de una nueva casa, el inicio del centro de curación y mis giras de conferencias por casi todo el mundo.

No me había tomado un descanso, y lógicamente estaba agotada. Después de una gira de charlas por Australia decidí por fin dedicar un tiempo a mi persona. Lo necesitaba urgentemente. En compañía de dos parejas, alquilamos una cabaña de montaña en un sitio aislado. No tenía teléfono ni servicio de correo a domicilio, y las serpientes venenosas mantenían a raya a la gente. Un paraíso.

Después de una semana en la que nos sumergimos en las tareas cotidianas de la vida rústica, como cortar leña para la cocina y el hogar, empezaba a sentirme nuevamente una persona descansada y simpática, y esperaba con ilusión quedarme allí otra semana cuando se hubieran marchado mis amigos. Entonces estaría totalmente sola, una situación perfecta. Pero la víspera del día en que debían partir mis amigos, éstos decidieron por votación quedarse a acompañarme. Me fui a acostar deprimida.

En la oscuridad, agotada y deprimida, sentí la necesidad de llorar pidiendo ayuda. Muchas personas acudían a mí para resolver sus problemas, pero ¿a quién podía acudir yo en busca de afecto y apoyo? Aunque nunca había llamado a mis espíritus fuera de Escondido, me habían prometido acudir si alguna vez los necesitaba.
-Pedro, te necesito —susurré.
Pese a la distancia entre Australia y San Diego, en menos de un instante apareció en mi cuarto de la cabaña mi espectro favorito, Pedro. Aunque él conocía mis pensamientos, de todas formas le pregunté si podía llorar sobre su hombro.
-No, no puedes hacer eso —me dijo con firmeza, apresurándose a añadir—: Pero yo sí puedo hacer algo por ti. —Estiró lentamente el brazo y me sostuvo la cabeza en la palma de su mano abierta—. Cuando me vaya lo comprenderás.

Durante unos momentos tuve la sensación de ser transportada lejos en la palma de su mano; fue la sensación más hermosa y gratificante de paz y amor que había experimentado en mi vida. Todas mis preocupaciones y angustias desaparecieron.

Sin decir ninguna palabra de despedida, Pedro se marchó silenciosamente. Yo no tenía idea de la hora, de si la noche acababa de empezar o ya se acercaba el amanecer. No importaba. En la oscuridad mis ojos se posaron sobre una estatua de madera que ocupaba el estante junto a mis libros. Era la figura de un niño cómodamente acurrucado en la palma de una mano. De pronto me embargó la misma sensación de protección, cuidado, paz y cariño que había sentido cuando Pedro me PUSO la mano en la cabeza, y me quedé dormida sobre un enorme cojín en el suelo.

A la mañana siguiente, cuando mis amigos me despertaron, se sorprendieron de que no me hubiera acostado en la cama, aunque comentaron que por fin tenía un aspecto relajado y descansado. No pude contarles nada de lo ocurrido durante la noche, ya que yo todavía estaba impresionada. Pero Pedro tenía razón. Lo entendí: millones de personas tenían pareja, compañeros, amantes, etcétera, pero ¿cuántas personas gozaban del consuelo y la emoción de ser transportadas en la palma de Su mano?

No, ya no volvería a quejarme ni a autocompadecerme por no tener un hombro donde llorar. En el fondo de mi corazón sabía que jamás estaba sola. Había recibido lo que necesitaba. Como me había ocurrido la noche anterior, con frecuencia había ansiado tener un compañero, un poco de amor, un abrazo o un hombro para apoyarme, algo que jamás había encontrado.

Pero recibía otros regalos, dones que pocas personas experimentaban, y si hubiera podido trocarlos me habría negado. Eso lo sabía.
A juzgar por los últimos acontecimientos, ya no tenía la menor duda de que lo mejor de la vida consiste en descubrir lo que uno ya sabe. Esto es especialmente cierto en las experiencias y poderes espirituales. Consideremos la lección que aprendí de Adele Tinning, una anciana de San Diego que llevaba setenta años hablando diariamente con Jesús. Se comunicaban a través de su sólida mesa de cocina de roble, que se levantaba y se movía en el lugar donde ella colocaba las manos, deletreando mensajes en una especie de código Morse.

Una vez que estaban mis hermanas de visita, las llevé a ver a Adele. Cuando estábamos sentadas a la mesa, que era tan pesada que las tres juntas no habríamos podido moverla aunque hubiéramos querido, Adele cerró los ojos y se echó a reír suavemente.
-Aquí está vuestra madre —dijo, abriendo sus vivos ojos castaños—. Quiere desearos un feliz cumpleaños.
Mis hermanas se quedaron absolutamente pasmadas. Ninguna de nosotras había dicho que ese día era nuestro cumpleaños.

A los pocos meses logré hacer esa proeza yo misma. Una noche, mientras preparaba ternera para la cena, mis dos invitadas, monjas de Tejas, una de ellas ciega, cogieron el coche para ir a la farmacia a hacer una compra. El trayecto de ida y vuelta normalmente lleva unos diez minutos, así que cuando pasada media hora no habían vuelto, comencé a preocuparme.
Me senté ante la mesa de la cocina a pensar qué podía hacer.
-¿Debería llamar a la policía? —pregunté en voz alta—. ¿Habrán tenido un accidente?
De pronto la mesa se movió ligeramente, se levantó y se deslizó.
-No —dijo una voz potente.
Yo di un salto tan alto que casi toqué el techo.
-¿Estoy hablando con Jesús?
Nuevamente la mesa se movió y oí la misma voz:
- Sí.La alucinante experiencia acababa de comenzar cuando se abrió la puerta de atrás y aparecieron las monjas. Sonrieron al ver lo que estaba ocurriendo. -Ah, ¿así que también sabes hacer lo de la mesa? —exclamó la hermana V., retirando una silla
para sentarse—. Hagámoslo juntas.

Eso fue lo mejor que hice en la cocina en toda mi vida.
Lo cual no quiere decir que me sintiera satisfecha. Poco tiempo después dirigí un seminario en Santa Barbara. La última noche, después de cinco días muy intensos, llegué a mi cabana a las cinco de la mañana. Cuando me metí en la cama, casi incapaz de mantener los ojos abiertos, entró precipitadamente una enfermera a pedirme que contemplara la salida del sol con ella.
-¿Salida del sol? —gemí—. Puedes quedarte a contemplarla, pero yo voy a dormir.

A los pocos segundos ya estaba sumida en un profundo sueño. Pero en lugar de dormir, sentí como si saliera de mi cuerpo y me elevara cada vez más alto, pero sin tener ningún control ni miedo. Una vez arriba, percibí que varios seres me cogían y me llevaban a un lugar donde, como si yo fuera un coche y ellos fueran mecánicos, empezaron a repararme. Cada uno tenía su especialidad: frenos, transmisión, etcétera. En menos de un instante me habían reemplazado todas las partes dañadas por otras buenas y me devolvieron a la cama.

Por la mañana, después de sólo unas horas de sueño, desperté con una maravillosa sensación de serenidad. La enfermera todavía estaba allí, así que le conté lo ocurrido.
- Es evidente que has tenido una experiencia fuera del cuerpo —me dijo.
Yo la miré extrañada. Yo no meditaba ni comía tofu. Tampoco era californiana ni tenía un gurú ni un mentor espiritual, de modo que no entendía qué había querido decir con eso de "experiencia fuera del cuerpo". Pero si ésta era así, estaba dispuesta a realizar otro vuelo en cualquier momento.

EXTRACTO DEL LIBRO: LA RUEDA DE LA VIDA. AUTOBIOGRAFÍA DE ELISABETH KÜBLER-ROSS
Autobiografía y testamento espiritual de esta excepcional mujer que reabrió el debate acerca del proceso del morir, de la supervivencia de la conciencia y el acompañar a los enfermos terminales. Este es también un libro sobre espiritualidad, sobre religión, sobre medicina, sobre psiquiatría, sobre el sentido de la vida...

¿QUIÉN ES ELISABETH KÚBLER ROSS?

Elisabeth Kübler Ross (Zúrich, 8 de julio de 1926 - Scottsdale, Arizona, 24 de agosto de 2004) fue una psiquiatra suizo-estadounidense, una de las mayores expertas mundiales en la muerte, personas moribundas y los cuidados paliativos.
Médica psiquiatra suiza, autora de “LA MUERTE UN AMANECER” (1969), donde expone su conocido modelo de Kübler-Ross por primera vez. En esa y otras doce obras, sentó las bases de los modernos cuidados paliativos, cuyo objetivo es que el enfermo afronte la muerte con serenidad y hasta con alegría.
Se licenció en medicina en la Universidad de Zúrich en 1957 y en 1958, se mudó a Nueva York, donde continuó sus investigaciones.
Empezó como residente con pacientes a punto de morir y más tarde fue dando conferencias sobre el tratamiento de moribundos. Toda su obra versa sobre la muerte y el acto de morir y va describiendo diferentes fases del enfermo según va llegando su muerte (modelo Kübler Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación).
No participó en el movimiento de cuidados paliativos, aunque sus compañeros la animaran. Se graduó en psiquiatría en la Universidad de Colorado en 1963 y recibió 23 doctorados honoríficos.
Elisabeth ayudó a muchos familiares a manejar su pérdida, a saber cómo enfrentarse a la muerte de un ser querido, les explicó cómo apoyar a la persona en agonía, lo que debía hacerse en esos difíciles momentos y lo que debía evitarse. Bajo su tutela se crearon fundaciones y movimientos ciudadanos que reclamaban el derecho a una muerte digna. Y comenzaron a publicarse libros, gracias a los cuales miles de familias recibieron consuelo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ESTAR DE DUELO EN FECHAS MUY SEÑALADAS

LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO NOS DEJA CON LA SENSACIÓN DE PÉRDIDA DE CONTROL DE NUESTRO MUNDO, NUESTRA REALIDAD, NUESTRO SENTIDO DE LA VIDA Y AÚN DE NUESTRA PERSONALIDAD.

EL DUELO ES ALGO NUEVO PARA NOSOTROS Y NECESITAMOS TIEMPO, PARA ASUMIR NUESTRA NUEVA SITUACIÓN, NUESTRA NUEVA ESCALA DE VALORES, NUESTRA NUEVA FORMA DE VER Y AFRONTAR LA VIDA, EN DEFINITIVA ES EMPEZAR DE NUEVO, LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE DE UN SER QUERIDO, NO SE PARECE EN NADA, A LA QUE HABÍAMOS LLEVADO HASTA AHORA.

Es importante que tenga presente que existen otras formas para que asuma el control de su propia vida. Comer y beber saludablemente es un buen comienzo. Mantenga un programa de ejercicios o empiece uno si no tenía costumbre. Trate de dormir adecuadamente y practique aquellas disciplinas que le proporcionan energía y le satisfacen.

Y REFLEXIONE:

¿QUÉ ES LO QUE HOY NECESITO?

¿CUÁLES SON MIS NECESIDADES PARA ESTA ÉPOCA DEL AÑO?

¿NECESITO MÁS NOCHES DE SILENCIO Y DÍAS TRANQUILOS?

¿NECESITO ESPACIO VACÍO, ESPIRITUAL Y MENTAL, CON NADA EN EL HORIZONTE TIEMPO PARA REFLEXIONAR Y RE-ORIENTAR MI VIDA?

¿TIEMPO PARA QUE EL CUERPO REPOSE, TIEMPO PARA HIBERNAR, TIEMPO PARA DESPERTAR?

En general, este no será el momento más apropiado para hacer cambios drásticos, como empezar una nueva vida en otro vecindario o ciudad, celebrar el día festivo en un lugar lejano entre gente que no aprecia o no valora lo que le ha pasado. No obstante, algunos cambios pueden ser saludables e importantes de hacer.

CUANDO VAYAN PASANDO LOS DÍAS, DEJE SABER CÓMO SE VA SINTIENDO CON LO QUE ESTÁ HACIENDO; PREGÚNTESE QUÉ QUIERE HACER, CUÁNTO ES CAPAZ DE TOLERAR Y QUÉ TANTO RECHAZA Y NO DESEA HACER.

Si las tradiciones de las fiestas le producen un dolor intolerable, recuerde que usted tiene el poder de modificar y confeccionar sus propias fiestas de forma que se vean cumplidas sus expectativas actuales. Coja lo que le guste y deje lo que no. Al hacerlo así, se sentirá menos abrumado y estresado, menos deprimido y más capaz de tener unas fiestas tranquilas.

Cada uno de nosotros debe encontrar su propia zona de confort, zona que puede ser radicalmente diferente de año en año. Nuestra preocupación somos nosotros mismos y nuestra familia inmediata. Se trata de encontrar conjuntamente la mejor forma de pasar las fiestas con el menor dolor posible. Sin duda apreciamos al resto de la familia, a nuestros amigos y compañeros de trabajo, pero no necesitamos hacer nuestros planes alrededor de sus necesidades sino de las nuestras: esperamos que ellos entiendan esto.

CIERTAMENTE NADA PUEDE REMPLAZAR AL SER QUERIDO PERDIDO, PERO HAY COSAS QUE PUEDEN HACER MENOS PESADOS Y TERRIBLES ESTOS DÍAS.

Recuerde que muchas otras personas se han enfrentado con lo que usted está encarando ahora mismo, y ellos han aprendido que es posible pasar a través de estas fechas y sobrevivir, incluso crecer a través de esta experiencia. Lo que ellos han aprendido es algo que usted puede aprender ahora; la forma en que ellos lo han hecho son formas que usted también puede adoptar.

Las siguientes serán sugerencias más que prescripciones. Úselas como ideas que puede utilizar. Compártalas para llenar distintas circunstancias y que le sirvan a sus necesidades personales para diseñar su propio sistema de apoyo y soporte para las navidades, reacciones de aniversario y otras fechas conmemorativas.

ORGANICE UNA REUNIÓN FAMILIAR

Debido a que la celebración de las fiestas será muy traumática para unos y reconfortante para otros, será bueno que organice una reunión familiar para discutir la mejor forma de proceder. Deje que todos expresen sus sentimientos, pensamientos, necesidades y deseos sobre la mejor forma de celebrar las fiestas.

La decisión sobre qué hacer deberá ser una decisión familiar por consenso, presencial, por teléfono o mediante delegación del voto; será entre todos los integrantes de la familia que decidirán cuáles tradiciones familiares continuarán y cuáles serán las nuevas que incorporarán. Una vez hayan decidido qué harán usted y su familia inmediata, comuníqueselo al resto de la familia y amigos; así se evitarán mal entendidos y los asistentes podrán obrar con propiedad.

DURANTE LA REUNIÓN PRESTE ESPECIAL ATENCIÓN A LOS DESEOS DE LOS MÁS AFLIGIDOS POR LA PÉRDIDA: SUS DESEOS DEBERÁN TENER EL MAYOR PESO. A TRAVÉS DEL COMPROMISO Y LA NEGOCIACIÓN TODOS PUEDEN TENER UN POCO DE LO QUE NECESITAN.

Tenga en cuenta que no hay forma buena o mala de celebrar ese día: cada familia deberá establecer su propio derrotero y hacer lo más correcto para ella. Finalmente, reconozca que no será fácil pasar estos días, no se ponga expectativas muy altas para usted y no se obligue a pensar que estará muy bien; además, no sea muy estricto en lo que se “debe hacer” estos días; es mejor que haga solo aquellas cosas que sean importantes o significativas para usted y su familia, así sea poco habitual o extraño. Si el hacer una determinada actividad le sienta mal, es mejor que no la siga haciendo y establezca sus propios límites.

Una forma efectiva de definir y planear los festivos consiste en fragmentar cada uno de ellos para aclarar, con la participación de todos los familiares, en qué consiste exactamente ese festivo en particular (qué le compone) y entonces analizar cada uno de sus componentes según la siguiente tabla (poner una “X” en la casilla correspondiente). Siempre será bueno que cada miembro de la familia realice su propia tabla y luego, por consenso, decidan el más propio según decisión de la mayoría.

ACEPTE LA LEGITIMIDAD DE SU DOLOR

Cuando uno se enfrenta al primer día festivo sin el ser querido, debe empezar por reconocer que será muy doloroso. Así, reconozca su duelo, aún en medio de las fiestas, hablando abiertamente acerca de sus sentimientos y pensamientos; busque familiares o amigos que le escuchen sin juzgarle. Expresar sus sentimientos le ayudará a sentirse comprendido, con lo que podrá sentirse un poco mejor. Recuerde que su dolor es real y muy profundo, quizá lo más doloroso que usted haya vivido.

Uno puede preguntarse cómo es que será capaz de hacerlo; un sentimiento normal es desear “saltarse” todo el festivo y no participar para nada en éste (“despertar al día siguiente”). La energía y el esfuerzo que usted gasta en encontrar algo para evitar ese día más bien podrían invertirlo en cómo adaptarse y enfrentarse mejor a ese día. Este año será todo muy diferente y puede que no sea tan terrible como esperaba (para muchos la anticipación es más dolorosa que el enfrentamiento real).

EXPRESE TODO LO QUE SIENTA

Uno de los factores más importantes para poder pasar unos festivos menos dolorosos es poner mucha atención a sus necesidades y sentimientos, aceptándolos y declarándolos a otros. Aunque nadie sentirá lo que usted siente, en la misma forma, al mismo tiempo o con la misma intensidad, confiese que algo terrible le ha pasado y que es natural que esto cause una reacción dentro de usted. Llore si quiere o necesita hacerlo, pero lo más importante es que reconozca la tristeza, el dolor o cualquiera de sus sentimientos como propios, permitiéndose sentirlos sin sentirse culpable o tener que dar explicaciones a otros.

Recuerde que sus sentimientos rara vez le sacarán del buen camino; ellos usualmente le conducen a usted mismo. Algunos de los síntomas más frecuentes son:

A.- TRISTEZA: Es triste pensar en lo que se ha perdido, en que nunca sucederá de nuevo, en que habrá que aprender a vivir sin; es doblemente triste hacerlo en una de las épocas más felices del año.

B.- ÁNIMO DEPRESIVO: Desolación, desesperación, falta de energía, indiferencia, soledad, dudar respecto a si algún día se sentirá mejor.

C.- ANSIEDAD, TEMOR Y PREOCUPACIÓN Por lo que ha pasado, por cómo se luchará y si se sobrevivirá o no.

D.- RABIA Porque la gente no entiende sus necesidades, rabia por la forma en que ha ocurrido la muerte y quienes han estado involucrados, rabia consigo mismo, con dios, con todo el mundo.

E.- CULPA: Rumiar sobre lo que hizo y no hizo mientras la persona estaba aún viva, por estar vivo y el otro no o porque usted tenga momentos de alegría en medio del duelo.

F.- APATÍA: Entumecimiento, confusión, desorientación.

G.- OTROS: Alivio, orgullo, respeto, alegría, compasión.

lunes, 12 de diciembre de 2011

SE ACERCA LA NAVIDAD

NUESTRA VIDA ESTÁ LLENA DE DÍAS ESPECIALES, TANTO EN RELACIÓN CON OTROS COMO CON LAS CIRCUNSTANCIAS QUE NOS RODEAN, Y QUE NOS RECUERDAN O ACTUALIZAN LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO DE UNA FORMA AGUDA; ESTOS DÍAS, COLECTIVAMENTE CONOCIDOS COMO “DÍAS FESTIVOS”, INCLUYEN EL DÍA DEL PADRE O DE LA MADRE, DÍA DE LOS NOVIOS O DEL AMOR, LAS FIESTAS NACIONALES, LA PASCUA Y LA SEMANA SANTA, LAS REUNIONES FAMILIARES ANUALES, LOS ANIVERSARIOS, LOS CUMPLEAÑOS, EL CAMBIO DE ESTACIÓN, EL DÍA DE LOS DIFUNTOS, DÍA DE LA SEMANA EN QUE FALLECIÓ… CUALESQUIERA OTROS DÍAS CONMEMORATIVOS Y, MUY PARTICULARMENTE, LA NAVIDAD.

NUESTRAS TRADICIONES, RITUALES Y AÚN LA COMIDA ESPECIAL DE ESE DÍA SON UN RECUERDO CONSTANTE DE NUESTRA PÉRDIDA. SON ÉPOCAS DEL AÑO EN DONDE LOS SENTIMIENTOS DE PÉRDIDA SE VEN SIEMPRE MAGNIFICADOS, SI BIEN MÁS EN UNOS DÍAS QUE EN OTROS SEGÚN LAS PROPIAS TRADICIONES FAMILIARES.

Algunas veces no somos conscientes de ello y del cómo nos afectan, incluida la aflicción anticipatoria: ante los días especiales, no es extraño que se anticipe el malestar unos días antes y se sienta uno mal antes de que ellos sucedan, durante y unos días después. Estamos más irritables, deprimidos y ansiosos y los niveles de energía disminuyen.

Cualquiera que sea nuestra edad o el tipo de pérdida, los días festivos sin la persona amada serán ciertamente muy difíciles. Las antiguas costumbres se han terminado y nunca se repetirán de la misma manera. La risa, antes tan fácil, fluida y natural, puede llegar a ser solo una mueca o perderse totalmente; dar regalos, alguna vez tan divertido, puede parecer vacío y triste, carente de sentido; las canciones familiares, a veces tan reconfortantes, pueden atragantarse y acompañarse de lágrimas y un intenso anhelo.

En verdad, hay algo de dolor que cuelga de la alegría que otros sienten: es difícil estar sin la persona amada y tener que ajustarse a esa nueva tradición por obligación y sin quererlo. Todo esto suele acompañarse de una gran cantidad de angustiantes preguntas: ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Si seré capaz de aguantar esto? ¿Realmente deseo sobrevivir a esto? ¿Lo que siento es normal? ¿Me estoy enloqueciendo? Además, los festivos añaden su propia carga de preguntas.

Es importante reconocer que hay muy pocas respuestas que sean universalmente buenas o malas a estas preguntas; en realidad, puede haber muchas, dependiendo en parte de factores únicos relativos a la situación existencial particular de cada uno: quiénes somos como personas, qué es lo que a nuestra familia le gusta, quién era, cómo y dónde murió nuestro ser querido, cómo y cuál era nuestra relación con esa persona, papel que ella desempeñaba en la realización del ritual de la fiesta, etc. De hecho, no todas las preguntas tienen que ser contestadas de forma inmediata o tienen una respuesta rápida y clara.

EN LA PRIMERA CELEBRACIÓN DE UNO DE ESTOS DÍAS SIN EL SER QUERIDO NOS DUELE TODO CON CADA PENSAMIENTO DE CELEBRACIÓN: DUELE EL CUERPO, EL ALMA, EL ESPÍRITU, EL PASADO, EL PRESENTE, EL FUTURO; EN VERDAD, SUELE SER MUY DIFÍCIL ENCONTRAR UNA FORMA DE CELEBRACIÓN RECONFORTANTE.

Aunque se haya ensayado todo tipo de cosas que se supone sirven para enfrentarse a la perspectiva de un día especial sin el ser querido, nada parece servir ni adaptarse a nuestra nueva circunstancia. Todo lo que se quiere es “pasar de una vez” toda esa época que ahora es diferente y molesta y “despertar varios días después”. No encontramos paz y tranquilidad en ningún tipo de celebración; se llora con cada adorno que se pone en el árbol de Navidad, con cada pastel cocinado, con cada vela encendida, con cada rosa recibida.

Se siente rabia contra el destino o contra Dios por permitir que una vida tan feliz y tranquila tomara ese rumbo; hay pesadumbre y deseos de que todo el mundo sienta el dolor que nos embarga. Estos días, días de reunión familiar, son días donde realmente caemos en cuenta del vacío existente: el ver continuamente el regalo perfecto para nuestro familiar ausente repentina y repetidamente nos recuerda que ellos ya no estarán más.

Aunque cada experiencia de pérdida es diferente (nivel de apego, impacto de la pérdida en la realidad personal, en el sentido de la vida, etc.) las fiestas provocan en nosotros dos tipos de sentimientos encontrados: por un lado, son un tiempo del año en que cada uno espera que todos los miembros de la familia estén juntos; por el otro, con su celebración llega a ser claramente doloroso que alguien falta.

SOMOS CONSCIENTES DE QUE ENFRENTAR LAS FIESTAS ES UNA PARTE NECESARIA PARA LA CURACIÓN DEL DOLOR, POR ELLO PUEDE SER FRUSTRANTE EL PRETENDER QUE TODO SIGA SIENDO COMO ANTES ERA: QUE DUDA CABE QUE MUCHO O TODO SERÁ DIFERENTE: “… YA LAS LUCES DE NAVIDAD NO BRILLARÁN COMO LO HACÍAN ANTES”.

SABEMOS QUE NO PODEMOS ESCAPAR DEL DOLOR NI ESCONDER LA VERDAD DE LO INEVITABLE DE LOS CAMBIOS QUE SE AVECINAN; TODO LO QUE PODEMOS HACER ES AJUSTAR NUESTRA ACTITUD Y CAMBIAR NUESTRO ESTADO MENTAL. Y ESTO NO ES LO MÁS FÁCIL.

sábado, 10 de diciembre de 2011

CUENTOS PARA REFLEXIONAR EN FIN DE SEMANA

El Muro

DICEN QUE UNA VEZ UN HOMBRE ERA PERSEGUIDO POR VARIOS MALHECHORES QUE QUERÍAN ATRACARLO. EL HOMBRE SE REFUGIO EN UNA CUEVA.

Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria al Cielo:

"Dios todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme".

En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez mas angustiado:

"Señor te pedí ángeles, no una araña."

Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y este quedó esperando su muerte.

Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada.

Entonces se escucho esta conversación:

Primer hombre: - Camina, entremos a esta cueva.

Segundo hombre: - No. Mira que hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las otras.

Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da aquellas pequeñas cosas que se pueden volver grandes.

COMO EN ESTA LECTURA, A VECES PEDIMOS MUROS PARA ESTAR SEGUROS, PERO DIOS EN CAMBIO NOS PIDE ADEMÁS CONFIANZA EN ÉL, PARA DEJAR QUE SU PODER SE MANIFIESTE Y HAGA QUE ALGO COMO UNA TELARAÑA NOS DE LA MISMA PROTECCIÓN QUE UNA MURALLA.

SI HAS PEDIDO UN MURO Y NO VES MÁS QUE UNA TELARAÑA, RECUERDA QUE DIOS SABE LO QUE CADA UNO DE NOSOTROS REALMENTE NECESITA. CONFÍA EN ÉL Y ÉL HARÁ.