PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE
¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

domingo, 13 de noviembre de 2011

ACEPTAR LA IMPOTENCIA

EN LA CONSECUCIÓN DE UNA VIDA FELIZ PARTICIPAN DOS «MITADES», QUE SIMBOLIZAREMOS MEDIANTE SENDOS SEMICÍRCULOS, IZQUIERDO Y DERECHO. AMBAS SILUETAS ENCAJAN PERFECTAMENTE ENTRE SÍ EN UN CÍRCULO COMPLETO, E INCLUSO SE NECESITAN MUTUAMENTE PARA PODER CERRAR LA FORMA.

El semicírculo izquierdo es la persona con todas sus capacidades, talentos y experiencias. Representa la abundancia de cosas que este ser tiene para ofrecer al mundo, es decir, todo lo que puede aportar, con sentido y con amor, para el bien de los suyos y de su entorno.
Entre las experiencias cuya aportación resulta fructífera, también se pueden incluir las vivencias que han resultado traumáticas. Casi todas las personas que han sufrido profundamente comprenden de inmediato lo que atormenta a las demás, y lo entienden todo con mucha más facilidad que alguien que tenga «buena estrella».

SU CONSONANCIA ANÍMICA SE CONDENSA EN UNA ESPECIE DE «COMPETENCIA EXPERIMENTADA» QUE ELLAS MISMAS HAN ADQUIRIDO —EN LA RABIA DE SU DOLOR— Y QUE LAS AUTORIZA, MÁS ALLÁ DE CUALQUIER CONOCIMIENTO, PARA TRATAR DE FORMA ADECUADA A LA GENTE CON HERIDAS SIMILARES.

Por el contrario, el semicírculo derecho es un trocito de mundo, un extracto del entorno de la persona. Pero es un trocito descuidado, un extracto incompleto, un punto estropeado en la existencia.
Como nada es perfecto, puede tratarse de cualquier cosa: ser humano, animal, planta, edificio en construcción, calle… Se trata simplemente de una «necesidad» situada en el exterior de la persona.

En nuestro mundo existen muchas «necesidades» en todos los ámbitos: niños desatendidos, vagabundos, ancianos solitarios, familias destrozadas, animales domésticos abandonados, lagos contaminados, contratos injustos, libros no traducidos, películas malas… La lista es interminable. Lo que tienen en común todas las «necesidades» es una invitación inherente a ser «cubiertas».

¿Quién puede cubrir una determinada necesidad? Sólo quien esté especialmente capacitado. Los niños podrán recibir ayuda de alguien con educación pedagógica, los libros podrán ser traducidos por alguien que domine idiomas, etc. Es decir, un determinado se-micírculo derecho no concuerda nunca con cualquier semicírculo izquierdo, sino sólo con uno al que complete. Dicho a la inversa, podemos partir de que, en principio, para cada persona y sus competencias (semicírculo izquierdo) existe un trocito de mundo necesitado (semicírculo derecho) que invita e insta a entregarse a él de forma constructiva, porque puede hacerlo.

Cuando la invitación es escuchada y correspondida, ambas partes estarán satisfechas. Los semicírculos, se habrán unido formando el círculo completo. El pequeño punto del mundo estropeado se arregla, mientras la persona que contribuye a hacerlo nota su importancia y su sentido, y de esta forma ambos resultan beneficiados.
Algunas formas de duelo tienen que ver con la situación en la que se halla una persona cuando se ve involuntariamente catapultada del semicírculo izquierdo al derecho.

ESTA PERSONA YA NO ESTÁ EN DISPOSICIÓN DE EJERCER UNA INFLUENCIA ÚTIL EN EL MUNDO MEDIANTE SUS RECURSOS, SINO QUE ELLA MISMA SE HA CONVERTIDO EN UNA PARTÍCULA NECESITADA DE AYUDA EN FUNCIÓN DE LA CUAL ALGUIEN DEBERÁ HACERSE ÚTIL.

Durante sus primeros años de vida, esta per¬sona, al igual que todas las demás, se halla «lo¬calizada» en el semicírculo derecho, en tanto que ignorante de su impotencia. Ahora, sumida en extremas deficiencias físicas y mentales, como la senilidad o la demencia, la persona presiente la mayoría de las veces su impotencia más de lo que le gustaría.
Mucha gente que está en el «semicírculo derecho» se siente una carga para los demás, desprovista del antiguo sentido de su vida. Sus parientes están igualmente tristes porque viven de cerca el dilema de las deficiencias del discapacitado sin poder restituirle su estado de salud anterior.

¿Pero no podemos interpretar desde el op¬timismo la situación de alguien que se ha convertido en una persona necesitada? Esta per-sona no está muy alejada de poder conseguir una vida feliz a través de las dos mitades del círculo. En lugar de ser ella misma la invitada a actuar, se ha convertido simplemente en la invitación. Se ha transformado en la oferta viviente destinada a sus congéneres para que se preocupen por ella, y atrae lo mejor y lo más grande de ellos: el amor.

Llevándolo al extremo, podríamos decir que las perso¬nas con sus capacidades físicas y/o mentales disminuidas satisfacen un sentido ofreciendo a seres más fuertes o más sanos la oportuni¬dad de satisfacer su propio sentido cuidando de ellas.

SI AMBAS PARTES ENTIENDEN SU PARTICIPACIÓN EN EL JUEGO DE LA MANERA INDICADA, EL DUELO VOLVERÁ A CONVERTIRSE EN EL «MAESTRO PARA LA COMPRENSIÓN».

¿QUÉ TIENE IMPORTANCIA EN LA VIDA? ¿TENER UN COCHE EN EL GARAJE? DIFÍCILMENTE. ¿QUE TU COMPAÑERO TE HAYA ENSEÑADO A CONDUCIR? ESO YA ES OTRA COSA. ¿Y SI ENTRETANTO SE HA EMBRUTECIDO? A PESAR DE ELLO, EL AMOR ES LO QUE IMPORTA. LOS VALORES VERDADEROS SON LOS DEL AMOR, NO LOS DEL LUJO, Y, COMO TALES, A MENUDO NO SE APRECIAN EN SU JUSTA MEDIDA. EL DUELO LOS ENALTECE.

COMENTANDO UN CASO REAL:
Un matrimonio vino a pedirme consejo acerca de un asunto delicado. La mujer, que vestía de luto, me contó que su madre, postrada en cama desde hacía meses, había fallecido pocos días atrás a una edad muy avanzada. Pero el problema no era aquella muerte esperada, sino la decisión de comunicar al padre la noticia de la muerte de su mujer. Al preguntarle por qué el padre no sabía nada obtuve la siguiente explicación.

Los padres de aquella mujer eran una pareja de «bodas de oro». Al enfermar la madre, su marido asumió la tarea de cuidarla y rechazó cualquier ayuda externa. Servir a su mujer se convirtió en el objetivo de su vida, en su deber personal. Sin embargo, tres semanas antes de que ella muriera, tuvo que ser ingresado en el hospital a causa de un infarto. Estaba en la unidad de cuidados intensivos y su pronóstico no era nada halagüeño.
No se sabía con certeza su nivel de percepción del entorno, pero entre las fases de pérdida de conciencia daba a entender, según la hija y el yerno, que algo lo afligía e inquietaba. Incluso hacía girar la alianza que llevaba en el dedo. Por ello, la hija suponía que su padre se torturaba con el pensamiento de que no podía quedarse en la cama porque su mujer lo estaría necesitando en casa. Naturalmente, él sabía que su esposa estaba bien cuidada, pero, a sus ojos, no con el cariño al que tan acostumbrada estaba ella.

Hay que destacar que aquella separación debió originar realmente una profunda situación de estrés en la mujer, dado que murió justo después de la hospitalización de su marido. Pero, como ya hemos dicho, la verdad no le fue entonces comunicada al esposo. Los médicos del hospital desaconsejaron llevar al lecho del enfermo la mala noticia de la muerte de su mujer, y algunos incluso expresaron el temor de que podría morir de la conmoción. Otros dijeron que al hombre le quedaba poco tiempo y que debían ahorrarle aquel último shock.

Las consideraciones de los médicos tenían su parte de razón, pero visto desde la óptica de los semicírculos de nuestra simbología, hay otro aspecto que cobra protagonismo. Aquel anciano había vivido plenamente y tenido descendencia. También había cumplido fielmente con sus obligaciones profesionales, había luchado durante las malas épocas y disfrutado durante las buenas para, al final, sacrificar sus últimos años cuidando de su mujer.
Hizo realidad una existencia humana rebosante de valores ante la cual podía, con todo derecho, echar orgullosamente la vista atrás. Sólo quedaba una pequeña gota de amargura: faltaba un deber que cumplir. El círculo no estaba completamente cerrado. El cuidado de su amada compañera se había interrumpido (a su entender) y aqui de alguna manera, se introducía a hurtadillas en su corazón un medroso duelo que le robaba la calma interior y no le dejaba morir en paz. La hija conocía a su padre y notaba lo que le pasaba.
Por todo ello, y en contra de las opiniones de los médicos, recomendé a la pareja que, con precaución, le dijeran al padre que su mujer le había tomado la delantera y que ya no necesitaba preocuparse más por ella.
Cabía esperar que el anciano también pudiera dar entonces por concluido el último deber que se había fijado en su vida y, por lo tanto, pudiera cerrar los ojos aliviado.

AL CABO DE UNAS SEMANAS, RECIBÍ UNA RESPUESTA POSITIVA DEL YERNO. SU SUEGRO SE HABÍA TOMADO LA MUERTE DE SU MUJER CON MUCHA SERENIDAD.

EL ANCIANO ASINTIÓ VARIAS VECES CON LA CABEZA Y MURMURÓ. «AHORA LE IRÁ TODO BIEN…». LLEGÓ A VIVIR MÁS DE LO ESPERADO, DURMIENDO LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO Y MOSTRANDO UNA EXPRESIÓN DE ALIVIO Y DESPREOCUPACIÓN EN SU ROSTRO.

EN EL MOMENTO DE MORIR, LOS DEDOS DE SU MANO IZQUIERDA ESTRECHARON FUERTEMENTE LA ALIANZA. AQUEL ANILLO SIMBOLIZABA LA CULMINACIÓN GLORIOSA DEL CÍRCULO DE SENTIDO DE SU VIDA.

jueves, 10 de noviembre de 2011

HAY QUE BUSCAR LA SERENIDAD Y EL EQUILIBRIO

PUEDE QUE LOS PRIMEROS DÍAS, SEMANAS, MESES ESTEMOS DESAFORADOS: LLORANDO, SIN COMER, SIN DORMIR, BUSCANDO, LEYENDO, HABLANDO CON UNOS Y CON OTROS.

O APÁTICOS, DEPRIMIDOS, ENCERRADOS EN NUESTRA BURBUJA, SIN QUERER SABER DEL MUNDO NI DE LOS DEMÁS SERES QUERIDOS QUE NOS RODEAN. SIMPLEMENTE LLORANDO Y MURIÉNDONOS DE A POQUITO.

SAS SON LAS DOS MANERAS QUE CONOCEMOS DE ENFRENTARSE A UNA PÉRDIDA IMPORTANTE. PUEDE QUE HAYA MÁS, NO SÉ; TAMPOCO SOMOS ESPECIALISTAS. CONOCEMOS ALGUNAS PERSONAS PASAN POR LAS DOS, EN FASES.

Y hay que dejar que esos ciclos evolucionen. Hay que llorar. Hay que rabiar y enfadarse. Hay que sentirse solo, culpable, abandonado, triste, enfadado, amargado, vengativo… todo el espectro.
Pero no puede uno quedarse ahí. Luego hay que seguir.
Y eso es lo difícil.

Hay que volver a vivir. Hay que renacer de las cenizas. Hay que reconocerse (porque la pérdida te cambia hasta los huesos) y recomenzar. Como un calcetín dado la vuelta, que sigue siendo calcetín, pero ha cambiado los colores, el dibujo, el punto que lo conforma.

HAY QUE BUSCAR LA SERENIDAD Y EL EQUILIBRIO.

NUESTRAS MENTES ANALÍTICAS CREÍAN QUE EL CONOCIMIENTO PODRÍA SER LA CLAVE PARA AFRONTAR NUESTRA TRAGEDIA.
PERO A LA PARTE EMOCIONAL LE AYUDA POCO SABER. TIENE QUE SOBRELLEVAR LA PÉRDIDA.

TIENE QUE APRENDER A VIVIR LA AUSENCIA, POCO A POCO. DESPIDIENDO LAS MEMORIAS TRISTES Y TRAUMÁTICAS, RETOMANDO LAS AMABLES.

TIENE QUE ABRAZAR EN SUEÑOS AL SER QUERIDO Y DECIRLE MIL VECES QUE LE AMA.

TIENE QUE AFRONTAR QUE NO VOLVERÁ A ENTRAR POR LA PUERTA, QUE NO PEDIRÁ SU COMIDA FAVORITA, QUE NO CANTARÁ CANCIONES, QUE NO OIRÁ MÁS SU VOZ…

Y ESO LLEVA TIEMPO. Y TRABAJO. EL TIEMPO SOLO, SIN ESFUERZO, PUEDE NO SER MÁS QUE UNA TORTURA.

EL TIEMPO SOLO, SIN TRABAJO, PUEDE DEJARNOS ANCLADOS EN LA FASE APÁTICA, EN LA DE RABIA, EN LA DE AUTOCOMPLACENCIA, EN… CUALQUIERA DE ELLAS.

DESDE NUESTRA HUMILDE EXPERIENCIA DE TRES AÑOS DE DUELO, DE MUCHÍSIMAS LECTURAS, TERAPIAS, GRUPOS, TALLERES, CONFERENCIAS…ETC PONEMOS LO QUE SABEMOS A DISPOSICIÓN DE QUIEN LO NECESITE.

TODO ES OPINABLE. LO QUE ES BUENO PARA UNOS PUEDE SER MALO PARA OTROS.

NO QUEDA MÁS REMEDIO QUE CAMINAR ESTE SENDERO TRISTE QUE NOS HA TOCADO VIVIR. MUCHOS CAMINAN CERCA. UNIRNOS A LOS MÁS AFINES ES UNA AYUDA, UNA COMPAÑÍA MUY VALIOSA. DE TODOS SE PUEDE APRENDER. A TODOS SE PUEDE ECHAR UNA MANO EN CUALQUIER MOMENTO INESPERADO.

DESDE ESTE VUESTRO BLOG TRATAMOS DE RECOGER LAS MÚLTIPLES ACTIVIDADES QUE NOS AYUDAN A VOLVER A VIVIR. LA MAYORÍA DE ELLA SENCILLAS Y AL ALCANCE DE TODO EL MUNDO.

REFLEXIÓN

Aunque la experiencia de la pérdida de una persona amada es parte inevitable de la vida adulta, aunque la probabilidad de tal pérdida aumenta cuando el ser humano envejece o cuando se vive en zonas de mucha violencia, aun cuando sabemos que es una experiencia traumática y muy dolorosa.

TODOS SABEMOS QUE PERDER UN SER QUERIDO ES UNA DE LAS TRAGEDIAS MÁS GRAVES QUE PUEDEN SUCEDERNOS

"EN NINGUNA OTRA SITUACIÓN COMO EN EL DUELO, EL DOLOR PRODUCIDO ES TOTAL:

ES UN DOLOR BIOLÓGICO (DUELE EL CUERPO), PSICOLÓGICO (DUELE LA PERSONALIDAD), SOCIAL (DUELE LA SOCIEDAD Y SU FORMA DE SER), FAMILIAR (NOS DUELE EL DOLOR DE OTROS) Y ESPIRITUAL (DUELE EL ALMA).

EN LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO DUELE EL PASADO, EL PRESENTE Y ESPECIALMENTE EL FUTURO. TODA LA VIDA, EN SU CONJUNTO, DUELE"

martes, 8 de noviembre de 2011

LAS CUATRO FASES DE LA MUERTE

LA CONCLUSIÓN BÁSICA QUE SAQUÉ DE TODO ESTO, Y QUE NO HA CAMBIADO, ES QUE TODOS LOS SERES HUMANOS, AL MARGEN DE NUESTRA NACIONALIDAD, RIQUEZA O POBREZA, TENEMOS NECESIDADES, DESEOS Y PREOCUPACIONES SIMILARES. EN REALIDAD, NUNCA HE CONOCIDO A NADIE CUYA MAYOR NECESIDAD NO SEA EL AMOR. EL VERDADERO AMOR INCONDICIONAL.
DRA. ELISABETH KÜBLER-ROSS

Esos extraordinarios hallazgos condujeron a la conclusión científica aún más extraordinaria de que la muerte no existe en el sentido de su definición tradicional.

PENSÉ QUE CUALQUIER DEFINICIÓN NUEVA DEBÍA TRASCENDER LA MUERTE DEL CUERPO FÍSICO; DEBÍA TOMAR EN CUENTA LAS PRUEBAS QUE TENÍAMOS DE QUE EL HOMBRE POSEE TAMBIÉN ALMA Y ESPÍRITU, UN MOTIVO SUPERIOR PARA VIVIR, UNA POESÍA, ALGO MÁS QUE LA MERA EXISTENCIA Y SUPERVIVENCIA FÍSICA, ALGO QUE CONTINÚA.

Los moribundos pasaban por las cuatro fases, pero "una vez que hemos hecho todo el trabajo que nos ha sido encomendado al enviarnos a la Tierra, se nos permite desprendernos del cuerpo, que nos aprisiona el alma como el capullo envuelve a la mariposa, y..." bueno, entonces la persona tiene la más maravillosa experiencia de su vida.

SEA CUAL FUERE LA CAUSA DE LA MUERTE, UN ACCIDENTE DE COCHE O UN CÁNCER (AUNQUE UNA PERSONA QUE MUERE EN UN ACCIDENTE DE AVIÓN O EN UN INCIDENTE SIMILAR, REPENTINO E INESPERADO, PODRÍA NO SABER INMEDIATAMENTE QUE HA MUERTO), EN LA MUERTE NO HAY DOLOR, MIEDO, ANSIEDAD NI PENA. SÓLO SE SIENTE EL AGRADO Y LA SERENIDAD DE UNA TRANSFORMACIÓN EN MARIPOSA.

Según los relatos de las personas entrevistadas que compilé, la muerte ocurre en varias fases distintas.

PRIMERA FASE: En la primera fase las personas salían flotando de sus cuerpos. Ya fuera que hubieran muerto en la mesa del quirófano, en accidente de coche o por suicidio, todas decían haber estado totalmente conscientes del escenario donde estaban sus cuerpos. La persona salía volando como la mariposa que sale de su capullo, y adoptaba una forma etérea; sabía lo que estaba ocurriendo, oía las conversaciones de los demás, contaba el número de médicos que estaban intentando reanimarla, o veía los esfuerzos del equipo de rescate para sacarla de entre las partes comprimidas del coche. Un hombre dijo el número de matrícula del vehículo que chocó contra el suyo y después huyó. Otros contaban lo que habían dicho los familiares que estaban reunidos alrededor de sus camas en el momento de la muerte.
En esta primera fase experimentaban también la salud total; por ejemplo, una persona que estaba ciega volvía a ver, una persona paralítica podía moverse alegremente sin dificultad. Una mujer contó que había disfrutado tanto bailando junto al techo de la habitación del hospital que se deprimió cuando tuvo que volver. En realidad, de lo único de que se quejaban las personas con quienes hablé era de no haber continuado muertas.

SEGUNDA FASE: Las personas que ya habían salido de sus cuerpos decían haberse encontrado en un estado después de la muerte que sólo se puede definir como espíritu y energía. Las consolaba descubrir que ningún ser humano muere solo. Fuera cual fuese el lugar o la forma en que habían muerto, eran capaces de ir a cualquier parte a la velocidad del pensamiento. Algunas, al pensar en lo apenados que se iban a sentir sus familiares por su muerte, en un instante se desplazaban al lugar donde estaban éstos, aunque fuera al otro lado del mundo. Otros recordaban que mientras los llevaban en ambulancia habían visitado a amigos en sus lugares de trabajo.
Me pareció que esta fase es la más consoladora para las personas que lloran la muerte de un ser querido, sobre todo cuando éste ha tenido una muerte trágica y repentina. Cuando una persona se va marchitando poco a poco durante un período largo de tiempo, enferma de cáncer, por ejemplo, todos, tanto el enfermo como sus familiares, tienen tiempo para prepararse para su muerte. Cuando la persona muere en un accidente de avión no es tan fácil. La persona que muere está tan confundida como sus familiares, y en esta fase tiene tiempo para comprender lo ocurrido. Por ejemplo, estoy segura de que aquellos que murieron en el vuelo 800 de la TWA estuvieron junto a sus familiares en el servicio fúnebre que se celebró en la playa. Todas las personas entrevistadas recordaban que en esta fase se encontraban también con sus ángeles guardianes, o guías, o compañeros de juego, como los llamaban los niños. Explicaban que los ángeles eran una especie de guías, que las consolaban con amor y las llevaban a la presencia de familiares o amigos muertos anteriormente. Lo recordaban como momentos de alegre reunión, conversación, puesta al día y abrazos.

TERCERA FASE: Guiadas por sus ángeles de la guarda, estas personas pasaban a la tercera fase, entrando en lo que por lo general describían como un túnel o una puerta de paso, aunque también con otras diversas imágenes, por ejemplo un puente, un paso de montaña, un hermoso riachuelo, en fin, lo que a ellas les resultaba más agradable; lo creaban con su energía psíquica. Al final veían una luz brillante.
Cuando su guía las acercaba más a la luz, veían que ésta irradiaba un intenso y agradable calor, energía y espíritu, de una fuerza arrolladora. Allí sentían entusiasmo, paz, tranquilidad y la expectación de llegar por fin a casa. La luz, decían, era la fuente última de la energía del Universo. Algunos la llamaban Dios, otros decían que era Cristo o Buda. Pero todos estaban de acuerdo en una cosa: se hallaban envueltos por un amor arrollador, la forma más pura de amor, el amor incondicional. Después de escuchar a millares y millares de personas explicar este mismo viaje, comprendí por qué ninguna quería volver a su cuerpo físico.
Pero estas personas que volvieron decían que esa experiencia había influido profundamente en sus vidas. Algunas habían recibido un gran conocimiento, algunas habían vuelto con advertencias proféticas, otras con nuevas percepciones. Pero todas habían hecho el mismo descubrimiento: ver la luz les había hecho comprender que sólo hay una explicación del sentido de la vida, y ésa es el amor.

CUARTA FASE: Según los relatos, en esta fase se encontraban en presencia de la Fuente Suprema. Algunos la llamaban Dios, otros decían que simplemente sabían que estaban rodeados por todo el conocimiento que existe, pasado, presente y futuro, un conocimiento sin juicios, solamente amoroso. Aquellos que se materializaban en esta fase ya no necesitaban su forma etérea, se convertían en energía espiritual, la forma que adoptan los seres humanos entre una vida y otra y cuando han completado su destino. Experimentaban la unicidad, la totalidad o integración de la existencia.

En ese estado la persona hacía una revisión de su vida, un proceso en el que veía todos los actos, palabras y pensamientos de su existencia. Se le hacía comprender los motivos de todos sus pensamientos, decisiones y actos y veía de qué modo éstos habían afectado a otras personas, incluso a desconocidos; veía cómo podría haber sido su vida, toda la capacidad en potencia que poseía. Se le hacía ver que las vidas de todas las personas están interrelacionadas, entrelazadas, que todo pensamiento o acto tiene repercusiones en todos los demás seres vivos del planeta, a modo de reacción en cadena.
Mi interpretación fue que esto sería el cielo o el infierno, o tal vez ambos.

EL MAYOR REGALO QUE HIZO DIOS AL HOMBRE ES EL LIBRE ALBEDRÍO. PERO ESTA LIBERTAD EXIGE RESPONSABILIDAD, LA RESPONSABILIDAD DE ELEGIR LO CORRECTO, LO MEJOR, LO MÁS CONSIDERADO Y RESPETUOSO, DE TOMAR DECISIONES QUE BENEFICIEN AL MUNDO, QUE MEJOREN LA HUMANIDAD. EN ESTA FASE SE LES PREGUNTABA A LAS PERSONAS: "¿QUÉ SERVICIO HAS PRESTADO?"

Ésa era la pregunta más difícil de contestar; les exigía repasar las elecciones y decisiones que habían tomado en la vida para ver si habían sido las mejores. Ahí descubrían si habían aprendido o no las lecciones que debían aprender, de las cuales la principal y definitiva es el amor incondicional.

LA CONCLUSIÓN BÁSICA QUE SAQUÉ DE TODO ESTO, Y QUE NO HA CAMBIADO, ES QUE TODOS LOS SERES HUMANOS, AL MARGEN DE NUESTRA NACIONALIDAD, RIQUEZA O POBREZA, TENEMOS NECESIDADES, DESEOS Y PREOCUPACIONES SIMILARES. EN REALIDAD, NUNCA HE CONOCIDO A NADIE CUYA MAYOR NECESIDAD NO SEA EL AMOR. EL VERDADERO AMOR INCONDICIONAL.

ÉSTE SE PUEDE ENCONTRAR EN EL MATRIMONIO O EN UN SIMPLE ACTO DE AMABILIDAD HACIA ALGUIEN QUE NECESITA AYUDA. NO HAY FORMA DE CONFUNDIR EL AMOR, SE SIENTE EN EL CORAZÓN; ES LA FIBRA COMÚN DE LA VIDA, LA LLAMA QUE NOS CALIENTA EL ALMA, QUE DA ENERGÍA A NUESTRO ESPÍRITU Y DA PASIÓN A NUESTRA VIDA. ES NUESTRA CONEXIÓN CON DIOS Y CON LOS DEMÁS.

TODA PERSONA PASA POR DIFICULTADES EN SU VIDA. ALGUNAS SON GRANDES Y OTRAS NO PARECEN TAN IMPORTANTES. PERO SON LAS LECCIONES QUE HEMOS DE APRENDER. ESO LO HACEMOS ELIGIENDO. YO DIGO QUE PARA LLEVAR UNA BUENA VIDA Y ASÍ TENER UNA BUENA MUERTE, HEMOS DE TOMAR NUESTRAS DECISIONES TENIENDO POR OBJETIVO EL AMOR INCONDICIONAL Y PREGUNTÁNDONOS: "¿QUÉ SERVICIO VOY A PRESTAR CON ESTO?"

DIOS NOS HA DADO LA LIBERTAD DE ELEGIR; LA LIBERTAD DE DESARROLLARNOS, CRECER Y AMAR. LA VIDA ES UNA RESPONSABILIDAD.”

("LA RUEDA DE LA VIDA" - DRA. ELISABETH KÜBLER-ROSS)

lunes, 7 de noviembre de 2011

HAY TANTO POR DESCUBRIR EN ESTE MUNDO

PERO EL MUNDO NO ES LO QUE VEMOS SOLAMENTE CON NUESTROS OJOS. TAMBIÉN EXISTE LO INVISIBLE Y ALLÍ ESTÁN LOS QUE YA MURIERON.

PORQUE ELLOS NO HAN DESAPARECIDO, SOLO SE HAN TRANSFORMADO.

¿CÓMO SE PRODUCE LA DESENCARNACIÓN?

“QUÉ FUERZAS ACTÚAN EN ESE MOMENTO?

MODIFICACIONES
Meditaba y con los síntomas me observaba, pienso en la realidad de su estado y con ello me preocupo más.

Me hacia muchas preguntas y no podía dormir, mi sueño no era profundo.

Me encontraba en otro lugar en otro sitio conocido y desconocido a la vez, había una enorme multitud.

En otro momento la memoria retrocedió en alegría y tristeza, no podía ver imagines ni describirlas.

La muerte gradual era una realidad.

Abandonaba el hogar de la tierra….
¿A que lugar iré?

EL DESPRENDIMIENTO
Me veía en proceso de desdoblamiento y me vi en varias ocasiones fuera de mi cuerpo.

Tuve la idea de que dos corazones latían en mi pecho, uno carnal en ritmo descompasado y el otro funcionaba mas equilibrado mas profundo.

La luz me invadió durante varios minutos, me envolvía una densa niebla, comienzo a divisar la forma de un depósito de sustancia plateada semejante a una gasa sutil.

No sabia si era de día o de noche, me sentía sumergido en una niebla. Cuando note dos manos cariñosas que me sometían a pases de fuerte corriente, de arriba hacia abajo deteniéndose en el tórax, disminuyendo mis sensaciones de angustia.

Notaba que alguien me confortaba y me decía, no se mueva, ¡silencio¡ ¡silencio¡.
Entonces reflexione que la terminación de vida orgánica era cuestión de un momento.

Las manos de los seres del mundo espiritual que me ayudaban se concentraban ahora en el cerebro.

Sentí a continuación una sensación de bienestar, seguida de una perturbación de la parte posterior del cráneo. Se parecía a una descarga eléctrica dentro del cerebro.
Aquellas manos amorosas habían roto algún lazo fuerte que me tenía unido al cuerpo material.
Fuerzas de auxilio del mundo espiritual, hermanos de mi confianza me sostenían en aquella situación.
Viendo una tenue luz descubrí un ser espiritual que era el de mi hija Marta, ya fallecida.

Extendiendo los brazos y con un semblante tranquilo y lleno de alegría, avanzaba hacia mi con cariño, me abrazo y me dijo con ternura al oído “Ahora es necesario que descanses”.
Intente mover los brazos para devolver su gesto de amor, pero no pude los brazos me pesaban mucho.
Las lagrimas se deslizaban por mis ojos y me preguntaba, ¿Quién era Marta para mi en aquellos momentos mi hija o mi madre?

Sabía que su presencia representaba un mundo diferente, así que me entregue plenamente confiado, a su cariño experimentando una felicidad difícil de describir.
Agudizando mi vista, vi la existencia de un hilo plateado, que unía mi nuevo organismo a mi cabeza inmovilizada.
Intente ver por los ojos materiales pero me sentí nuevamente sumergido en una densa niebla, era un hilo de fuerzas vivas uniendo a la materia densa, parecido al cordón umbilical.

Me tranquilice y comencé a considerar aquel cuerpo como valioso compañero del cual me apartaría definitivamente.
Comprendiendo mis dificultades, Marta me informo bondadosamente, “olvida la experiencia que termino y mantén la mente relajada”
Retorne a mi mismo y me mantuve en el recogimiento necesario.
En ese momento divise dos figuras al lado de mi hija, percibiendo mi intención de intentar recibirlos, ellos se acercaron a mí.

Gentilmente me explicaron que el proceso de liberación se estaba realizando con toda normalidad, que no me preocupase por la demora.
Me recomendaron pensamientos elevados para facilitar el trabajo de reparación.
Me puse a reflexionar mientras mi cuidador me animaba, proyectando sobre mí con sus manos abundantes rayos de luz.
Al terminar la operación mis energías, se recuperaron pero no pude ni levantarme ni hablar.

Acto seguido ambos seres espirituales seguidos de marta observaban con alegría y mientras me retiraron del lecho decían:
“Es necesario salir de algún modo, en tono grave”
Me llevaron a la orilla de la playa y mantuvieron las vibraciones sobre mí, para el reajuste general.
Me uní con fuerza a los seres espirituales y observe que el último lazo aun me unía a las vísceras de mi cuerpo material,
Y colabore con ellos mientras era llevado a la orilla de la mar.

“LA MUERTE NO NOS QUITA A NUESTROS SERES QUERIDOS, SIMPLEMENTE NOS LOS GUARDA HASTA EL REENCUENTRO, INMORTALIZANDO SU RECUERDO”

“NADIE MUERE SOLO, SIEMPRE ESTA ACOMPAÑADO POR SU GUÍA ESPIRITUAL Y SUS FAMILIARES”

EL PESO DEL ALMA
Investigación realizada por el Dr. Doucan Mc. Douglas de la universidad de Haver Hill del estado de Masachusetts (U.S.A.)

Este investigador coloco a varios pacientes en estado terminal-incluida la cama- sobre unas balanzas de alta sensibilidad, verificando que en el momento de la muerte las balanzas experimentaba una subida, (es decir aumento de peso).

Disminución que en todos los casos investigados que oscilaba entre los 56,7 gr y los 70,9 gr.

Curiosamente estos datos coincidían, con los obtenidos por los investigadores Holandeses Dr. J.C.W.P. Malta y Dr. G.J. Jaaberg van Zelst, quienes habían construido un aparato que llamaron Dinamistografo, para la realización de investigaciones sobre el alma.

Curiosamente la media de sus investigaciones dio un resultado de 61,9 gr. Lo cual llevo a pensar a un gran numero de investigadores que aquellos datos podrían ser el “Peso del Alma”

Que se producía al desprenderse el lama del cuerpo en el momento de la muerte clínica.

Los que no compartían esa teoría manifestaron que se debía a la última exhalación de aire de los pulmones.

Quedando demostrado por Físicos y Matemáticos, por medio de la ley de Gay-Lusacc, la cual dice que el coeficiente de dilatación de gases es de 1/273 del volumen inicial por grado,

Es decir que entre la temperatura de la persona y la del medio ambiente, aplicando dicha ley da como resultado que la pérdida como máximo vendría a ser solo de 0,018 gr.

LO CUAL NOS DICE QUE EN ESTE PROCESO “DEBE HABER ALGO MÁS”

Es una colaboración de A.D.



domingo, 6 de noviembre de 2011

CONVERSACIONES CON MI HIJO EN EL DÍA DE DIFUNTOS DE 2011

POEMA

No os quedéis a llorar junto a las tumbas
no estamos allí
no hemos muerto
no dormimos en ese lugar.
Somos mil vientos que soplan,
somos los diamantes que brillan en la nieve,
somos la luz del sol en los granos maduros,
somos la llovizna suave del otoño
somos el veloz revoloteo de los pájaros,
somos las estrellas tenues que relucen en la noche.
No os quedéis a llorar junto a las tumbas
no estamos allí.

OTRA VEZ ESTOY AQUÍ CONTIGO, EN UNA MAÑANITA OSCURA, PORQUE EL CAMBIO DE HORA Y EL OTOÑO SE HAN ALIADO PARA QUE NOS LEVANTEMOS DE NOCHE. HACE FRÍO EN LA BUHARDILLA Y MI CORAZÓN TE LLAMA A MI LADO, AUNQUE SEA SOLO UN INSTANTE, Y TE DEJA LIBRE DE NUEVO, RODRIGO.

Rodrigo, Rodrigo, Rodrigo … De tanto pensarte y de la falta de tu voz y tu risa, tu nombre se ha vuelto extraño. Sabe dulce y amargo, pero no a cotidiano. Papi y yo lo repetimos cada noche, por eso velas nuestros sueños, y mil veces por el día. No es duelo mal superado, es que te queremos, y estás incluido para siempre en nuestras vidas. Pase lo que pase. Como lo está tu hermano. O casi. De otro modo, pero sí. Lo sabes.

Mañana será el octavo 1 de noviembre de tu ausencia, otro día de difuntos en que no haremos visitas a tu tumba. Cualquier día menos ese. No necesitamos un recordatorio anual de obligaciones sociales funerarias. Eso es para otros.

Rodrigo, tú sabes, muy bien, que no dejamos de buscar, que caminamos a tu encuentro, que a veces nos encontramos en los lugares intermedios del sueño, el amor, la actividad, las coincidencias y el recuerdo. Nunca nos resulta suficiente, pero es más de lo que podíamos soñado siquiera el día, la noche, el tiempo amargo en que te perdimos.

TODAVÍA ESTAMOS APRENDIENDO A VIVIR CON UN HIJO EN CADA DIMENSIÓN, COMPARANDO, AÑORANDO, CON LÁGRIMAS Y CON RISAS. TE QUEREMOS. OS QUEREMOS A LOS DOS. VAMOS CONSTRUYENDO Y VIVIENDO A LA VEZ, IMPROVISANDO ESTA EXISTENCIA QUE NOS HA TOCADO, MULTIFORME Y EXTRAÑA. PERO CONTIGO. Y CON TU HERMANO, CON PAPI Y CONMIGO. LOS CUATRO.
CUATRO PARA SIEMPRE.

Publicado en: la bitácora dedicada a nuestro hijo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

LITERATURA ACTUAL SOBRE LA PERDIDA DE SERES QUERIDOS

LIBROS QUE NOS AYUDARAN A ENTENDER Y A ENCONTRAR RESPUESTAS DEL ¿POR QUÉ DE LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?

Para paliar el dolor insoportable de la pérdida, la escritora neoyorquina Joyce Carol Oates empezó a poner por escrito su propia historia frente a la muerte de su esposo. Como durante el proceso de duelo no podía escribir páginas largas, porque la pena y sus fantasmas recurrentes ocupaban la mayor parte de su energía, dedicó aquel periodo oscuro a vaciar su experiencia en textos breves, en una serie de entradas de diario que con el tiempo, y la perspectiva, fue convirtiéndose en Memorias de una viuda, una conmovedora obra literaria. La pérdida y el duelo de Joyce Carol Oates la llevaron a construir una historia por un camino que no había recorrido antes, el de la narración construida a fuerza de fragmentos, y el proceso de escritura de esta obra la ayudó a sobreponerse a la muerte de su esposo.

Situada también en ese territorio terapéutico de la literatura está Meghan O’Rourke, poetisa nacida en Brooklyn que, a partir del duelo que sentía por la muerte prematura de su madre, escribió The long goodbye.
Estas dos historias y otras que tratan la pérdida de los seres queridos y pueblan la mesa de novedades justamente hoy, Día de Todos los Santos, son parientas de El año del pensamiento mágico, que la escritora californiana Joan Didion publicó en 2005, una historia sobre la muerte, que es un tema tabú en Estados Unidos y que empieza con estas líneas contundentes: “La vida cambia rápido. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida que conoces se acaba”. Didion nos cuenta, en este libro sobrecogedor, la crónica de sus propias acciones, reacciones y reflexiones frente a la muerte súbita e inesperada de su marido.

Estas obras de pérdida y duelo, que además son memorias de una etapa negra y salvavidas de quien las escribe, funcionan también para los lectores que consiguen encontrar en ellas elementos con los cuales encuadrar mejor, y eventualmente reconducir, la onda expansiva de una pérdida.

Reflexionando sobre esto, la poetisa Meghan O’Rourke sostiene, en una entrevista reciente, que este tipo de historias son, entre otras cosas, un espacio público donde se puede conversar, sin ningún riesgo, sobre la pérdida y el duelo, son “una respuesta orgánica a la pérdida”.

Estas historias escritas desde el dolor que produce la muerte de alguien muy querido, cuyo filón terapéutico no tiene nada que ver con los libros de autoayuda, han ido llegando en los últimos meses a las librerías, como una versión actual de esa escritura de duelo que ha existido siempre en la literatura, comenzando por Hamlet, ese melancólico arquetípico que va arrastrando la muerte de su padre, una pena que lo parte en dos y que tiene que purgar solo, con una intensidad que es la sustancia de la historia, porque Gertrude, su madre, ya se ha ido con su tío Claudio.

Entre los libros de “respuesta orgánica a la pérdida”, para utilizar la terminología de Meghan O’Rourke, que han ido apareciendo en los últimos tiempos están Vidas ajenas, del desasosegante escritor francés Emanuelle Carrere; El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, de Patricio Pron; Correr el tupido velo, donde Pilar Donoso disecciona su historia con José Donoso, su padre; Azul serenidad o la muerte de los seres queridos, de Luis Mateo Díez; Diario del duelo, el oscuro lamento de Roland Barthes por la pérdida de su madre, o Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente.

El psicoanalista inglés Darian Leader aborda el tema de la pérdida y el duelo en un ensayo, de muy reciente aparición, titulado La moda negra y con el subtítulo Duelo, melancolía y depresión. Leader se puso a trabajar a partir del ensayo Duelo y melancolía de Freud y, desconcertado ante la poca información que encontraba en los libros de sus colegas, recurrió a la literatura y ahí encontró una gran cantidad de obras que lo hicieron formularse la pregunta que dio origen a su ensayo: “¿Podrían las artes ser de hecho una herramienta vital que nos permita dar sentido a las inevitables pérdidas en nuestras vidas?”.

Darian Leader, en sintonía con Meghan O’Rourke, la poetisa de Brooklyn que escribió The long goodbye, ve en este tipo de obras un elemento terapéutico: “El lugar de las artes en nuestra cultura adquiere un nuevo sentido: como un conjunto de instrumentos que nos ayudan a vivir el duelo. Las artes existen para permitirnos acceder al dolor y hacen esto mostrando públicamente cómo la creación puede emerger de la turbulencia de una vida humana. En nuestro uso inconsciente de las artes, tenemos que ir fuera de nosotros para volver adentro”.

La autora de Memorias de una viuda, Joyce Carol Oates, dice que el duelo es la más humana de las emociones, pero que se trata de una emoción que va rigurosamente en un solo sentido, porque no puede ser recíproca.

Darian Leader cita en La moda negra a la psicoanalista Ginette Raimbault, y redondea, de una manera involuntaria, la idea de Joyce Carol Oates: “El trabajo de escritores, artistas, poetas y músicos es muy importante para ayudar a sacar a la luz la naturaleza universal de lo que siente una persona en duelo, pero no en el sentido de que todos sentirán lo mismo. Por el contrario: lo que nadie puede entender de mi dolor, alguien puede expresarlo en tal forma que yo pueda reconocerme a mí misma en lo que no puedo compartir”.

Entusiasma la idea de Leader, que comparten las dos escritoras, de que estos libros donde un autor exorciza la muerte sirven también de exorcismo para el lector; la literatura, que, como todas las artes, forma parte de las cosas que no sirven para nada, cobra aquí una dimensión terapéutica. La idea es, desde luego, opinable, pero, de entrada, no está mal que en este milenio en donde todo debe tener una utilidad, y producir algún tipo de ganancia, aparezcan de pronto estas obras que tienen, desde el punto de vista de Leader, una utilidad añadida a sus méritos literarios.

No deja de ser curioso que un tema tan grave como la muerte, y el duelo, se trate con más amplitud y generosidad en la literatura que en el mundo del psicoanálisis, donde Leader buscó ideas infructuosamente; quizá se deba a que estos libros escritos desde el duelo son obras que rozan la ficción y que, aunque sean rigurosamente verdad, utilizan recursos narrativos propios de las novelas. Probablemente la muerte, la pérdida y el duelo, son una realidad tan real, tan insoportablemente puntual y veraz, que termina tocándose con la ficción, con ese mundo de mentiras donde las cosas no existen, hasta el día en que se convierten en verdad.

LIBROS TERAPÉUTICOS
Libros sobre la pérdida de seres queridos, aparecidos en los últimos meses.

- Vidas ajenas (Anagrama), de Emanuelle Carrere.

- El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (Mondadori), de Patricio Pron.

- Correr el tupido velo (Alfaguara), de Pilar Donoso.

- Azul serenidad o la muerte de los seres queridos (Alfaguara), de Luis Mateo Díez.

- Diario del duelo (Paidós), de Roland Barthes.

- La moda negra (Sexto Piso), de Darian Leader.

- Memorias de una viuda (Alfaguara), de Joyce Carol Oates.

Publicado en el diario: El País

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL DÍA DE LOS DIFUNTOS………..2 DE NOVIEMBRE

EN LA BÚSQUEDA DE UNA DEMOSTRACIÓN DE RESPETO Y CARIÑO HACIA LOS SERES QUE PARTIERON HACIA EL MUNDO ESPIRITUAL, SE HA ELEGIDO PARA RECORDARLOS EL DÍA 2 DE NOVIEMBRE.

GENERALMENTE, EL DOLOR Y LA ANGUSTIA INVADEN ESOS RECUERDOS Y NOS SUMIMOS EN UNA PROFUNDA TRISTEZA.

PERO... ¿NOS PREGUNTAMOS ALGUNA VEZ SI ESTA ACTIVIDAD NOS CONSUELA ESPIRITUALMENTE?

La muerte de los seres queridos, es una situación angustiante, pero tengamos en cuenta que esta es sólo una separación física.

El alma, o espíritu continúa viviendo, no se destruye con la muerte. El amor, la preocupación por los que ama, es patrimonio del espíritu y esto continúa más allá de la separación física, porque el alma desde el mundo espiritual sigue amando e interesándose por la felicidad de quienes están en sus sentimientos.

A ella le llegan las angustias y los desvelos de quienes compartieron su vida y se esfuerza por hacerle llegar su consuelo, su cariño, su visión de la vida ahora más ajustada a la realidad.

El espíritu continúa en libertad para seguir por el camino del progreso y de superación moral, siempre ascendente, fin principal y verdadero de su existencia material y espiritual.

En la medida que evoquemos con el recuerdo cariñoso, a quienes nos acompañaron en la vida material, con alegría, con optimismo, con ganas de vivir, destacando y valorizando en ellos los aspectos positivos desarrollados durante su existencia material, se sentirán regocijados y nos asistirán con comprensión y afecto, el mismo o quizás mayor que el que nos profesaron durante la vida.

LA VIDA ESPIRITUAL ES UNA REALIDAD Y SEGUIMOS VIVIENDO PORQUE EL PROCESO EVOLUTIVO DE LOS SERES NO SE LIMITA A ESTA EXISTENCIA. HAY UN ANTES Y UN DESPUÉS DE ESTA VIDA. EN ESE PROCESO EN EL QUE TODOS PARTICIPAMOS, SE ENCUENTRAN ELLOS, LOS SERES QUERIDOS QUE PARTIERON YA, SIGUIENDO EL CICLO NATURAL DEL DEVENIR EVOLUTIVO.

A esa vida plena de emociones y realidades podemos llegar con nuestro pensamiento y sentir de ellos el consuelo de la separación momentánea.
Nuestra ofrenda para ellos, esos seres que están siempre latentes en nuestro diario vivir, sea quizás una flor, pero el mejor homenaje deberían ser las obras de amor que brindemos durante cada momento de la vida, con la seguridad plena de que en la Naturaleza nada se pierde, sino que todo se renueva.

ESE SERÁ NUESTRO MÁS DULCE CONSUELO Y A ELLOS LLEGARÁ NUESTRA ALEGRÍA DE VIVIR CON AMOR Y PAZ, CON LA ÍNTIMA CERTEZA DE SU EXISTENCIA Y LA ESPERANZADA POSIBILIDAD DEL REENCUENTRO, AL CUMPLIR NOSOTROS TAMBIÉN NUESTRO CICLO EN ESTA VIDA.