PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

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miércoles, 24 de agosto de 2011

AYUDANDO A LOS NIÑOS A ENFRENTAR LA MUERTE DE UN SER QUERIDO (I PARTE)



QUÉ HACER CUANDO LA MUERTE OCURRE EN LA FAMILIA Y TENEMOS NIÑOS PEQUEÑOS.



EL NIÑO Y LA MUERTE
Aunque los adultos suelen tratar con franqueza los aspectos relacionados con la muerte y el duelo (su dolor, su tristeza, su angustia, la forma de expresar sus sentimientos), los niños, como grupo, suelen estar excluidos de tener que expresarse de una manera determinada (se les deja solos o se les evita, por todos los medios posibles, toda expresión de dolor).



Comúnmente se cree que los niños de nuestra cultura no sufren a penas disgustos (o se pretende que no tengan ninguno), y cuando sufren una pérdida, se ofrece rápidamente un sustituto (algo que se pretende sustituya al objeto perdido), negándoles así la posibilidad de apreciar los beneficios que obtenían del objeto perdido y de la expresión, vivencia o afrontamiento de su dolor.



Sabemos, por puro sentido común y por experiencia, que cuando un niño hace una pregunta cualquiera, se suele referir a un suceso o a algo que ha observado; no obstante, cuando las preguntas se refieren a la muerte, en lugar de respuestas sencillas y sinceras, provoca una aprensión indebida en el adulto (se preocupan indebidamente) en lugar de la comprensión y el cariño que otras preguntas habitualmente desencadenan.



Se olvida que la vida cotidiana -o la televisión y los modernos video juegos- les ofrecen repetidamente a los niños bastantes situaciones en las que experimentar sensación de pérdida con diversos grados de aflicción; la muerte de una mascota suele ser un ejemplo clásico.

LA FORMA EN QUE EL NIÑO SE ADAPTA A LA PÉRDIDA DE ALGÚN OBJETO REAL O IMAGINARIO DEPENDE DE MUCHOS FACTORES:

(1) La edad del niño en el momento de la pérdida;
(2) Características del objeto perdido: si se trata del padre, de la madre, del hermano, de la mascota, del juguete, etc.;
(3) Relación particular del niño con el objeto perdido (grado de apego o familiaridad con lo perdido);
(4) Las características de la pérdida (repentina, lenta o violenta);
(5) Sensibilidad y ayuda de los miembros supervivientes de la familia ante sus sentimientos y necesidades emocionales;
(6) Su propia experiencia de pérdidas anteriores;
(7) Su herencia familiar, enseñanza religiosa y cultural;
(8) Actitud que ha adquirido (aprendido) a través de la observación de la reacción de sus padres, otros adultos y compañeros ante la muerte de otros (aprendizaje vicario).

Por otra parte, cuando se produce una muerte en la familia se presenta un fenómeno muy común (y en algunos sectores la norma):
Los niños son extraídos del entorno familiar inmediato (se les lleva a otra parte para que “no presencien el dolor y no se angustien”) mientras los adultos se dedican a sufrir su propia pena, prescindiendo de consolarlos.



TIPOS DE PÉRDIDAS EN LA INFANCIA

Desde la pérdida de un diente en la infancia hasta la muerte de un padre, nos afligimos por lo que perdemos y deseamos que retorne, ya sea un juguete, una madre, una mascota o nuestra dignidad y respeto. Las pérdidas en la infancia pueden estar en una de las siguientes categorías:

1. Relacional
2. Ambiental
3. Habilidades y destrezas
4. Pérdida de futuro/protección del mundo de los adultos
5. Objetos externos
6. De si mismo
7. Hábitos



PÉRDIDA DE RELACIONES
1. Muerte del padre, abuelo, hermano, amigo, compañero de clase, mascota.
2. Ausencia del profesor, padre, hermano, amigo.
3. No disponibilidad del padre por alcoholismo, drogadicción, prisión o divorcio.

PÉRDIDA DE OBJETOS EXTERNOS
1. Pérdida del juguete u objeto favorito (cobija, oso de peluche).
2. Pérdida por robo o extravío (diario, regalo especial).
3. Perder cosas de valor puede ser muy doloroso para un niño.

¿QUÉ PODEMOS HACER POR EL NIÑO?
1. Validar los sentimientos del niño por la pérdida de su relación personal, una compañía verdaderamente importante.
2. Participar activamente en la búsqueda del objeto perdido.
3. Activamente utilizar un grupo de auto-ayuda.

PÉRDIDA EN EL AMBIENTE
1. Fuego, inundaciones, huracanes y otros desastres naturales.
2. Mudanzas, cambio de escuela, cambio de la estructura familiar.
3. Separación familiar.




¿QUÉ PODEMOS HACER POR EL NIÑO?



La separación de la familia puede ser un proceso doloroso para un niño pequeño.

1. Preparar al niño para la separación del padre/madre. Si el padre se va una hora, un día, una semana, indefinidamente o para siempre, el niño necesita conocer los hechos. La discusión abierta disminuye la ansiedad.



2. Si la separación tiene una fecha definitiva, haga un calendario con el niño que le muestre cuánto tiempo queda para la separación, y déjelo en su habitación; así el niño puede marcar los días que van pasando.



3. Deje una foto del padre/madre al lado de la cama del niño.



4. Use una grabadora para que el niño hable al padre o trabaje sus sentimientos respecto a la marcha del padre.



5. Deje el número de teléfono de otro adulto-cuidador que pueda apoyar al niño.



6. Informe al profesor de lo que ha pasado o pasará en la casa del niño.

PÉRDIDA DE SÍ MISMO



1. Pérdida de partes físicas del cuerpo (un diente, un brazo, un ojo).
2. Pérdida de auto-estima; Abuso físico, sexual, emocional o de privacional.
Los síntomas conductuales del duelo no siempre son pelea, llanto o expresiones exteriores; los niños pueden aislarse, señalar o despersonalizar la vida para escapar de aspectos del duelo muy dolorosos que si no sienten o no hablan no podrán sobrevivir.

¿QUÉ PODEMOS HACER POR EL NIÑO?
Con los niños menores de 3 años el primer objetivo es satisfacer sus necesidades primarias, físicas y de confort, que lo abracen, lo carguen y que le permitan regresiones apropiadas. Los adultos que abusan de los niños necesitan guía en trabajar con su rabia para que esté más libre y amen a sus hijos. Es importante que:

1. Animarle a no auto-culparse.
2. Animarle a contar una y otra vez la historia.
3. Asegurar el total alivio del abuso.
4. Mantener la privacidad.
5. Controlar su rabia acerca del abuso.
6. Ofrecer protección.
7. Recordar que algunas veces no hay signos visibles del abuso.
8. Reconocer sus malos sentimientos acerca del abuso.

PÉRDIDA RELACIONADA A HABILIDADES Y DESTREZAS



1. Retrasarse en la escuela.
2. No ser escogido para el equipo de deportes.
3. Sobrepeso, trauma, enfermedad, incapacidad física.
4. Dislexia, Déficit de atención y otras diferencias del desarrollo.

¿QUÉ PODEMOS HACER POR LOS NIÑOS?



1. Reconocer los hechos y su lugar en el colegio



2. Permitir al niño la oportunidad de discutir su retención o pérdida abiertamente.



3. Incorporar los pensamientos y sentimientos del niño en experiencias creativas de escritura y lenguaje.



4. Aceptar al niño donde ellos se encuentre académica, atlética o físicamente usando proyectos y tareas diseñadas a su nivel de confort. Ver el crecimiento como un progreso individual y no como una comparación según estándares dónde el niño debería estar.



5. Crear un proyecto donde el niño pueda lucirse. Por ejemplo, debido a que el niño ha repetido el segundo grado y es el mayor de la clase, usar su mayor madurez de forma creativa (juegos, murales, proyectos de servicio).



6. Use cada oportunidad para estimular su auto-estima.

PÉRDIDA RELACIONADA A LOS HÁBITOS
1. Chuparse el dedo, comerse las uñas, enrollarse el pelo en los dedos.
2. Cambio de patrones alimentarios o rutinas diarias.
3. Empezar o terminar la escuela.

PÉRDIDA DE FUTURO/PROTECCIÓN DEL MUNDO DE LOS ADULTOS
1. Pérdida del modelo de rol.
2. Miedo de la escuela como un lugar peligroso.
3. Falta de motivación para el trabajo escolar.
4. Elección de la violencia como una forma de solucionar los problemas.

¿QUÉ PODEMOS HACER POR LOS NIÑOS?



1. Anime a entrenadores, hermanos/as mayores y ancianos a ser voluntarios como mentores y modelos de rol para los niños afligidos.



2. Fomente la conciencia del vecindario para crear programas de vigilancia para la protección de los niños antes y después del colegio.



3. Mantenga programas, reuniones y políticas escolares en relación con el comportamiento matón, la violencia y las armas en la escuela.



4. Los padres y el personal docente escolar pueden crear un espacio para que los niños hablen de sus temores y preocupaciones acerca de la violencia y el trauma que puede rodear sus vidas.



5. Facilite las reuniones de clase para que los niños puedan discutir con seguridad sus temores.



6. Utilice guías diseñadas por sistemas escolares para trabajar con niños que han experimentado violencia, abuso, muerte y otros traumas.

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