PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE

PARA EL ESTUDIO, COMPRENSIÓN Y DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL Y LOS PROCESOS DE LA MUERTE
¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD SINO EN TU PROPIO CORAZÓN?

miércoles, 21 de agosto de 2013

CONCIENCIA DE SER MUJER

PARA SER CONSCIENTES DE LA IMPORTANCIA QUE TIENE SER MUJER ES PRECISO, RECORDAR QUE SER MUJER IMPLICA TODO UN DESAFÍO Y TODA UNA RESPONSABILIDAD DE VIDA.

Muchos años de ostracismo y oscuridad la recluyeron a un plano secundario donde ciertos derechos, que hoy se consideran importantes en una sociedad moderna, eran desconocidos, ignorados e inimaginables.

La pintura que nos ofrecen algunas culturas y tradiciones nos sigue mostrando, lamentablemente, un espectáculo de sometimiento y abuso de poder, donde la mujer debe ocultar no sólo su rostro, sino también sus deseos, anhelos y su capacidad creadora.

Aunque muchos países desarrollados y otros en vías de serlo hayan aprobado leyes que reglamenten la igualdad de la mujer ante la ley, es cierto que aún subsisten muchos impedimentos para acceder a estos derechos.

Subyacen en forma más o menos velada, ciertas discriminaciones que van desde los sueldos menores hasta abusos físicos y emocionados. Pero una mirada atrás en la historia, nos permite reconocer logros importantes, en el avance de la igualdad de la mujer: el derecho al voto, reformas en la legislación de la familia y en la laboral, entre otras.

Colocar a la mujer en pie de igualdad con el hombre en cuanto a derechos civiles, posibilidades de capacitación intelectual e independencia económica, es sin dudas, una conquista ineludible en la civilización de los pueblos y en la sociedad actual.

Posibilitar su desarrollo en las actividades laborales, científicas, técnicas, culturales, de servicio a la comunidad, es valorar todo su potencial, factible de transformar y crear, de generar luz e inteligencia, con el tacto y la intuición que, muchas veces, la identifican.

Cada uno de los sexos debe buscar la complementariedad a partir de la diferenciación, lo masculino y lo femenino, con las mismas oportunidades laborales, intelectuales y de proyección a la sociedad, pero con diferentes compromisos de vida y funciones específicas.

La complexión orgánica de la mujer es muy sensible y su misión específica es el desarrollo del amor en sus formas más diversas. La procreación es la oportunidad del espíritu en su condición de mujer, de experimentar el amor, la entrega, la ternura y también el saber renunciar a ciertas comodidades y gustos personales.

La mujer debe aspirar a conquistar en el desarrollo de su función, los valores del sentimiento y la espiritualidad de la familia. Su objetivo es unificar a los seres y darles la felicidad de la vida mediante los valores propios de su función creadora. Es fundamental la actividad de la mujer en el ámbito de la familia, a fin de propiciar un clima de serenidad, comprensión, envolvimiento afectivo, estados que logran el fortalecimiento de las energías individuales debilitadas por las Luchas cotidianas.

Compañera del hombre, no rivalizando ni compitiendo con él, ella representa la perpetuidad de la vida y sigue ocupando el lugar más alto que le dio la naturaleza en el amor de la familia y de la humanidad. Tener conciencia de ser mujer es mucho más que haber nacido mujer, implica conocer, aceptar y desarrollar aquellos valores y actos que harán de su vida un hecho trascendente, pensando y haciendo en pos del amor y la unificación de los demás.

Tener conciencia de ser mujer es también vivir cada época de la vida de acuerdo con las necesidades del momento. Vivir con plenitud y responsabilidad las diferentes etapas de su existencia como hija, hermana, esposa, madre. En esta última, la mujer alcanza la plenitud de su realización y se proyecta con más humildad y comprensión.

Es por estas responsabilidades por las que también debe luchar, siendo libre para amar, crear y guiar.

El desafío radica esencialmente, en la posibilidad de desarrollar los valores de su espíritu con plena conciencia de lo que significa ser mujer, e inspirándose en la justicia, el amor y la verdad, saber renunciar cuando es preciso y exigir cuando es necesario.




Os dejo este video que es una muestra de la importancia de ser mujer

Es una colaboración de: M.B.D.S.

lunes, 19 de agosto de 2013

LA SOLEDAD DEL SUFRIMIENTO

El sufrimiento casi nunca atrae compañía. La gente no quiere estar mal y ni siquiera estar cerca del malestar. No solo nos pasa a los ciudadanos de a pie. Políticos, reyes, personajes del mundo del cine, alta sociedad y todo tipo de personas, sufrimos lo mismo. Es algo que no diferencia clases sociales, ni economías, ni respeta ninguna condición humana.

Parece como si los disgustos se pegasen a la piel y que el dolor pudiese saltar de una persona a otra con tanta facilidad que tuviese el poder de invadirnos como una enfermedad contagiosa.

En esos momentos uno aprecia a las poquísimas personas que están a su lado y agradece, desde lo profundo del corazón, su presencia. Tal vez porque esta compañía no es más que una moneda de cambio y dónde se instala hoy el dolor mañana puede embargar la alegría y ser nosotros los que podamos ayudar a otros a aliviar sus penas.

Hay un librito muy útil de Mª Jesús Álava Reyes que seguramente muchos conoceréis, que se titula “LA INUTILIDAD DEL SUFRIMIENTO” que os recomiendo leer a quien no lo haya hecho ya, incluso quienes lo hemos leído, debemos releerlo frecuentemente.

El sufrimiento no tiene límites. Puede empezar por ser insignificante y a penas rozarnos, pero también puede aliarse con el pensamiento tóxico y desmesurarse. A veces, adoptamos una postura tan absurda, cuando sufrimos, que incluso adoptamos el sufrimiento como huésped perpetuo de nuestra casa. Y lo peor, le hacemos nuestro mejor amigo.

LO QUE NOS DUELE NOS SIRVE SIEMPRE. APRENDEMOS DE ELLO EN TODOS LOS SENTIDOS. No solo recogemos, si somos inteligentes, el mensaje del suceso, sino que también nos da la oportunidad de reconocernos en la desgracia, de saber a dónde podemos llegar con nuestras fuerzas y a analizar nuestra capacidad regenerativa.

Recuperar la ilusión es un derecho que nos asiste a todos los seres humanos, pero también un deber absoluto para seguir siendo la pieza de este gran puzle que es la humanidad del que formamos parte.

ESTOY SEGURA QUE HEMOS VENIDO AQUÍ PARA APRENDER A SER FELICES. EN ELLO ESTAMOS CADA DÍA, PERO HAY BACHES, HAY PIEDRAS, HAY NUBES Y NIEBLAS QUE A VECES PARECEN DESVIARNOS DEL CAMINO.

REINVENTARSE SIEMPRE TIENE UN SABOR DULCE AL FINAL DE TODO. NOS PONE FRENTE A NUESTRA PROPIA GRANDEZA, ESA QUE A VECES NI SABEMOS QUE VIVE EN NOSOTROS.

Es una colaboración de: Mº.P.G.S.

sábado, 17 de agosto de 2013

EXPERIENCIAS SOBRE NUEVOS APRENDIZAJES

"LA VIVENCIA ENSEÑA MÁS QUE LA PALABRA. LAS PALABRAS FORMAN CONCEPTOS, LAS VIVENCIAS FORMAN EXPERIENCIA. LOS CONCEPTOS TRAZAN EL MAPA, LA EXPERIENCIA IMPLICA EL VIAJE. NINGUNA EXPERIENCIA SE PIERDE, PORQUE CADA EXPERIENCIA CONTIENE UNA LECCIÓN".

Las lecciones de la experiencia son siempre positivas aun cuando la experiencia no lo sea. 

En el libro "UNA VIDA CON PROPÓSITO", Dan Millman nos propone reflexionar acerca de aquellas cosas que podemos aprender a través de la experiencia y cuáles no, qué aspectos y acciones nos enriquecen y cuáles nos debilitan como seres humanos.

Reivindica en algunos párrafos, el valor de aprender de la vida, porque esta tiene un sentido, una dirección y buscar los medios y las formas para optimizar ese aprendizaje, puede constituirse también en un desafío.

La experiencia directa sigue siendo la mejor maestra, pero un libro nos puede proporcionar un mapa del territorio, una preparación que permite obtener más de la experiencia. Un libro puede señalar el camino, pero aún deberemos emprender el viaje. En realidad no necesitamos escoger entre libros y la experiencia.

El curso más sabio es elegir ambas cosas, porque nuestras vivencias seguirán planteándonos desafíos, pero las aprovecharemos más intensamente, si sabemos, conocemos y nos preparamos. "Integrar a la vida personal los principios y prácticas aprendidas en los libros puede tomar años. Nuestra receptividad e intereses cambian a lo largo del tiempo y la vida nos enseña a ser más humildes. No importa cuánto nos hayan enseñado los libros, está en la naturaleza de la vida bajar los humos antes de hallar sabiduría, caer de rodillas antes de elevar la mirada al cielo, enfrentar nuestra propia oscuridad antes de ver la luz. A cada uno le toca deambular por los bosques de la experiencia para recoger sabiduría mundana. Cada cosa que descubrimos sirve a su manera. Tenemos éxito cuando fallamos pero aprendemos de nuestros errores y ascendemos a las alturas por una escalera en caracol".

Estas referencias metafóricas sobre el valor de la vida y el modo de aprenderla y conocerla, puede invitarnos a reflexionar sobre los modos en que cada uno aborda y asimila lo que le sucede.

Algunos hacemos lo mismo una y otra vez, esperando resultados distintos. En lugar de repetir viejos errores, podemos cometer otros, probar también otros caminos y aprender de ellos. Cuando más aprendemos más adaptables somos. Aprender requiere cambios, cambiar implica rectificarse para abandonar lo viejo, y dejar lugar a lo nuevo. Nada cambia, si no cambiamos nosotros.

La transformación personal se gesta en lo íntimo de cada ser, cuando comprende, impulsado por la razón, el dolor o las diferentes circunstancias de vida, que debe orientar su camino hacia un rumbo diferente.

CONTACTO ESPIRITUAL

La voluntad y la íntima convicción de que es necesario cambiar en algunos aspectos, y de que hay que fortalecer otros, depende de cada individuo. Sólo él, apoyado en sus conocimientos, en sus talentos, en sus experiencias, en sus ideales, podrá trazar su camino, apoyándose siempre en las fuerzas que brindan los afectos, el contacto espiritual y la conciencia del bien.

Aprender a través de la experiencia, es sólo un camino, hay otros que se esbozan con perfecta claridad en la vida de los seres: la observación, la lectura, el recogimiento, el intercambio con otras personas...
Las rutas son variadas, pero todas se combinan para incentivarnos al mismo objetivo: el progreso en sus múltiples formas y dimensiones.

La experiencia es un camino más que se nos capitaliza en forma determinante, porque se imprime en nuestra psiquis y en nuestro corazón con la fuerza de lo vivido.

Pero "experiencia no es lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo que nos sucede" (Aldous Huxley).

¿DE QUÉ MANERA LO CONVERTIMOS EN APRENDIZAJE?, ¿CÓMO AFRONTAMOS LO QUE NOS PASA? ¿REACCIONAMOS CON REBELDÍA, CON CONFORMIDAD, CON ACEPTACIÓN?

Elegir el rumbo, determinar el ritmo de la marcha, con quiénes y cómo lo recorremos, puede depender en gran parte de cada uno, que en función de su libre albedrío elige qué hacer y cómo hacerlo. Otras veces, las elecciones no son tantas y allí, nuestra capacidad, nuestra humildad y conformidad ante los hechos, se hace más necesaria.

APRENDER DE TODAS MANERAS, ES EL GRAN DESAFÍO AL QUE NOS INVITA LA EXISTENCIA, ACEPTÉMOSLO CON ALEGRÍA, OPTIMISMO, SABEDORES DE QUE DIOS EN SU INFINITO AMOR Y SABIDURÍA NOS OFRECE AQUELLO QUE PODEMOS Y SOMOS CAPACES DE DESARROLLAR. 

AMOR Y SABIDURÍA QUE NOS COBIJA CADA DÍA, CADA HORA, EN CADA VIDA QUE SE ADENTRA GENEROSA EN EL CAMINO DE LA EVOLUCIÓN, EN SUS DOS FACETAS, LA INDIVIDUAL Y LA COLECTIVA.

viernes, 16 de agosto de 2013

TOMAR CONCIENCIA DE LA MUERTE Y SU COMPRENSIÓN, POTENCIA ASPECTOS POSITIVOS DE LA PSICOLOGÍA HUMANA

LA REVISIÓN DE DOCENAS DE ESTUDIOS REVELA QUE LA MORTALIDAD NO SOLO TIENE UN LADO OSCURO

“REFLEXIONAR SOBRE LA MUERTE NO TIENE PORQUÉ PROVOCAR SOLO MIEDO, AGRESIVIDAD, DESALIENTO Y OTRAS SENSACIONES NEGATIVAS, COMO CABRÍA ESPERAR.

DE HECHO, TIENE TAMBIÉN UN EFECTO POSITIVO EN LA PSICOLOGÍA HUMANA. ESTO ES LO QUE HA REVELADO LA REVISIÓN DE DOCENAS DE ESTUDIOS AL RESPECTO, REALIZADA POR CIENTÍFICOS DE LA UNIVERSIDAD DE MISSOURI, EN ESTADOS UNIDOS.

LOS DATOS ARROJADOS HAN CONSTATADO QUE, EN LAS SITUACIONES EN QUE SE INCREMENTA LA CONCIENCIA DE LA MUERTE, COMO TRAS UN ATENTADO TERRORISTA O UNA CATÁSTROFE NATURAL, LA GENTE REAFIRMA LOS ASPECTOS POSITIVOS DEL MUNDO, Y SE PUEDE VOLVER MÁS PACÍFICA, COOPERATIVA Y CUIDADOSA”.

Según los autores del estudio, esta revisión ha demostrado que tener presente la muerte en nuestras vidas puede propiciar la reducción de actitudes belicistas, que tomemos mejores decisiones relacionadas con la salud; puede incrementar el altruismo y la tendencia a ayudar a otros e, incluso, puede reducir la tasa de divorcios.

Uno de los autores de la investigación, el profesor de ciencias de la psicología, Jamie Arndt, explica en un comunicado de dicha Universidad que “según la Teoría de la gestión del terror (TMT), las personas se enfrentan a la conciencia de su mortalidad sosteniendo creencias culturales y buscando formar parte de algo mayor y más perdurable que ellas mismas, como los países o las religiones”.

La TMT señala, más concretamente, que la conciencia de mortalidad hace que individuos y grupos sociales sientan la necesidad de reforzarse, a menudo llevando a cabo acciones punitivas y violentas e incluso provocando guerras.

Además, el miedo a la aniquilación absoluta provoca una ansiedad tan profunda y un sentimiento tan hondo de ausencia de sentido, que hace que las sociedades construyan y refuercen sus símbolos en forma leyes, sistemas religiosos de sentido, culturas y sistemas de creencias. Sin embargo, afirma Arndt, la idea de la muerte también puede tener un efecto positivo.

CUESTIÓN DE IDENTIFICACIÓN

Por ejemplo, en un estudio realizado con individuos estadounidenses, se les pidió a los participantes que imaginaran bien una catástrofe local bien una amenaza global relacionada con el cambio climático.

Los científicos evaluaron a continuación las actitudes belicistas de los participantes, concretamente con respecto a lo que ellos creían que era una potencial amenaza para su propio país: Irán.

Tras haber recordado la muerte, los participantes que habían pensado en el peligro del cambio climático expresaron niveles más bajos de belicismo que aquellas personas que habían pensado en un desastre local.

Según Kren Vail, director del estudio, estas diferencias en las actitudes tendrían su origen en el grado de identificación de los voluntarios con los afectados por ambos tipos de catástrofes.

“En los dos casos, (los participantes) respondieron a su conciencia de mortalidad tratando de proteger a grupos relevantes (para ellos). Cuando la amenaza estuvo localizada, los sujetos tendieron a defender a su grupo social más cercano; pero cuando la amenaza planteada resultó ser global, los participantes se identificaron a sí mismos con la humanidad entera, y se sintieron más pacíficos y cooperativos”.

QUÉ SUCEDE EN LAS CATÁSTROFES REALES

En el caso de catástrofes reales, como el ataque terrorista ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, el hecho de afrontar el miedo y la conciencia de la muerte puede tener tanto efectos positivos como negativos.

En aquella situación, “los medios de comunicación y los especialistas tendieron a centrarse en las reacciones negativas que este acto terrorista provocó, como la violencia y la discriminación que emergieron entonces contra los musulmanes”, afirma Vial.

Sin embargo, “algunos estudios revelaron que, tras el 11S, la gente también comenzó a expresar niveles más altos de gratitud, esperanza y bondad”.

Otro ejemplo: Tras el atentado sufrido por la ciudad estadounidense de Oklahoma en 1995, y que costó la vida a 168 personas, se constató un descenso en la tasa de divorcios en los condados circundantes.
Los científicos concluyen, a partir de todos los datos revisados que “tras un aumento de los estímulos que nos hacen conscientes de la muerte, la reacción positiva es intentar reafirmar que el mundo también tiene algunos aspectos positivos”.

EFECTOS EN LA VIDA PERSONAL

En su vida personal, los individuos también son capaces de sacarle partido a la conciencia incrementada de la muerte. En este sentido, algunos de los estudios revisados revelaron que los pensamientos sobre la mortalidad pueden despertar el deseo de hacer más ejercicio.

Otras investigaciones han constatado, por otra parte, que mantenerse conscientes de la realidad de la muerte puede reducir hábitos nocivos, como el tabaquismo, así como aumentar el cuidado personal.

“Una vez que empezamos a desarrollar el presente estudio, nos sorprendimos de la cantidad de investigaciones que demuestran los efectos positivos de la conciencia de mortalidad”, afirma Arndt, que añade que “la gente es muy capaz de extraer un lado luminoso de la muerte”. 

LOS RESULTADOS DE LA PRESENTE INVESTIGACIÓN HAN APARECIDO PUBLICADOS EN LA REVISTA PERSONALITY AND SOCIAL PSYCHOLOGY REVIEW, DE LA SOCIETY FOR PERSONALITY AND SOCIAL PSYCHOLOGY (SPSP).

sábado, 10 de agosto de 2013

NUEVAS VIDAS: NUEVAS OPORTUNIDADES

 "CON LA REENCARNACIÓN YA NO PODEMOS DECIR: ¡QUÉ CULPA TENGO YO DE HABER NACIDO EN ESTA ÉPOCA FATAL. ESTA ÉPOCA TÚ AYUDASTE A PREPARARLA EN UNA EXISTENCIA ANTERIOR. PROCURA QUE EL MUNDO DE MAÑANA SEA MEJOR; MÁS CULTO, MÁS JUSTO, PORQUE TÚ HAS DE VOLVER POR FUERZA A ÉL, Y COSECHARÁS LO QUE HAYAS SEMBRADO. DENTRO DE ALGUNOS SIGLOS QUIZÁ REPOSES A LA SOMBRA DE LA ENCINA CENTENARIA QUE HOY PLANTASTE". AMADO NERVO

Expresa Jon Aizpurua en su libro "Los Fundamentos del Espiritismo" lo siguiente: "El espíritu es el principio inteligente del Universo. Todo lo que tiene vida tiene espíritu. Existimos antes de nacer y continuamos viviendo después de la muerte. Apreciando la vida como un continuo y desde una óptica existencial, podemos afirmar que fuimos, somos y seremos, y desde una más amplia perspectiva espiritual, podemos sostener que preexistimos, existimos, coexistimos y subsistimos".

Todos los seres vivos son dinamizados por un ente psíquico imperecedero. En el reino vegetal se manifiesta en la sensibilidad ante los estímulos. En los animales, esa alma rudimentaria se expresa principalmente a través de los instintos y del raciocinio elemental; en los seres humanos es el asiento de la individualidad, la inteligencia, la conciencia, la voluntad y el libre albedrío".

El ser humano es un espíritu encarnado en un cuerpo. Este último, no es el individuo real, sino su representación exterior. A través de él, el espíritu adquiere experiencias en el mundo material, de acuerdo con el nivel de progreso moral e intelectual alcanzado. Estas situaciones por las que atraviesa el ser encarnado le permiten depurar sus errores así como también, aquilatar virtudes, engrandecer sus capacidades y contribuir a su progreso y al de los demás seres con los que se relaciona. El contar con este conocimiento le genera a la persona no sólo responsabilidades por sus pensamientos, sentimientos y acciones, sino que además, le otorga la tranquilidad y seguridad que devienen de saber que la vida del espíritu o alma, no termina con la muerte física.

El conocimiento y la evidencia de la reencarnación, libera al hombre de la angustia y preocupación acerca de su destino después de la existencia como encarnado, al demostrarle que después de la muerte del cuerpo físico, el espíritu sobrevive a este, reconociendo su inmortalidad y trascendencia más allá de lo sensorial.

La misericordia y el amor de Dios permiten al espíritu volver a nacer, ofreciendo así nuevas oportunidades para progresar. Reencarnar, es el retorno del espíritu a la vida corporal, a un cuerpo diferente en cada existencia, formado y constituido de acuerdo con las características psíquicas y biológicas predominantes en esa etapa de su proceso evolutivo.

A TRAVÉS DE LAS VIDAS SUCESIVAS, EL ESPÍRITU VA ALCANZANDO NUEVOS CONOCIMIENTOS Y MÚLTIPLES EXPERIENCIAS EN DISTINTOS ÓRDENES, DE ESTE MODO, LO SUMADO EN EL PASADO SE UNE AL PRESENTE, EN UNA RELACIÓN CAUSAL, QUE DETERMINA EL PERFECCIONAMIENTO DE CADA SER Y LAS POSIBILIDADES DE REALIZACIÓN EN EL PORVENIR.

Por lo tanto, la vida material le otorga la posibilidad de mejorar y avanzar conscientemente a su superación, otorgándole al espíritu un nuevo organismo adecuado a sus condiciones y a sus objetivos de progreso. Cada ser, se encuentra en el lugar y en el medio que necesita para su evolución. Su familia, sus parientes, su situación social y sus vinculaciones, responden así a sus necesidades espirituales y a la posibilidad de progreso.

Valorar estas posibilidades implica acercarse a Dios, agradecer su misericordia y amor por las oportunidades que brinda para que se reparen las faltas cometidas y se avance a nuevos estados de conciencia superior. El progreso espiritual alcanzado en las pasadas existencias no se pierde, así como tampoco los sentimientos conquistados, aunque no se recuerden a través de la conciencia cerebral.

LA REENCARNACIÓN, ASEGURA LA CONTINUIDAD DEL PROCESO DE APRENDIZAJE Y ES, POR LO TANTO, EL MECANISMO INDISPENSABLE QUE GARANTIZA LA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL DEL HOMBRE.

ELLA EXPLICA DE UNA MANERA RACIONAL, LÓGICA Y SATISFACTORIA LAS DIFERENCIAS HUMANAS, ASÍ COMO TAMBIÉN, ALIENTA AL PROGRESO AL DETERMINAR QUE DE ACUERDO CON LOS ESFUERZOS POR LA REPARACIÓN Y SUPERACIÓN DE LOS ERRORES, Y TAMBIÉN AL BIEN REALIZADO, SE ABRIRÁN NUEVOS Y MEJORES CAMINOS PARA TODOS.

CUÁN IMPORTANTE SERÍA QUE LA HUMANIDAD COMPRENDA CABALMENTE QUE NACER, MORIR Y RENACER SON DISTINTAS FASES DE UN CAMINO QUE SÓLO ES ILUMINADO POR EL AMOR Y LA MISERICORDIA DE DIOS, SENTIMIENTOS QUE SE NOS OFRECEN PARA DESARROLLAR EN CADA VIDA, EN CADA ETAPA EVOLUTIVA.

Es una colaboración de L.S.

lunes, 5 de agosto de 2013

MÁS ARRIBA DEL CIELO

Algún día estaremos más arriba del cielo…en otro universo, en otro estado, en otra dimensión. Teniendo en nuestra conciencia la experiencia acumulada en tantas y tantas vidas, vividas.

Como equipaje, lo único que nos pertenece el amor que nos hemos llevado, que no es otro que el amor que hemos dado, gozando de lo mejor que hayamos hecho y aprovechando cada instante de afecto entregado a otros, cada ayuda desinteresada, cada jirón del corazón entregado sin esperar nada a cambio. Porque uno se da cuenta, a lo largo la vida, que en realidad uno solo se lleva lo que da.

Eso es lo que nos llevamos. Los recuerdos, las vivencias de lo que hemos gozado y sufrido, las sensaciones, los olores, las melodías…todo lo que ha calado en nuestra alma poquito a poco y sobre todo lo que hemos regalado a los demás para que hayan vivido sus propios ratos de ilusión, segundos de alegría o minutos de éxtasis.

Los instantes eternos, que todos hemos logrado alguna vez, están impresos en el alma. Ese es el bagaje auténtico. Lo único que llevamos puesto siempre con nosotros. Lo auténticamente nuestro. Lo que ninguna circunstancia ni situación puede arrebatarnos. Ni siquiera la cárcel, del tipo que sea, puede con ello. Podrán atarnos el cuerpo, silenciar la palabra y taponar nuestro oído pero nunca podrán gobernar nuestros pensamientos…siempre libres, siempre capaces de recrear mundos en los que ser es mejor que parecer y en los cuales, soñar solo tiene valor nunca precio.

Deberíamos estar preparados para partir en cualquier momento. Sí, sé que esto que acabo de decir suena fuerte. Incluso no quisiéramos oírlo tal vez. Pero en realidad sería el referente de haber logrado el equilibrio y la evolución que tanto ansiamos.

Irse es despedirse de muchas cosas, de muchas personas….o quizá de pocas…pero todas ellas importantes!!.

En eso debería residir el dolor mayor. Las cosas, las casas, los coches, las ropas y el glamour…son tan efímeros como intranscendentes. Algo que puede tenerse, aumentarse o perderse en cualquier momento. Algo nunca definitivo ni definitorio. Irte es solamente despoblarlo por un breve tiempo. Otros usarán tu casa, tu coche, tu ropa…e incluso personas nuevas amarán, también, a las que aquí quedan.

Solamente te irás con lo más sentido que hayas hecho, con lo mejor que hayas sido, con lo más intenso que hayas vivido. Y aquí dejarás también tu huella más valiosa. Todo lo que hayas sido capaz de provocar en el corazón de los demás. Esa será tu auténtica herencia.

¡Qué gran error cometemos los seres humanos al preocupamos por dejar a nuestros hijos legados materiales…y realmente lo que tendrán como herencia y nunca los abandonara es lo que hayamos sembrado en su corazón.

Eso que nunca perece… ellos a su vez también dejaran a sus hijos la suma de lo que nosotros les dejamos y lo que ellos aportaron y así generación tras generación.

POR ESO ES TAN IMPORTANTE, DEJAR LOS CORAZONES DE NUESTROS SERES QUERIDOS LLENOS AMOR, ESA ES LA FORMA EN LA QUE SIEMPRE ESTAREMOS ENLAZADOS….AUNQUE ESTEMOS MÁS ARRIBA DEL CIELO.

viernes, 2 de agosto de 2013

RECONCÍLIATE CON LA MUERTE

 …UN ENCUENTRO PRÓXIMO CON LA MUERTE PUEDE PRODUCIR UN AUTÉNTICO DESPERTAR, UNA TRANSFORMACIÓN EN TODA NUESTRA ACTITUD ANTE LA VIDA.

Cuando era niño y vivía en Tíbet, oí la historia de Krisha Gotami, una joven que tuvo la buena fortuna de vivir en la época de Buda. Cuando su hijo primogénito contaba cosa de un año, cayó enfermo y murió. Agobiada por la pena, con el cuerpecito en brazos, Krisha Gotami vagaba por las calles suplicándole a todo el mundo un remedio que le devolviera la vida a su hijo. Algunas personas pasaban por su lado sin hacerle caso, otras se reían de ella, y aun otras la tomaban por loca, pero finalmente dio con un sabio que le dijo que la única persona del mundo que podía realizar el milagro que ella pretendía era Buda.

Así pues, fue en busca de Buda, depositó el cadáver de su hijo ante él y le expuso su caso. Buda la escuchó con infinita compasión, y luego respondió con amabilidad: —Sólo hay una manera de curar tu aflicción. Baja a la ciudad y tráeme un grano de mostaza de cualquier casa en la que no haya habido jamás una muerte.

Krisha Gotami experimentó un gran alivio y se dirigió a la ciudad de inmediato. Cuando llegó, se detuvo en la primera casa que vio y explicó: —Me ha dicho Buda que vaya y busque un grano de mostaza de una casa que nunca haya conocido la muerte.

—En esta casa ha muerto mucha gente —le replicaron.

Fue a la casa de al lado.

—En nuestra familia ha habido incontables muertes —le dijeron.

Y lo mismo en la tercera y en la cuarta casa, hasta que por fin hubo visitado toda la ciudad y comprendió que la condición de Buda no podía cumplirse.

Llevó el cuerpo de su hijo al osario y se despidió de él por última vez, y a continuación volvió a Buda.

—¿Has traído el grano de mostaza? —No —respondió ella—. Empiezo a comprender la lección que intentas enseñarme. Me cegaba la pena y creía que yo era la única que había sufrido a manos de la muerte.

—¿Por qué has vuelto? —le preguntó Buda.

—Para pedirte que me enseñes la verdad de lo que es la muerte, de lo que puede haber detrás y más allá de la muerte y de lo que hay en mí, si algo hay, que no ha de morir.

Buda empezó a enseñarle: —Si quieres conocer la verdad de la vida y la muerte, debes reflexionar continuamente sobre esto: en el universo sólo hay una ley que no cambia nunca, la de que todas las cosas cambian y ninguna cosa es permanente. La muerte de tu hijo te ha ayudado a ver ahora que el reino en que estamos, el samsara, es un océano de sufrimiento insoportable. Sólo hay un camino, y uno solo, para escapar del incesante ciclo de nacimientos y muertes del samsara, que es el camino a la liberación. Puesto que ahora el dolor te ha preparado para aprender y tu corazón se abre a la verdad, te la voy a mostrar.

Krisha Gotami se arrodilló a sus pies y siguió a Buda durante el resto de su vida. Se dice que cuando su vida llegaba a su fin, alcanzó la Iluminación. 

ACEPTACIÓN DE LA MUERTE

La historia de Krisha Gotami nos muestra algo que podemos observar una y otra vez: un encuentro próximo con la muerte puede producir un auténtico despertar, una transformación en toda nuestra actitud ante la vida.

Tomemos, por ejemplo, la experiencia de casi muerte. Quizá una de sus más importantes revelaciones es cómo transforma la vida de quienes han pasado por ella. Los investigadores han observado una asombrosa variedad de cambios y efectos posteriores: una disminución del miedo y una aceptación más profunda de la muerte; una mayor preocupación por ayudar a los demás; una visión más cabal de la importancia del amor; menos interés por los logros materiales; una creciente fe en una dimensión espiritual y en el sentido espiritual de la vida, y, naturalmente, una mayor disposición a creer en la vida después de la muerte.

Un hombre le dijo una vez a Kenneth Ring: El hombre perdido que yo era, vagando a la deriva, sin más objetivo en la vida que el deseo de riquezas materiales, se transformó en alguien con una profunda motivación, un propósito en la vida, una dirección clara y la enorme convicción de que al final de la vida habría una recompensa.

Mi interés por las riquezas materiales y mi avidez de posesiones fueron sustituidos por una sed de comprensión espiritual y un deseo apasionado de ver mejorar el estado del mundo.

Una mujer le contó a Margot Grey, investigadora británica de la experiencia de casi muerte: Las cosas que sentí lentamente fueron un sentido del amor muy intensificado, la capacidad de comunicar amor, la capacidad de encontrar alegría y placeres en las cosas más pequeñas e insignificantes… Surgió en mí una gran compasión hacia la gente que estaba enferma y se enfrentaba a la muerte, y sentí grandes deseos de hacerles saber, de explicarles del modo que fuera, que el proceso de morir no es sino una extensión de la propia vida.

Todos sabemos de qué manera una crisis vital, como una enfermedad grave, puede producir transformaciones de semejante profundidad. Freda Naylor, doctora que valerosamente llevó un diario mientras moría de cáncer, escribió: He tenido experiencias que jamás habría tenido y que debo agradecer al cáncer. Humildad, reconciliarme con mi propia mortalidad, conocimiento de mi fuerza interior, que continuamente me sorprende, y otras cosas de mí misma que he descubierto porque he tenido que frenar en seco, reevaluar y seguir adelante.* Si efectivamente podemos «reevaluar y seguir adelante» con esa humildad y esa amplitud de miras recién encontradas, y con una aceptación verdadera de nuestra muerte, veremos que nos volvemos mucho más receptivos a las instrucciones y la práctica espirituales. Y esta receptividad bien podría abrirnos a otra maravillosa posibilidad: la de la auténtica curación. 

Recuerdo a una norteamericana de edad madura que fue a ver a Dudjom Rimpoché en Nueva York en 1976. No sentía un interés particular por el budismo, pero había oído decir que había un gran maestro en la ciudad. La mujer estaba muy enferma y, en su desesperación, se hallaba dispuesta a probarlo todo, ¡incluso a visitar a un maestro tibetano! Por entonces, yo era su intérprete.

Entró en la habitación y se sentó ante Dudjom Rimpoché. Estaba tan afectada por su estado y por la presencia del maestro que se echó a llorar y gimió: —El médico sólo me da unos meses de vida. ¿Puede ayudarme? Me estoy muriendo.

Ante su sorpresa, Dudjom Rimpoché empezó a reírse entre dientes de un modo amable y compasivo. Después le dijo: —Todos nos estamos muriendo, ya ve usted. Sólo es cuestión de tiempo: algunos morimos antes que otros.

Con estas pocas palabras, la ayudó a ver la universalidad de la muerte, y que su muerte inminente no era única. Esto apaciguó su ansiedad. A continuación, Dudjom Rimpoché le habló del morir y de la aceptación de la muerte. Y le habló de la esperanza que hay en la muerte. Al final le dio una práctica curativa que ella siguió con entusiasmo.

Esta mujer no sólo llegó a aceptar la muerte, sino que, siguiendo la práctica con dedicación completa, quedó curada. He oído muchos otros casos de personas a las que se había diagnosticado una enfermedad mortal y sólo se les daba unos meses de vida. Cuando se aislaron en soledad, siguieron una práctica espiritual y se enfrentaron verdaderamente con ellos mismos y con la realidad de la muerte, se curaron.

¿Qué nos dice esto? Que cuando aceptamos la muerte, transformamos nuestra actitud ante la vida y descubrimos la conexión fundamental entre la vida y la muerte, puede producirse una espectacular posibilidad de curación.

Los budistas tibetanos creen que las enfermedades como el cáncer pueden ser una advertencia: nos recuerdan que hemos relegado al olvido aspectos profundos de nuestro ser, como nuestras necesidades espirituales.

Si nos tomamos en serio este aviso y cambiamos radicalmente la dirección de nuestra vida, existe una esperanza muy real de curación, no sólo para nuestro cuerpo, sino para todo nuestro ser.

EXTRAÍDO DEL “EL LIBRO TIBETANO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE”

DE: SOGYAL RIMPOCHE